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    ¿Qué subyace tras la aprobación en el Ayuntamiento de Madrid de una iniciativa para retirar del callejero de la ciudad las menciones honoríficas a miembros históricos del PSOE y de gobierno de la República Española? Los expertos consultados hablan de falta de rigor histórico y de una actitud inherente en parte de la derecha del país.

    El consistorio de la capital, tras una votación en el Pleno del 29 de septiembre, acordó retirar del callejero de la ciudad el nombre de dos políticos históricos del PSOE: el del expresidente del Consejo de Ministros durante la II República y exsecretario general del sindicato UGT, Francisco Largo Caballero, y del exministro Indalecio Prieto.

    Las reacciones no se han hecho esperar. Historiadores y colectivos memorialistas muestran su estupor, indignados ante el intento de "revisionismo histórico basado en mitos del franquismo". Y desde un punto de vista estrictamente político, la medida podría ser una expresión de la "batalla cultural" que se libra en términos simbólicos e históricos, cuyo precio asumible puede permitir al PP seguir contando con el decisivo sostén de Vox, tanto en el Ayuntamiento de Madrid como en el Gobierno regional.

    La paradoja de recurrir a la Ley de Memoria Histórica

    La propuesta, promovida por la formación Vox y apoyada por el Partido Popular (PP) y Ciudadanos (Cs) buscaba retirar placas conmemorativas, nombres de calles y dos estatuas en honor de los dos políticos socialistas.

    Paradójicamente, para argumentar su iniciativa Vox aludió primeramente a la Declaración del Europarlamento en materia de regímenes totalitarios del 19 de septiembre de 2019, luego refrendada por el PP y Cs amparándose en las disposiciones de la Ley de Memoria Histórica de 2007. La medida aprobada todavía no es de aplicación directa en el caso de las estatuas de ambos políticos socialistas, pues la decisión última depende del Gobierno central. ¿Cabe entender su recurso como una interpretación torticera de una ley que en su artículo 15 prohíbe "la exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura"?

    En opinión del historiador Gutmaro Gómez Bravo, "no se puede equiparar" la figura de Largo Caballero e Indalecio Prieto ni al franquismo ni a régimen totalitario alguno. "Pero es lo que buscan", aclara a Sputnik, refiriéndose a la postura adoptada por los partidos que han votado a favor de la medida. "Ambos políticos fueron ministros de un gobierno elegido democráticamente", zanja este profesor e investigador de la Universidad Complutense de Madrid.

    Desde las asociaciones memorialistas denuncian que la iniciativa aprobada en el Ayuntamiento de Madrid se sostiene en realidad en un relato que contiene puntos de la propaganda del régimen franquista. "Se está intentando implantar un revisionismo histórico basado en mitos del franquismo", manifestó a Infolibre Arturo Peinado, presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria. "Es parte del arte de la política", explica al respecto el politólogo Manuel Monereo. "Una parte entraña el engaño y la mentira, es lo que se llama el uso alternativo de la ley".

    "Vox no tiene ningún problema en hacer este uso alternativo de las leyes para ponerlas a su disposición. La mejor manera de cargarte una ley es usarla contra su propia finalidad. Es un procedimiento de fraude de ley", declara Monereo a Sputnik. Este politólogo y exparlamentario de Unidas Podemos señala que la iniciativa aprobada es una expresión de la derecha española, "que no tiene arreglo".  "Una vez se consolidaron los equilibrios de poderes después de la Transición, la condición era liquidar a la UCD e imponer una derecha como Dios manda. Y ellos lo son".

    ¿De quién partió la idea de honrar la memoria de Largo Caballero?

    La mención a UCD (Unión de Centro Democrático, la coalición que gobernó España entre 1977 y 1982) es significativa por cuanto fue uno de sus concejales en el Ayuntamiento de Madrid, Carlos Alonso de Velasco, quien propuso la idea en 1981 de instalar una placa conmemorativa en la casa natal de Francisco Largo Caballero, en el barrio de Chamberí.

    Su iniciativa fue secundada por todas las fuerzas políticas de entonces, también Alianza Popular (AP), que era como se denominaba entonces el PP. "La UCD, que integraba de una parte a franquistas reformistas y de otra al ala moderada de los demócratas rupturistas, encarnó el único propósito de las derechas españolas de reconciliarse con la izquierda", afirma Monereo.

    Valle de los Caídos, España
    © REUTERS / Sergio Perez
    "Pero eso acabó una vez AP acaba con la UCD y la derecha se refunda en torno a José María Aznar, que no acepta el discurso de la izquierda ni su historia. Por eso ellos hacen del principio monárquico su identidad, la que define a España. Para ellos la monarquía parlamentaria es una cuestión meramente secundaria; lo fundamental es el principio monárquico. Y a este se opone el principio democrático", explica este histórico exmiembro del PCE e IU. "Para ellos la clave es que el rey sea el centro del poder político, de ahí su feroz oposición a la República y a su Constitución".

    La batalla política a través de la guerra cultural

    Para el politólogo Ignacio Jurado, lo sucedido en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid demuestra que "la guerra cultural, para Vox, es un eje fundamental de su acción política, de su discurso y de su labor en las instituciones".

    "Y esta batalla", declara a Sputnik este profesor de ciencia política de la universidad Carlos III, "en el caso de España se centra mucho en la Memoria Histórica". "Es una batalla que la van a ejercer sin ningún tipo de concesiones, como una enmienda a la totalidad. El hecho de que se junte a Prieto con Largo Caballero demuestra que esto se hace sin ningún tipo de matices, con voluntad de entrar directamente en el fango de la batalla", afirma.

    "Porque las luces y sombras de Indalecio Prieto no son comparables a las de Largo Caballero, por ejemplo. Metiendo a los dos en el mismo saco, se hace una enmienda a la totalidad de la Memoria Histórica y de la República", afirma este politólogo.

    El también politólogo Manuel Monereo añade que la batalla cultural y por los símbolos radica en una posición muy clara: "No arrepentirse del franquismo ni de las actitudes de la derecha en la Guerra Civil". Y data el inicio de esta postura con la llegada de José María Aznar. "El discurso es que la Transición fue posible por el éxito del franquismo, que puso las condiciones sociales y económicas para la misma". "Pero con ese discurso", explica, "el PP difícilmente puede ganar unas elecciones en España"

    "Así que sus dirigentes hablaban poco de estas cosas y dejaban a sus intelectuales que las defendieran. Pero con Vox ya no es posible; Vox tiene pillado al PP en el núcleo duro de su ideología, que no es otra que la vieja derecha española de la CEDA, de Renovación Española, y de las derechas monárquicas y golpistas que desde el primer día conspiraron contra la República".

    El rigor histórico

    Los argumentos de la propuesta de Vox aprobada con los votos de PP y Cs señalan a F. Largo Caballero e Indalecio Prieto como instigadores de tumultos y crímenes, así como de robar las reservas de oro del Banco de España durante la Guerra Civil en el caso del segundo.

    El historiador Gutmaro Gómez Bravo refuta tales acusaciones, a las que caracteriza por carecer de "rigor histórico". "Algunas de las afirmaciones son errores históricos graves, consensuados en la historiografía desde la época de la Transición al menos", afirma. Gómez Bravo, cuyas líneas de investigación incluyen la Guerra Civil española y es especialista en temas de violencia política y control social, explica que la propuesta votada en el consistorio madrileño "es una cuestión política, porque desde el punto de vista histórico no hay por dónde cogerla".

    Al respecto, el politólogo Manuel Monereo explica que la cuestión atiende a un rearme ideológico de la derecha, "pues construye la verdad a partir de su ideología, por eso se han dedicado a una estrategia revisionista de la historia". En su ofensiva, afirma, la derecha construye una historia que deslegitima a la izquierda. "Y el gran error de la izquierda es pensar que se puede convencer a la derecha con datos. No la vas a convencer nunca porque está convencida previamente".

    "Si tienen que ir contra los datos, buscan otros. Y si no son ciertos, pues se parecerán al menos. Cuando tú conviertes la historia en un instrumento para dirimir los problemas ideológicos del presente, la historia se manipula", declara Monereo a Sputnik.

    Historiadores como Ángel Viñas han reaccionado de inmediato a las acusaciones contenidas en el texto de la propuesta de Vox. Por ejemplo, en un artículo publicado en su blog personal, Viñas recuerda que la salida de las reservas de oro del Banco de España "fue una medida de prudencia", habida cuenta de la imposibilidad de continuar la "resistencia" frente a los sublevados si estos se hacían con los lingotes. También subraya que Francia y Bélgica recurrieron a esta medida durante la Segunda Guerra Mundial. El país galo envió sus reservas a sus posesiones de ultramar y a Nueva York.

    Más allá de la propuesta de Vox

    Según el politólogo Ignacio Jurado, cabe hacer una reflexión acerca del apoyo de PP y Cs a la iniciativa de Vox, "atendiendo al hecho de que la hayan aceptado al parecer sin ningún tipo de miramientos".

    "Lo que en realidad se demuestra", argumenta Jurado, "es que por mucho que se niegue desde los gobiernos de Madrid ―tanto de la Comunidad como del Ayuntamiento―, es que su gobierno depende de Vox y que están dispuestos a hacer concesiones para conseguir su apoyo". Este investigador de ciencia política cree que las pretensiones en el ámbito de la guerra cultural son fáciles de conceder, "porque no van a comprometer a las cuentas públicas o a cuestiones de gobierno más relevantes".

    "Para PP y Cs es una manera fácil de satisfacer a Vox, y así mantenerle como un pilar importante de su gobernabilidad. El hecho de que esta concesión haya tenido lugar sin miramientos, probablemente nos muestra que en el futuro seguirá habiéndolas de este tipo: apoyo a la gobernabilidad a cambio de concesiones de tipo simbólico", concluye.  

    "La propuesta de Vox tiene una cierta coherencia también con el PP", añade Manuel Monereo. "De hecho, no es nada nuevo". Este politólogo explica que con la negación de los valores de la cultura democrático-republicana, se legitima la dictadura franquista como elemento de democratización del país "mediante un discurso muy inteligente". "Pero con Vox todo es mucho más claro", dice Monereo, quien especifica que este partido se ha limitado a vehicular el discurso de la derecha aznarista, que hasta ahora difundían sus intelectuales y no sus parlamentarios.

    "Aznar partía de tres ideas: 1) la batalla por la hegemonía política en España se basaba en la Historia, en cómo te la contaban. La derecha la usó como un instrumento de legitimación de su propia trayectoria política. 2) Una interpretación en clave neofranquista de la Guerra Civil, que empezó por culpa de la izquierda. En tanto que culpable, el franquismo era como una necesidad imperiosa para que no se disolviera el Estado y la sociedad. Y  3), el franquismo fue lo que posibilitó con sus cambios económicos y sociales la democracia", explica Manuel Monereo.

    "Mientras tanto, la izquierda ha hecho un discurso insípido de la llamada Transición democrática, dedicándose a descalificar los discursos históricos de la derecha en términos de ciencia histórica, cuando eso no le interesa a nadie", admite.

    "Se ha dejado a la derecha que manipule la memoria histórica del país. Y es en este contexto donde hay que ver lo que está pasando con las figuras de Largo Caballero e Indalecio Prieto. Vox hace de la lectura neofranquista de la realidad su fundamento, algo que también piensa el PP. Pero para ganar la hegemonía en la derecha y neutralizar al PP, Vox usa la memoria histórica", concluye este veterano politólogo.

    Etiquetas:
    calles, estatua, Ayuntamiento de Madrid, Ciudadanos, Partido Popular de España, VOX, Ley de Memoria Histórica
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