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    Las revelaciones del caso Kitchen, las aparentes tensiones internas del partido, la gestión del Gobierno regional en la Comunidad de Madrid o el permanente aliento de su competidor electoral Vox, son factores que podrían acuciar el liderazgo del presidente del PP. Sputnik analiza con varios expertos la posición de Pablo Casado dentro del partido.

    Problemas de distinta índole arrecian en España. La pandemia y su gestión es el más acuciante de todos, pero no puede ocultar la existencia de contrariedades que también ocupan titulares. Muchas de estas tribulaciones afectan directamente al principal partido de la oposición política, cuyo líder está obligado a sortear las dificultades.

    Caso Kitchen

    No es un caso de corrupción al uso. Sus implicaciones afectaron a la seguridad del Estado en un asunto cuya imbricación supuestamente alcanzó a parte del Gobierno de Mariano Rajoy entre 2013 y 2014, concretamente a la cúpula del Ministerio del Interior.

    El entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, su número dos, Francisco Martínez, y la cúpula policial de la época pudieron obrar de modo fraudulento tanto para atajar información que comprometía al partido en casos abiertos de financiación ilegal como para desprestigiar a partidos políticos. "Yo solo era un diputado por Ávila", manifestó de inmediato Pablo Casado.

    El politólogo Jorge Verstrynge no cree que el asunto afecte a Casado personalmente, aunque sí al partido. "Él era un simple diputado, que le pregunten a Rajoy y al ministro del Interior o a su número dos", declara a Sputnik. "¿A él que le pueden preguntar? ¿Cómo iba a estar un diputado por Ávila al corriente de la policía patriótica?". De similar opinión es Antonio Martín Beaumont, director de ESdiario y exdirigente de Nuevas Generaciones de Alianza Popular (AP) entre 1979 y 1984. "Kitchen hará daño al PP", sostiene, subrayando el hecho de que Casado era entonces "un joven diputado que nada tuvo que ver con aquello". En su percepción, "son las siglas del partido las que van a verse perjudicadas, no él ni su equipo actual".

    "Es cierto que Casado no estaba en la primera línea, aunque era una figura emergente", conviene el politólogo Ignacio Jurado. "Y eso le está funcionando como cortafuegos, por lo que puede poner distancias con lo que ocurrió". No obstante, este profesor de la Universidad Carlos III explica a Sputnik que a medio plazo el asunto puede afectarle de otra manera. "Por un lado le quita margen de maniobra a la hora de hacer oposición, pues le restará visibilidad como alternativa de gobierno mientras tenga que estar respondiendo muchas preguntas sobre la operación Kitchen".

    "Y luego Casado va a tener un problema de gestión dentro del partido, porque tiene que tomar distancias entre los responsables del caso sin que se produzca un cisma o tensiones internas que dificulten su liderazgo en los próximos meses."

    El relevo de la portavoz del grupo parlamentario

    El 17 de agosto se produjo el cese de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz en el Congreso del grupo parlamentario del PP. En el seno del PP se criticaba que esta diputada de fuerte personalidad pareciera ser una portavoz de su visión particular antes que la del bloque del partido.

    Su cese fue mediático, tanto como sus intervenciones parlamentarias, a menudo rodeadas de polémica. "Su nombramiento como portavoz parlamentaria fue una decisión muy personal de Casado, luego se ha visto que equivocada", declara a Sputnik Antonio Martín Beaumont, quien asegura que, para la opinión pública, el asunto "tiene muy poco recorrido". A su juicio, con el cese de Álvarez de Toledo, "Pablo Casado ha tenido que reconocer públicamente su error inicial".

    "Cayetana se había convertido en portavoz de sí misma y eso había que cortarlo de raíz antes de que el problema fuese irresoluble", afirma Martín Beaumont.

    Para Jorge Verstrynge, que entre 1979 y 1986 fue secretario general de AP, este caso revela la firmeza de Pablo Casado como líder del partido conservador. "Cuando se le pone algo entre ceja y ceja, no le tiembla la mano", afirma, aludiendo al cese de Álvarez de Toledo. "La cesó no sólo para consolidar su liderazgo; también porque Cayetana, que es extremadamente inteligente, tiene un problema: un ego sobredimensionado". Verstrynge explica que en el PP había quien  "la odiaba cordialmente".

    "Por infinidad de razones y porque iba demasiado deprisa. Y porque se suponía que estaba Aznar detrás. Así que cuando la cesó, esa gente se quedó más o menos contenta. Porque cuando salía en los medios de comunicación, no había color. Cayetana arrasaba", asegura.

    "Aunque solo el tiempo lo dirá, yo creo que Casado sale reforzado del pulso sostenido con Álvarez de Toledo", opina por su parte Ignacio Jurado. "No hay que olvidar que, aunque tenga mucha proyección mediática, orgánicamente ella no es nadie dentro del partido. La autoridad de Casado queda así reforzada, pues Cayetana era un verso más libre y eso es algo que siempre dificulta la gestión de un liderazgo. Aparte, no representa un problema respecto a la fuga de votos hacia Vox, pues ella es muy crítica con este partido".

    Para Antonio Martín Beaumont, también politólogo, Casado no podía permitir que "alrededor de Cayetana fuese constituyéndose un contrapoder, porque eso era lo que se empezaba a fraguar". "No podía permitirse que el PP volviera a repetir el error, tan pernicioso para su formación, de ver crecer un poder paralelo como ya ocurrió con Soraya Sáenz de Santamaría", explica.

    ¿Puede también explicarse el desenlace de esta pugna como una cuestión de celos mediáticos?

    "Cayetana era una especie de ovni que de repente apareció de la mano de Aznar", recuerda Jorge Verstrynge, subrayando también que la relación entre Pablo Casado y el expresidente del Gobierno es buena, "al menos inicialmente". "Aznar le coloca a una recomendada. Con una ventaja: que la recomendada era muy buena", considera. "Su destitución tiene poco de ideológico y mucho de orgánico", añade Ignacio Jurado, refutando así la idea de que la medida estuviera enfocada a mitigar la influencia del expresidente José María Aznar en el partido.

    "Simplemente no se desean voces disonantes en un momento en que el partido debe situarse como alternativa", zanja este profesor de ciencia política.

    La fuga de votos a Vox

    Otro de los problemas a los que recurrentemente se tiene que enfrentar el PP en los últimos tiempos es al trasvase de votos sufrido hacia otra formación del espectro político de la derecha: Vox. A tenor de la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el PP no sale bien parado (a 13 puntos porcentuales de distancia del PSOE) y con Vox bien asentado en la tabla como tercera fuerza.

    En su día, el endurecimiento del discurso de Pablo Casado se entendió como un intento de paliar esta contingencia, uno de cuyos puntos acaso llegó a encarnar la aparición de la propia Cayetana Álvarez de Toledo en la portavocía del grupo parlamentario. "Según las encuestas, Vox ya ha tocado techo, y en la batalla por el liderazgo de la oposición, el PP debe construir la alternativa, espacio donde Casado no desea ninguna disensión", señala el politólogo Ignacio Jurado. "La competencia con Vox es totalmente real, pues una parte del electorado del PP lo considera una alternativa y ya materializó su traspaso del voto".

    "El PP debe hacer sus políticas y lanzar sus mensajes electorales sin fijarse en exceso en lo que hacen sus competidores electorales del mismo espacio de votantes", recalca Martín Beaumont, quien por otra parte estima lógico que Casado tenga permanentemente que hacer "planteamientos que agranden sus espacios y creen consensos y mayorías amplias". A juicio de Ignacio Jurado, la situación actual refleja mayor calma en el espacio político de la derecha española:

    "Son aguas que estuvieron muy turbulentas durante un tiempo, pero ahora mismo la posición del PP como alternativa de Gobierno es clara, algo que da margen de maniobra al partido para intentar cortejar más al votante de centro-derecha y estar más dispuesto a dialogar con el Gobierno".

    Para el politólogo Víctor Prieto, Vox pone permanentemente al PP en una situación complicada. "Casado aguantará, pero se va a resentir", declara a Sputnik este investigador de la consultora Studi La Cimera. "Porque Vox le empuja hacia posiciones que cuestionan la estabilidad del consenso transicional en medio de un PSOE y un Gobierno de coalición que se nutre del caos madrileño".

    La influencia de la gestión del Gobierno regional del PP en Madrid

    El Gobierno autonómico madrileño, encabezado por Isabel Díaz Ayuso, está experimentando graves problemas para hacer frente a la extensión de la pandemia en Madrid y ha ordenado distintas restricciones y un confinamiento selectivo por barrios.

    Con una gestión muy criticada desde diversos sectores políticos, sociales y mediáticos, ¿puede la presidenta Ayuso representar un problema añadido para el prestigio del Partido Popular y, por ende, para Pablo Casado? "No tiene más remedio que apoyarla", explica Verstrynge. "No puede echarla y menos ahora, cuando el propio Pedro Sánchez ha acordado ayudarla. ¿Qué van hacer, cesarla ahora? Sería una catástrofe; el hundimiento de Ayuso, y habría que echar a casi toda la cúpula del PP de Madrid. Y el alcalde [José Luis Martínez-Almeida] no merecería tal destino, lo está haciendo bastante bien".  

    "La gestión de Ayuso en Madrid sí que puede afectar a Casado", afirma Jurado, que explica que la actuación la presidenta madrileña compromete los argumentos del líder de la oposición. "Primero porque el PP, aunque en un primer momento apoyó el estado de alarma instaurado por el Gobierno, enseguida dejó de apoyarlo acusando a Pedro Sánchez de querer quitar parcelas de poder al PP en aquellas regiones donde gobierna. Pero ahora la gestión autonómica del PP fracasa e invalida este argumento de Pablo Casado".

    "Por otro lado, si algo sabe vender el PP al electorado es su mejor capacidad de gestión. Y Ayuso ahora mismo compromete esta idea. Las cifras de la pandemia en Madrid son un torpedo en la línea de flotación de tal argumento", resalta Ignacio Jurado.

    "La gravedad de la situación sanitaria en Madrid se suma a su hiperexposición mediática", explica por su parte Víctor Prieto. "De alguna forma, como dice Ayuso, 'Madrid es España' ―al menos para los medios―, y esto supone un punto débil para la presentación del PP de Casado como alternativa sólida a la gestión de la pandemia del Gobierno de coalición". Este politólogo recuerda que Isabel Díaz Ayuso es una apuesta personal de Pablo Casado, "por lo que su suerte está unida a la de la presidenta madrileña".

    En su opinión, "la traslación de la gestión de la crisis sanitaria a las comunidades autónomas ha descargado de presión al Gobierno central, que se presenta ahora como una especie de órgano de coordinación general a instancia de la demanda de las autonomías".

    "Todo esto ha hecho crecer en las últimas semanas la posibilidad de una moción de censura en la Comunidad de Madrid, una situación que, aunque no acabe de cuajar, sitúa la agenda político-mediática en un plano que le interesa al tándem Sánchez-Iglesias", afirma Prieto.

    Ante tal situación, sectores internos del PP ―los llamados barones del partido― podrían estar poniendo en duda la capacidad de Ayuso como presidenta regional, entendida como una amenaza a la credibilidad del partido y de Pablo Casado como alternativas a nivel nacional. "En cuanto a comportamiento, los barones del PP son lo mismo que lo que había en mi época", detalla Jorge Verstrynge, restándoles importancia. "Son las típicas personas que si ven su escaño o posición peligrar, se ponen a pegar alaridos. Pero tranquilidad, los barones nunca han tenido mucho poder en el PP, no hay que engañarse".

    "En definitiva, no veo una crisis inminente en el PP y menos todavía de Casado, quien, repito, no estaba ahí [cuando sucedieron las operaciones que desvela el caso Kitchen]", zanja Verstrynge. "Es más, pienso que cuando el PP le nombró presidente del partido, no pensó que esto pudiera ser una ventaja evidente".  

    "La cuestión clave van a ser los presupuestos", recalca Prieto, dando a entender que si estos salen adelante, la posición del actual líder del PP se debilitará, especialmente si contasen también con el apoyo de la también formación opositora Ciudadanos. "La aprobación supondrá el alargamiento de la legislatura", señala. "Pero está por ver si será posible y qué tipo de mayorías se dan. En realidad el papel del PP en esta legislatura está muy limitado, de ahí la importancia del pulso que están planteando desde Madrid", concluye.

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    Jorge Verstrynge, Madrid, Ayuntamiento de Madrid, rebrote de coronavirus en España, coronavirus en España, Cayetana Álvarez de Toledo, José María Aznar, liderazgo, Partido Popular de España, Pablo Casado
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