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    El Ministerio de Exteriores prepara una línea de acción que busca ampliar la relación con EEUU al tiempo que mejorar las relaciones con Rusia. Se busca configurar alianzas en función de los temas, una geometría variable de agenda amplia que consolide el proyecto europeo tras el Brexit. ¿Tiene España iniciativa al margen de Berlín y París?

    Según un borrador de la Estrategia de Acción Exterior 2020-2023 al que ha tenido acceso el diario El País, el Ejecutivo de Pedro Sánchez se halla trabajando en la elaboración de nuevas líneas de actuación y horizontes de colaboración con otros países.

    Emmanuel Macron, presidente de Francia
    © REUTERS / Ludovic Marin/Pool
    El documento presenta a España como una "potencia media relevante" en un mundo en el que la pandemia ha agudizado los problemas y en una Europa marcada por la salida del Reino Unido de la UE. El Gobierno aspira a ampliar su marco de relaciones con otros países y atender realidades más allá de los bloques a los que pertenece. Tras el Brexit, España se estaría proponiendo reforzar las relaciones con otros Estados de la Unión para consolidar el proyecto europeo y "trabajar estrechamente en configuraciones que pueden variar en función de los temas". Esta política de alianzas atendería a "grupos subregionales de países" de acuerdo a los intereses españoles. También se propone "elevar el formato de las cumbres bilaterales" con Portugal, Italia, Francia, Polonia y Alemania.

    A la espera de la publicación definitiva del texto, con EEUU se pretende ahondar en un "espacio transatlántico" con vistas a Latinoamérica y seguir cultivando la relación en materia de defensa. Se plantea un enfoque más cercano con Rusia sobre la base de "intereses reales y compartidos" y China aparece en el horizonte de la estrategia como el "país prioritario" en Asia.

    Más allá de la Unión Europea

    El borrador alude a la "capacidad de liderazgo internacional de la UE", reducida en un contexto dominado por la pugna entre China y EEUU, y a la necesidad de avanzar en las "acciones bilaterales" en Latinoamérica y la región del Magreb para tener "un sello propio".

    Pero es en la relación con Rusia donde el MAE sugiere redefinir la política exterior europea, habida cuenta del régimen vigente de sanciones contra este país. El objetivo del Ministerio dirigido por Arancha González Laya es sentar unas bases para obtener unas relaciones "más estructuradas y previsibles, basadas en el respeto mutuo y la cooperación selectiva", y donde se garanticen los principios del derecho internacional y "la integridad territorial de Ucrania".

    "La mención a Rusia entra dentro del eje de seguridad de la política exterior española", explica a Sputnik el politólogo Víctor Prieto, de la consultora Studi La Cimera. "Se trata de seguridad energética y de las injerencias en procesos internos; podría ser incluso una forma de decir: 'Si es cierto que se estaban inmiscuyendo en el conflicto catalán, que quede claro que aquí el interlocutor es el Estado'".

    En el ámbito mediterráneo, la nueva estrategia propone reforzar las relaciones con Marruecos y Argelia, de los que se subraya su importancia estratégica. Asimismo en el documento se aboga por "alcanzar una solución pacífica, política y duradera" en el Sahara Occidental.

    Sin apenas novedades

    Para Prieto, la línea de acción política exterior que apunta el borrador no es nueva. "Es la política exterior española de los cuatro ejes, que tenemos desde el franquismo: UE, eje Atlántico, seguridad y cuenca mediterránea".

    "La cuestión del Sahara sí puede ser un poco más novedosa, pero por el planteamiento más que por el fondo", afirma. Teniendo en cuenta la histórica mala relación entre marroquíes y argelinos, así como el anquilosamiento del conflicto saharahui, donde pasados 45 años del fin de la administración española en el territorio vuelve a aflorar la tensión, esta vez en los accesos a la frontera con Mauritania, se antoja complicado obtener progresos en el Sahara dentro de la legalidad internacional contemplada por Naciones Unidas y al mismo tiempo mejorar ― o, por lo menos, no menoscabar― la relación con Marruecos.

    Prieto señala que lo que en realidad refleja el documento en este punto es la "pretensión histórica española" de apaciguar las tensiones en el norte de África, si bien destaca que desde hace años la UE también se implica en la zona con motivo de "la gestión de los flujos migratorios".

    "Es una nueva apuesta por el multilateralismo, porque en el norte de África existe la Unión del Magreb Árabe, que no está operativa desde mediados de la primera década del siglo por las tensiones entre Marruecos y Argelia por el Sáhara y el cierre de la frontera. Al final, todo se reduce a la estrategia de apaciguar a los vecinos para que me dejen tranquilo a mí, algo que el secretario general de este organismo está pidiendo".

    Cualquier estrategia de la política exterior de España es "muy dependiente" de la del eje franco-alemán, afirma este consultor, para quien la Unión Europea tiene que haber aprendido a tener "un discurso y papel propios" en el escenario internacional, por mucho que la nueva Administración demócrata en EEUU pueda facilitar las cosas a Europa. "Es decir, la geopolítica la marca la UE, y a España, potencia de segundo o tercer nivel, le queda un mero papel de velar por los intereses comerciales de las empresas. Y es en esto donde cobra importancia la política de apaciguamiento multilateral diseñada", concluye.

    Etiquetas:
    multilateralismo, geopolítica, UE, Unión del Magreb Árabe, Magreb, Rusia, Ministerio de Asuntos Exteriores de España, Pedro Sánchez, Arancha González Laya
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