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    La evolución del coronavirus en España (147)
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    Pese a que la pandemia no es la principal preocupación de la ciudadanía, su inclusión en el debate político la ha revelado también como arma arrojadiza entre los diferentes partidos y administraciones. La fractura política y polarización resultantes pueden acabar desprestigiando la ciencia. ¿Es el virus un elemento de confrontación?

    La gestión sanitaria y las capacidades de las políticas de salud pública llevan focalizando la atención desde el mes de marzo. Durante el largo desarrollo que está teniendo la incidencia de la pandemia de COVID-19 en el mundo ha sido inevitable la politización de una crisis que en principio solo era sanitaria.

    La pandemia global afecta a todas las relaciones sociales y económicas, circunstancia que ha propiciado la permanente tentación de politizar la acción sanitaria y de toma de medidas. Ya en abril, la OMS advertía sobre este riesgo, cuando su director general, el etíope Tedros Adhanom, declaraba la inconveniencia de "utilizar el COVID-19 para ganar puntos políticos" y recordaba la existencia de "muchas otras formas de probarse a sí mismos" antes de recurrir al virus. "Es como jugar con fuego", alertó.

    La pandemia como brecha

    Pese a que inicialmente todos los países experimentaron problemas similares (dificultad para proveerse de material sanitario, inexactitud de las cifras, choque entre administraciones), la respuesta de la opinión pública y su espectro de partidos políticos divergió según qué países.

    En España, con una cultura política distinta de Francia o Alemania, esta respuesta se ha caracterizado por expresar no un entendimiento, sino una división, habida cuenta del clima político ya preexistente instalado en el país tras las sucesivas elecciones generales y la constitución del primer gobierno de coalición de la historia reciente. De resultas, la riña política y los reproches mutuos se suceden sin cesar desde hace varios meses. Y a la propuesta en abril del Gobierno de Pedro Sánchez de reeditar un pacto de Estado al estilo del que ungió la Transición, la oposición se negó, aduciendo una falta de deseo por parte del Ejecutivo de hacer frente a sus errores políticos en solitario.

    Para el politólogo Víctor Prieto, hay que tener en cuenta el contexto en que irrumpe la pandemia para establecer su significado político, un contexto que viene marcado por la aparición del primer gobierno de coalición en España en mucho tiempo "tras la quiebra del turno bipartidista en torno a 2015". "A partir de aquí, creo que debemos interpretar el momento actual en comparación con la crisis de 2008", declara a Sputnik.

    Prieto sostiene que ambos acontecimientos "establecen un marco político de necesidad" en el sentido de la adopción de unas medidas determinadas. Pero con una diferencia. "Si en 2008 el consenso bipartidista acerca del camino a seguir dio lugar a una profunda crisis de representación política, en la actualidad vemos cómo la naturaleza sanitaria de la crisis sitúa ―en principio por encima de la disputa partidista e ideológica― la ciencia como respuesta civilizatoria a una amenaza desconocida", afirma, para precisar a continuación:  

    "Lo que ocurre a nivel político y social es que, a pesar de la relativa estabilización de la situación política tras la crisis de 2008, las instancias de representación, las instituciones y los partidos políticos se encuentran de nuevo en una situación de gran debilidad, incapaces, incluso, de que la ciudadanía acepte unánimemente el discurso científico".

    El virus como polarizador

    El politólogo Ignacio Jurado apunta que la actualidad, no solo en España, viene marcada por la polarización y la división, y que las políticas del enfrentamiento obedecen a motivos globales.

    En el caso español, la pandemia de coronavirus también ejerce de catalizador de la tensión política, contribuyendo a una polarización de su escena. "Yo diría que la polarización es un elemento que lo contamina todo", declara a Sputnik este profesor de ciencia política de la universidad Carlos III. "Y cuando un asunto que es, digamos, poco político entra en la agenda, pasa poco tiempo hasta que se politiza y, con ello, se polariza".

    "Para mí, el poco tiempo que duró la unión tras la llegada de la pandemia, es la demostración de la alta polarización existente", concluye.

    Y con este escenario, ¿estamos asistiendo al surgimiento de un elemento de primera magnitud con el que disputar intereses políticos? La pregunta puede ser engañosa, sobre todo de cara a la opinión pública española. "Los datos nos dicen que los votantes de los diferentes partidos y ciudadanos de diferente ideología no prefieren distintas formas de gestionar la pandemia, por lo que en principio esta no los polariza", asegura el sociólogo Luis Miller, para quien solo hay un caso donde las diferencias se evidencian:

    "En la intervención de las fuerzas de seguridad, donde los ciudadanos de izquierdas suelen expresar un mayor rechazo a este tipo de acciones. Pero en el resto de medidas, como confinamientos o restricciones, no hay diferencias", declara a Sputnik.

    Por su parte, Víctor Prieto no habla tanto de polarización como de "fractura política". Este investigador social de Studi La Cimera advierte de la "enorme responsabilidad del papel que está jugando la extrema derecha, como ariete de un nuevo momento destituyente que arrastra, también, a la derecha sistémica en países como España".  

    "Se podría decir", continúa, "que las consecuencias de las políticas adoptadas tras la crisis de 2008 retornan ahora como lo reprimido en el actual contexto de pandemia, invalidando, en parte, el discurso científico, presentado por los gobiernos como aséptico, y devolviendo al primer plano la cuestión de la gestión política de la enfermedad. Esta es la nueva fractura política".

    La politización del virus

    Históricamente, en España las mayores preocupaciones de la sociedad han devenido en armas arrojadizas para el debate político. Así ocurrió durante años con el desempleo y el terrorismo, las dos lacras que según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) han inquietado más a la opinión pública a lo largo de casi cuatro décadas.

    La aparición del virus SARS-CoV-2 y el temor que infunde no sustituyen al paro como principal preocupación, pero tal vez estemos asistiendo a un relevo en la utilización política de un problema para atender los intereses de los partidos. En opinión de Luis Miller, "los partidos políticos están moviendo el eje de la discusión de la propia pandemia a cuestiones que sí polarizan a los ciudadanos, como es la cuestión territorial, con el enfrentamiento de varias comunidades autónomas con el Gobierno central, y la cuestión de los bloques de izquierda y derecha".

    Miller, que es el vicepresidente del Instituto de Políticas y Bienes Públicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), resalta que son precisamente los aspectos territorial e ideológico "los que polarizan mucho a la población española". "De ahí la apariencia de un conflicto muy importante entre administraciones sin que haya en realidad propuestas diferentes, como ocurre en otros países, por ejemplo en EEUU, sobre cómo habría que intervenir", explica, subrayando el desplazamiento interesado por parte de "determinados partidos políticos" del eje de la discusión hacia planteamientos territoriales e ideológicos.

    Este desplazamiento, para el politólogo Víctor Prieto funciona incluso de parapeto. "Los políticos deberían dejar de esconderse tras la ciencia y presentar sus alternativas en forma de modelo de sociedad. Este sí sería un antagonismo honesto ante la nueva realidad que ha introducido la pandemia", afirma, alertando acto seguido de las consecuencias:

    "Es una enorme irresponsabilidad la apelación a la ciencia por parte de los políticos de uno y otro lado, pues esta apelación contribuye a su desprestigio".
    El virus como factor territorial

    La gestión de la pandemia ha escenificado en España una confrontación política entre los poderes centrales y regionales, habilitando de paso un cierto debate en torno a la validez del sistema autonómico frente a los grandes problemas.

    En realidad, según el politólogo Ignacio Jurado, la división generada en torno a un problema no atiende a su dimensión. "Para la polarización no existen grandes o pequeños problemas, cualquiera puede ser susceptible de polarización", explica. "Por tanto, el estado autonómico, que divide mucho a los votantes de derecha e izquierda, es un asunto que cae fácilmente en esa polarización. Y dependiendo del tema del momento, ahora la gestión de la pandemia, se utilizará políticamente de una manera u otra".

    Su colega Víctor Prieto concluye señalando que la "nueva fractura política", se observa en lugares "como la Comunidad de Madrid, "donde la prioridad, identificada por los científicos, de dotar de recursos humanos y materiales a la atención primaria choca con la negativa del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso a aumentar la inversión pública en Sanidad, tras décadas de recortes".

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    La evolución del coronavirus en España (147)
    Etiquetas:
    ciencia, fractura, división, polarización, COVID-19, coronavirus en España, rebrote de coronavirus en España
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