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    MOSCÚ (Sputnik) — La politización de la cooperación energética afectará los fundamentos de la seguridad europea, declaró el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.

    "La politización de la colaboración energética es un golpe a los cimientos de lo que llamamos seguridad europea", dijo Lavrov antes de una reunión con los miembros de la Asociación de Negocio Europeo en Rusia.

    El jefe de la diplomacia rusa hizo hincapié en la intención de Estados Unidos de imponer su gas licuado a los europeos para socavar el proyecto del gasoducto Nord Stream 2.

    "Se están creando de manera frenética las capacidades correspondientes para el gas natural licuado a fin de apoyar, como dicen en Washington, a los productores estadounidenses", afirmó.

    En opinión de Lavrov, a los estadounidenses no les importa que "la competitividad de sectores enteros de la industria europea pueda verse socavada debido al aumento de los gastos en un gas más caro".

    El canciller ruso advirtió que "el proteccionismo y otras barreras agravarán la de por sí difícil situación económica".

    En septiembre pasado, el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, afirmó que Washington está creando una coalición para impedir la realización del proyecto Nord Stream 2, y expresó la esperanza de que la construcción del gasoducto no concluya.

    La portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, por su parte, condenó los llamados a crear una coalición en contra del Nord Stream 2, al destacar que de esta manera Washington busca ocupar el mercado europeo de gas mediante medios ilegales de competencia.

    El proyecto del gasoducto Nord Stream 2 es impulsado por una alianza de empresas de Rusia, Alemania, Austria, Francia y los Países Bajos.

    La tubería que conectará Alemania y Rusia por el fondo del mar Báltico fue concebida para diversificar las rutas del suministro de gas y prevé la construcción de dos ramales para transportar hasta 55.000 millones de metros cúbicos del combustible.

    Se oponen al nuevo gasoducto Estados Unidos, que busca vender a Europa gas natural licuado de sus yacimientos de esquisto, y algunos países europeos como Polonia, Letonia y Lituania. También está en contra del proyecto Ucrania, que teme perder sus ingresos por el tránsito del gas ruso.

    El tendido de la tubería fue suspendido en diciembre de 2019 después de que EEUU amenazara con sanciones a la empresa suiza Allseas, que realizaba las obras. 

    Etiquetas:
    politización, energética, cooperación, Serguéi Lavrov
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