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    PRENSA RUSA AL DÍA (24 de noviembre)

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    Moscú, RIA Novosti

    ROSSIYSKAYA GACETA

    RUSIA SÓLO EXIGE QUE EUROPA LA RECONOZCA COMO SOCIO IGUAL Y SOBERANO

    El futuro acuerdo marco sobre la cooperación entre Rusia y la UE, cuyo desarrollo debería iniciarse en la cumbre protagonizada por ambas partes en la capital finlandesa, ha de elevar las relaciones bilaterales a un nivel conceptualmente nuevo. La única condición que pone Moscú es que la Unión Europea renuncie finalmente a los estereotipos del pasado y la reconozca como socio igual y soberano, nada más que eso, escribe Fedor Lukianov, director de la revista ‘Rusia en la política global'.

    La Rusia de hoy es diferente a la de 1994, cuando se contentaba con cualquier regalito, la ayuda humanitaria o una línea crediticia abierta por el FMI. En la actualidad, Rusa es una de las economías más pujantes del mundo y propietaria de ingentes reservas de oro y divisas cuyo volumen va a colocarla próximamente en la tercera posición a escala global. A diferencia de esta Rusia en proceso de desarrollo dinámico, Europa se ve muchas veces estancada en su evolución. Y Occidente empieza a darse cuenta de que Rusia es una de las claves para su propio progreso económico.

    Algunos políticos de la Europa del Este, en cambio, parecen haber desapercibido ese cambio y continúan pensando por inercia que Moscú debería sentirse tan feliz como antes cuando adquiere en la UE, por ejemplo, en Polonia o Rumania, productos alimenticios, ya se trate de algunas mercancías caducadas y que no tienen certificados necesarios. Y que también debería ratificar la Carta Europea de Energía, aunque dicho documento no responda a sus intereses nacionales. Varsovia no entiende, probablemente, que esta postura suya resulta mucho más perjudicial para Bruselas que para Moscú. Son los dirigentes de la UE quienes procuran actualmente meter en el nuevo acuerdo con Rusia algunos elementos de la Carta de Energía, puesto que Moscú se opone categóricamente a ratificarla. Aunque parezca paradójico, la actuación de Polonia le hace el juego a Rusia. Si no se firma el nuevo convenio, no pasa nada, dice el Kremlin. Viviremos en consonancia con el antiguo acuerdo que no hace mención alguna de la Carta de Energía.

    Sería contraproducente machacar el tema de la carne polaca, la cual ha sido una mala pasada para Bruselas. Hay asuntos de mayor importancia como, por ejemplo, la seguridad internacional, la no proliferación de las armas nucleares o las hojas de ruta para crear cuatro espacios comunes acordados por Moscú y Bruselas en mayo de 2005: humanitario, de economía, seguridad exterior e interna. Lo fundamental es seguir mirando al futuro y no al pasado donde hay sombras temibles.

     

    GACETA

     

    MILITARES RUSOS PODRÍAN RETORNAR A AFGANISTÁN

     

    En opinión de prestigiosos politólogos rusos, en la próxima cumbre de la OTAN (Riga, 28-29 de noviembre) EE.UU. exigirá que sus aliados europeos participen de verdad y no simbólicamente en las hostilidades de Afganistán. En caso de que los europeos renuncien a hacerlo, no se descarta que en una perspectiva vuelvan a combatir en Afganistán militares rusos, pues de lo contrario tendrían que hacerlo en Asia Central.

    Justamente debido a que en la capital letona los aliados mantendrán unas pláticas nada fáciles y tensas, Rusia no fue invitada a la cumbre, a diferencia de la de 2002 de Praga. Aquel encuentro fue un verdadero triunfo de la OTAN que admitió en su seno a siete miembros nuevos de Europa del Este, por lo cual Rusia fue invitada en calidad de observadora.

    Según opina Alexander Jramchijin, jefe del departamento analítico en el Instituto de Análisis Político y Militar, la cumbre de Riga, por el contrario, ofrecerá testimonio de que el mundo avanza hacia el caos y de que desde el punto de vista militar, la OTAN ya no es sino un tigre de papel. El experto cree que "EE.UU. de hecho ya perdió la guerra de Irak, y hacia 2008 el grueso de las tropas norteamericanas abandonará este país.

    En principio, los miembros flamantes de la alianza, cuyos dirigentes dependen más de EE.UU. que la vieja Europa, podrían suministrar la carne de cañón para la guerra afgana. Pero la ampliación de la alianza hacia el Este, anunciada a bombo y platillo hace cuatro años en Riga, fue suspendida, lo que debe confirmar la cumbre de Riga.

    Debido a los problemas internos en Georgia y Ucrania, en un futuro visible estos países de hecho no tienen visos de ingresar en la OTAN. Según comentó Sergei Rogov, director del Instituto de EE.UU. y Canadá (Academia de Ciencias de Rusia), "la alianza todavía no ha podido adaptarse a la ampliación debido al ingreso de países de Europa del Este ni podrá hacerlo pronto".

    En estas condiciones, Rusia debe tener bien claros sus intereses. En opinión de Rogov, "las consecuencias de la derrota sufrida por EE.UU. en Oriente y de su eventual derrota en Afganistán crearán una situación conceptualmente nueva para nuestra seguridad". En una perspectiva, esta situación podría requerir el retorno de tropas rusas a Afganistán, si es que no queremos librar combates ya en Asia Central.

    "Querámoslo o no, pero la situación única en la historia del país, cuando otros pelean por nuestros intereses (en la mayoría de los casos fuimos nosotros quienes combatían por los intereses de otras naciones) pronto cambiará", pronostica Jramchijin.

     

     

    VREMIA NOVOSTEI

     

    LUKASHENKO PROPONE A UCRANIA IR A LA GUERRA ENERGÉTICA CONTRA RUSIA

     

    Las autoridades de Minsk propusieron a sus homólogos de Kiev atenerse a la estrategia común en las conversaciones con Rusia sobre los suministros y el tránsito del gas, declaró ayer a los medios de prensa ucranianos el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko. El mismo día el primer ministro ucraniano, Victor Yanukovich, se entrevistó en Kiev con el vicepresidente del Gobierno bielorruso, Vladimir Semashko, responsable de los asuntos energéticos.

    Si Bielorrusia y Ucrania llegan a un acuerdo, quedaría modificada a fondo la estructura de las relaciones políticas y económicas en la región, aseguró el líder bielorruso. "No pretendemos poner a Rusia y Europa entre la espada y la pared. Allí gobiernan hombres sensatos", señaló Lukashenko, comentando la posible modificación al alza de las tarifas de tránsito del gas ruso a través de Bielorrusia.

    Lo que preocupa a Minsk es el propósito de Gasprom de subir de una manera sustancial -de 44,68 dólares hasta 200 dólares-los precios del gas para Bielorrusia, así como de repartir los beneficios derivados de las exportaciones de productos refinados que las plantas bielorrusas destilan utilizando el petróleo ruso. "Por extraño que parezca, pero Rusia haya dejado sin efecto los contratos con vigencia hasta 2007", deploró el líder bielorruso.

    Las autoridades de Minsk tardaron poco en negociar las importaciones de gas desde Venezuela, Irán y Azerbaiyán. "Las conversaciones con Ilham Aliev sembraron pánico en Rusia", afirmó Lukashenko. A su juicio, Bielorrusia y Ucrania podrían exportar los productos derivados del petróleo a través de las terminales sobre el mar Negro.

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