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    Tras la dimisión del primer ministro de Japón, Shinzo Abe, surgen los temores de que las relaciones ruso-japonesas se deterioren. Sputnik ha hablado con especialistas sobre cómo pueden evolucionar.

    James Brown, profesor de la Universidad de Temple en Japón y conocedor de las relaciones entre Moscú y Tokio, tiene una visión pesimista acerca de las perspectivas de diálogo entre los dos países. 

    "Yoshihide Suga ha declarado oficialmente que continuará la política de Abe con Rusia. Sin embargo, a pesar de tales declaraciones públicas, es dudoso que se entusiasme tanto con las relaciones ruso-japonesas como su predecesor, que tenía una fuerte conexión personal con Rusia", opina Brown. 

    Abe, con su deseo de construir estrechos lazos políticos y económicos con Rusia, fue un fenómeno extremadamente inusual en el mundo político japonés, expresa Brown. Después de todo, la mayoría de los políticos nipones nunca han considerado prioritaria la amistad con el vecino del norte. 

    Sin embargo, Brown cree que la política de Abe hacia Rusia no ha ganado popularidad en Japón porque se percibía como un líder que hacía grandes concesiones a Rusia. En particular, cuando aceptó negociar sobre la base de la Declaración Conjunta de 1956, en la que se trata la transferencia de solo dos islas Kuriles de las cuatro que el país asiático exige. 

    "En Japón, fue visto como una manifestación de debilidad, ya que la gente cree que Moscú no ha ofrecido a Tokio nada que valiera la pena", explica el politólogo. Además, como señala Brown, los medios de comunicación nipones comenzaron a atraer la atención pública a una enmienda recién agregada a la Constitución rusa que prohíbe todo debate sobre la cesión de parte del territorio ruso. 

    "Al darse cuenta de que los esfuerzos de Abe para acercarse a Rusia no han dado resultados positivos, es poco probable que Suga cometa el mismo error", concluye Brown. Rusia comenzará a perder prioridad en la política exterior japonesa y el número de visitas del primer ministro disminuirá, opina.

    Japón y Rusia se acercarán gracias al turismo

    Nakamura Itsuro, profesor de la Universidad de Tsukuba, está de acuerdo con James Brown en que es probable que las relaciones entre Rusia y Japón se ralenticen.

    Después de que el presidente Putin visitara la prefectura de Yamaguchi en 2016, se dieron pasos hacia un Tratado de Paz. Pero la tendencia se ha estancado, destaca el profesor. Sin embargo, confía en que grandes cambios en las relaciones ruso-japonesas pueden ocurrir a través del turismo gracias a Suga. 

    "Por otro lado, después de que Suga asuma su cargo como primer ministro, las relaciones entre Japón y Rusia en el turismo se intensificarán. Creo que podrá llevar a grandes cambios, incluyendo el desarrollo de los lazos humanitarios. En particular, se simplificarán los procedimientos de visado, lo que facilitará los viajes", señala el experto.  

    A Suga lo apoyan los círculos económicos relacionados con el negocio del turismo. Por ejemplo, lo patrocinan JTB, Kinki y otras importantes compañías de viajes japonesas.

    Las relaciones ruso-niponas, sin arriesgar

    Según el periodista Ishikawa Ichiyo, especializado en Rusia, Abe era un importante motor de las relaciones ruso-japonesas, y, aunque Suga siga el curso político de su predecesor, es probable que el nuevo primer ministro no corra riesgos. 

    "Suga afirma que continuará siguiendo el curso político de Shinzo Abe. Por lo tanto, creo que las relaciones diplomáticas entre Japón y Rusia continuarán, pero dudo que Suga quiera dar pasos arriesgados en ellas", destaca. 

    El periodista duda de que Suga sea tan activo en las relaciones con Rusia como lo fue Abe. El nuevo líder japonés va a enfocarse en las relaciones entre su país y Estados Unidos, y luego en las relaciones con China, que tradicionalmente han sido una prioridad de la diplomacia japonesa.

    Al mismo tiempo, Ishikawa no descarta que Suga tenga que hacer caso a la influencia que Abe sigue manteniendo en el país incluso después de abandonar su cargo. 

    "Creo que mucho dependerá de hasta qué punto se integre en la sociedad la influencia del primer ministro retirado Abe. No se trata solo del curso diplomático hacia Rusia, sino también de la diplomacia y los asuntos internos en general. Desde que Abe anunció su renuncia, su valoración en la sociedad ha crecido significativamente", agrega. 

    Los futuros avances, dijo Ishikawa, dependerán de si la administración de Suga logra establecerse en su mejor momento. Si no, es muy posible que Suga trate de igualar la autoridad de Abe en la toma de decisiones, lo que tendrá un impacto positivo en las relaciones ruso-japonesas.

    "En ruso hay un dicho que dice que la nueva escoba barre de forma nueva. Normalmente, eso ocurre en todas partes, y en Rusia también. La gente recién llegada al poder suele deshacerse de todo lo que queda de sus predecesores. Aún no se sabe si la administración del primer ministro Suga se podrá afirmar bien en la política, así que no descarto que el nuevo Gobierno necesite el apoyo de Shinzo Abe. En este sentido, su influencia podría jugar un papel positivo en las relaciones entre Japón y Rusia", concluye el experto.

    Etiquetas:
    Yoshihide Suga, Rusia, Japón, Shinzo Abe
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