En directo
    Política
    URL corto
    3421
    Síguenos en

    El diálogo Rusia-EEUU se hizo rehén de las riñas políticas internas en el país norteamericano, constató el canciller ruso, Serguéi Lavrov, en una entrevista con Sputnik.

    "Nuestro diálogo se ha convertido en rehén de las riñas políticas internas en EEUU, lo que no contribuye desde luego al desarrollo de una cooperación constructiva", señaló.

    Lavrov descartó que las relaciones ruso-estadounidenses cambien para mejor en cuanto se produzca el relevo en la Casa Blanca.

    "Lamentablemente, no cabe esperar una pronta mejoría o siquiera una estabilización de las relaciones con EEUU, que van degradando", constató Lavrov al comentar las perspectivas que implica la llegada de Joe Biden al Despacho Oval.

    El ministro agregó que "la histeria galopante en EEUU deja pocas oportunidades para una rápida vuelta a la normalidad".

    Por otra parte, añadió que el Gobierno ruso espera que la nueva Administración de EEUU opte por el diálogo con Rusia.

    "Esperamos que el nuevo equipo de la Casa Blanca tome una decisión que satisfaga los intereses del pueblo estadounidense y demuestre un deseo recíproco de mantener el diálogo con Moscú", dijo Lavrov.

    Solo en este caso, añadió, "los lazos ruso-estadounidenses podrán volver al camino del desarrollo estable".

    "Por supuesto, esto tendría un efecto positivo en el clima general en los asuntos internacionales, dada la responsabilidad especial de Rusia y Estados Unidos como dos mayores potencias nucleares y miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, para mantener la estabilidad y seguridad global, especialmente en este momento difícil", afirmó.

    Además, declaró que la nueva administración de Estados Unidos deberá mostrar una voluntad política para "desescombrar" las relaciones con Rusia.

    "No será fácil quitar los escombros acumulados en los últimos años por causas ajenas a nosotros, pero debemos esforzarnos para lograrlo. Sin embargo, esto requiere una voluntad política de Estados Unidos", dijo Lavrov.

    Moscú, según el ministro, confía en que las relaciones ruso-estadounidenses cuentan con "un potencial no aprovechado aún". 

    Lavrov además señaló que la agenda bilateral ya cuenta con una serie de cuestiones pendientes, entre ellas la normalización del funcionamiento de las instituciones extranjeras, los temas de seguridad internacional y estabilidad estratégica entre otros.

    En este contexto el canciller apuntó que es necesario resolver todos los problemas gradualmente, dando "pasos pequeños".

    "Estamos preparados para ese trabajo", indicó al añadir que debe basarse en los principios de honestidad y respeto mutuo. 

    Prórroga del tratado START

    Lavrov expresó la esperanza de que la próxima administración de EEUU entienda que prorrogar el tratado START sobre el control de armamentos estratégicos corresponde a los intereses de Rusia y de EEUU.

    "La prolongación del tratado START sin condiciones adicionales algunas y, preferiblemente, para el plazo máximo previsto de cinco años, corresponde a los intereses de seguridad de nuestros países y de toda la comunidad internacional", afirmó Lavrov.

    Lavrov añadió que "teniendo en cuenta las declaraciones a la prensa, el equipo del presidente electo (Joe) Biden, a diferencia de nuestros socios actuales de diálogo, no está interesado en convertir a START en un rehén de sus ambiciones ni insistir en exigencias obviamente inviables".

    "Si es realmente así, algo de lo que todavía tenemos que asegurarnos, entonces se mantienen las posibilidades para alcanzar un acuerdo sobre la prorroga del tratado antes de que expire su plazo en febrero de 2021", dijo Lavrov.

    El 20 de octubre, Rusia propuso extender el tratado START por un año y además confirmó su disposición a comprometerse junto con EEUU a congelar, también por un año, el número de ojivas nucleares que tienen los dos países.

    Mediante el nuevo Tratado START, conocido también como START III, EEUU y Rusia se comprometieron a reducir sus arsenales hasta 700 misiles desplegados, 1.550 ojivas nucleares y 800 vehículos correspondientes, desplegados y en reserva, para el 5 de febrero de 2018.

    Suscrito en 2010, el acuerdo entró en vigor en 2011 por un periodo de diez años, prorrogable por cinco años. Si no se renueva, expirará en febrero próximo.

    Las conversaciones ruso-estadounidenses para extender el tratado se han atascado debido a los recelos recíprocos sobre el desarrollo de nuevas armas. 

    Nuevas negociaciones sobre el control de armas

    Moscú está dispuesta para nuevas negociaciones con Estados Unidos sobre control de armas, declaró Serguéi Lavrov.

    "En cuanto a la posible interacción con Estados Unidos en el ámbito del control de armas —a lo cual, de hecho, les llamamos— cualesquiera negociaciones, si comienzan, conducirán a resultados tangibles solo si la parte estadounidense está dispuesta a tener realmente en cuenta los intereses y preocupaciones de Rusia", señaló Lavrov.

    Enfatizó que Rusia "está preparada para hacer lo que le corresponde para alcanzar unos acuerdos mutuamente aceptables y equitativos". 

    El canciller afirmó que es demasiado prematuro hablar de parámetros específicos de un acuerdo, mientras que las propuestas rusas sobre la estabilidad estratégica aún siguen siendo relevantes.

    Lavrov subrayó que Rusia, "por supuesto, está abierta a seguir su parte del camino para alcanzar acuerdos mutuamente aceptables, elaborados con una base equitativa".

    "Al mismo tiempo, sería prematuro hablar de algunos parámetros específicos [de los acuerdos]. En esta etapa, es importante que hayamos transmitido a los estadounidenses nuestra visión del marco de posibles acuerdos, que implica el desarrollo de una nueva 'ecuación de seguridad' e incluye todos los factores relevantes de la estabilidad estratégica", señaló el ministro. 

    Lavrov expresó la esperanza de que la administración de Joe Biden, a diferencia de sus predecesores, adopte una postura más racional y realista sobre las cuestiones del control de armas, incluido un mecanismo para la verificación de los acuerdos.

    "No hay nada en la posición rusa que implique una negativa a controlar el cumplimiento de posibles futuros acuerdos. Todo lo contrario, hemos abogado y seguimos abogando por un componente obligatorio de control en cualquier acuerdo sobre el control de armas. Otra cosa es que el mecanismo de verificación deba corresponder plenamente a su objeto y alcance", indicó.

    Explicó que es precisamente lo que Moscú no ha logrado acordar con la Administración saliente.

    El modelo de verificación que propuso Washington "fue mucho más allá de lo que sugería un posible acuerdo político que la parte estadounidense promovió junto con una extensión a corto plazo del Tratado START", dijo el canciller.

    "Las ideas de EEUU contemplaban procedimientos de control que nos resultaban inaceptables en relación con los aspectos tecnológicos extremadamente sensibles del complejo de armas nucleares", agregó.

    Washington, entre otras cosas, buscaba de esta manera, conocer el potencial de armas nucleares no estratégicas y sin que haya avances en atender las preocupaciones rusas en este y otros ámbitos relacionados.

    Cumplimiento del Tratado de Cielos Abiertos

    Asimismo, Lavrov dijo que Rusia exige garantías legales de la implementación por los estados miembros de sus compromisos en el marco del Tratado de Cielos Abiertos.

    Dada la retirada de EEUU del Tratado de Cielos Abiertos y su exigencia de que los aliados le entreguen los resultados de los vuelos de vigilancia sobre Rusia, "exigimos claras garantías jurídicas del cumplimiento de sus obligaciones de buena fe por parte de los estados miembros del tratado", dijo Lavrov.

    Además, continuó, los miembros restantes deben garantizar la posibilidad de realizar vuelos de vigilancia sobre todo el territorio de los estados participantes, incluidas las instalaciones de los países que no forman parte del acuerdo, lo que Washington quiere evitar.

    En este contexto, el jefe de la diplomacia rusa advirtió que si los países miembros "sucumben a la influencia de EEUU, nuestra dura respuesta no tardará en llegar".

    "Hasta ahora no hemos recibido dichas garantías, por lo que el futuro destino del Tratado de Cielos Abiertos está en duda", concluyó.

    El Tratado de Cielos Abiertos, suscrito en 1992 en Helsinki, permite a los observadores militares realizar vuelos de vigilancia aérea para obtener imágenes de movimientos de tropas y buques en un vasto territorio desde la ciudad canadiense de Vancouver hasta el puerto de Vladivostok, en el Lejano Oriente ruso.

    Ese documento, en vigor desde 2002, contaba hasta hace poco con 34 signatarios. El pasado 21 de mayo, EEUU anunció su salida de este tratado con el argumento de supuestos incumplimientos por parte de Rusia.

    Rusia por su parte ha negado todas las acusaciones.

    EEUU presiona a los países del Tratado de Cielos Abiertos para que le entreguen datos sobre Rusia a pesar de que está prohibido compartir esta información con naciones ajenas al acuerdo. 

    Etiquetas:
    relaciones, EEUU, Rusia
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook