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    Hospitalización del opositor ruso Navalni (81)
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    El supuesto envenenamiento del opositor ruso Aléxei Navalni ha desencadenado una ola de reacciones. La OTAN y la UE piden una respuesta internacional, reservándose el derecho de adoptar medidas necesarias. El Kremlin espera que se entable diálogo con Berlín y que los colegas alemanes ofrezcan datos sobre la sustancia encontrada en los análisis.

    "Novichok, el arma perfecta de los laboratorios soviéticos para callar al disidente", "Aléxei Navalni: cómo Rusia pone a prueba a Occidente con el envenenamiento del mayor opositor a Putin", "Envenenamientos, accidentes y muertes sospechosas de opositores al Gobierno de Putin"... Son solo algunos de los titulares de la prensa española que saltaron después de que el 2 de agosto el laboratorio especial de la Bundeswehr [las Fuerzas Armadas alemanas] llevara a cabo una prueba toxicológica y proporcionara al gobierno alemán una "evidencia inequívoca" del uso de un agente químico nervioso del mismo grupo que Novichok.

    "El problema en realidad es que la información siempre es epidérmica, los medios utilizan la parte de la información que les interesa para su determinada tesis y esa parte de la información la magnifican, insisten en esa y al servicio de esa tesis no consideran la otra versión. Y si alguna vez su tesis queda desmontada o desmentida, quieren que nos quedemos con la primera versión", afirma el periodista español Pascual Serrano, autor de Paren las rotativas Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo y quien ha sido galardonado con el Premio de Periodismo de Derechos Humanos que anualmente concede la Asociación Pro Derechos Humanos de España (Apdhe).

    "Lo que está pasando es una predisposición más anímica que racional que se hace a nivel individual pero también a nivel colectivo en la sociedad, y por tanto, también de los diferentes Gobiernos. Yo creo que existen siempre, no solo sobre Putin, sino sobre la mayor parte de líderes políticos, estereotipos a los que responden los diferentes países y sobre los cuales se ha dibujado la relación internacional durante muchos años, que provoca una primera reacción de entrada, en clave de prejuicio. Respecto de la Rusia de Putin, que ha sido como yo intento explicar en el libro [La Política de emociones, editorial Arpa], un país, que ha ido construyéndose mucho en una dialéctica de poder y de relación de fuerza con otros países, ha generado en muchos ámbitos miedo, en muchos ámbitos mucho respeto, en muchos otros una conllevancia, y en muchos otros un rechazo manifiesto, Yo creo que eso en los momentos complicados aflora", afirma Toni Aira, Profesor de Comunicación Política e Institucional de la UPF Barcelona School of Management.

    Un déjà vu

    Desde que se conociera la noticia, el Gobierno alemán pidió "aclarar inmediatamente lo ocurrido". Rusia ha reiterado que está dispuesta a cooperar con Alemania para aclarar la situación en torno a Alexéi Navalni.

    El embajador ruso en Berlín, Serguéi Necháyev, convocado el 2 de septiembre al Ministerio de Exteriores de Alemania por el caso Navalni, no recibió "ni hechos, ni datos, ni fórmulas, ni materiales, ni certificados". Las propuestas de cooperación enviadas oficialmente por la Fiscalía General de Rusia, las propuestas de los médicos rusos de intercambiar datos con los colegas alemanes, tampoco recibieron respuesta alguna.

    La única respuesta que dio Berlín es "Rusia tiene suficientes muestras biológicas de Navalni para hacer análisis propios".

    "Parece que estamos volviendo a los tiempos que, sinceramente, tendría ganas de dejar atrás, los tiempos de declaraciones infundadas y ausencia de hechos a la hora de debatir las cuestiones serias", dijo la portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova en sus declaraciones en el canal ruso Rossiya 1.

    "Los tiempos" que nos hacen volver al escándalo sobre el envenenamiento de Serguéi Skripal y su hija Yulia en el 2018. En aquel entonces el laboratorio de Porton Down declaró que los expertos no habían "verificado la fuente precisa" de la que provenía el químico Novichok, utilizado para envenenar a los Skripal.

    "Eso puede pasar con un bombardeo de Al Asad, puede pasar y pasó en su momento con un ataque a Milosevic en Serbia, puede pasar con una manifestación en Venezuela o Bolivia y puede pasar con Rusia. Es decir. Se ajusta a la tesis que necesitan, la magnifican, y por mucho que se desmiente ya da igual, ha pasado tiempo, la gente se ha olvidado, se ha quedado con la primera versión. Con este mecanismo insistentemente se va quedando un modelo mental en la ciudadanía al servicio o a la orden a la tesis que se quiere defender desde el Occidente. Yo creo que la única solución evidentemente es contar, porque hay medios diferentes, que cuentan la otra versión. Porque si esperamos que su versión sea plural, sea neutral o sea distante, pues eso nunca va a suceder", arguye Serrano.

    Ahora, las "evidencias irrefutables" se unen a la famosa narrativa de "highly likely" (bastante probable) utilizada activamente por la ex primera ministra británica Teresa May con la que justificaba la supuesta culpa de Rusia en el caso de Skripal. Y si para el Reino Unido, el país donde ocurrió el incidente y donde se llevaba a cabo la investigación, la culpa de Rusia se mencionaba como probable, EEUU ya lo daba por cierto, en particular, el exsecretario de Estado Rex Tillerson literalmente afirmaba que: "El envenenamiento vino claramente de Rusia".

    "Se supone que buenos son EEUU, son Alemania o son Francia. Evidentemente ellos nunca son un régimen, ellos nunca piden las manifestaciones, sus vacunas siempre son buenas y sus millonarios son simplemente grandes empresarios. Si la fuente de información son China, Cuba o Rusia, son régimen, entonces los manifestantes son reprimidos, los multimillonarios son oligarcas y sus vacunas son malas. Y este patrón evidentemente se repite cuando aparece un opositor, cuando el envenenamiento se adjudica al "régimen que le persigue", reitera Serrano.

    Pero, ¿por qué es importante esperar?

    Empecemos por partes. El 20 de agosto, el opositor ruso Alexéi Navalni se sintió mal durante un vuelo, mientras regresaba en avión de Tomsk a Moscú, lo que obligó a los pilotos a realizar un aterrizaje de emergencia en la ciudad Omsk, donde fue ingresado en uno de los hospitales de la ciudad.

    Allí permanecía en estado de coma y conectado a un respirador para asegurar el funcionamiento de sus pulmones. Luego a Navalni le trasladan al hospital alemán Charité bajo medidas de seguridad reforzadas con el permiso de los médicos. Fue el 2 de septiembre cuando el laboratorio especial de la Bundeswehr [las Fuerzas Armadas alemanas] llevó a cabo una prueba toxicológica con muestras de Aléxei Navalni y proporcionó una "evidencia inequívoca" del uso de un agente químico nervioso del mismo grupo que Novichok. Los médicos de Charité apuntan al envenenamiento, mientras que los médicos rusos expresan dudas y los creadores de la sustancia tienden a pensar que Navalni no pudo ser envenenado.

    En una de las entrevistas de Marc-Michael Blum, científico, bioquímico y jefe del laboratorio de la Organización de la Prohibición de las Armas Químicas reconocía que por regla general, el mero contacto con los miligramos o decenas de miligramos del agente tóxico es suficiente para una intoxicación grave.

    En una de sus entrevistas afirma: "Esto sonará muy cínico, pero si realmente necesitas matar a una persona en particular, hay otros venenos mucho más apropiados para eso. Porque si algo fue desarrollado como un agente de guerra, si está diseñado para ser usado en bombas, en el campo de batalla, eso no significa que sea el veneno correcto para un intento de asesinato. Hay venenos que son mucho más difíciles de detectar. Hay formas más directas de hacer matanzas puntuales: a veces la gente simplemente desaparece, tiene un accidente de coche. Si después de todo se utiliza un agente de guerra química, podemos asumir que la persona que lo utilizó deliberadamente quería llamar la atención sobre este caso".

    La creación de Novichok en la URSS para algunos equivale a que Rusia y sus servicios especiales son culpables. Pero Rusia no solo no tiene el monopolio sobre el Novichok, Rusia ha detenido el desarrollo y la producción de tales sustancias y ha destruido sus reservas. Además, se sabe que Vil Mirzayánov, el químico que trabajó con los creadores de Novichok en los años 70-80 y que posteriormente huyó a EEUU, publicó la fórmula de la sustancia, que según sus propias palabras se sintetizaba repetidamente fuera de Rusia.

    "Yo tiendo a ser muy escéptico ante ese tipo de noticia. Fundamentalmente porque es muy reiterada. En el supuesto de que Rusia tuviera que ver alguna vez con algo parecido a eso, no lo repetiría continuamente y a todos los disidentes. Me parece sospechoso esa continua presencia de supuestos disidentes que son envenenados con algo que culpabiliza al Kremlin", comenta a Sputnik el politólogo Manuel Monereo.

    "Yo creo que hay que unirlo al asunto de Bielorrusia, al viejo asunto de Ucrania, y sobre todo lo que hay en conjunto a las fuerzas políticas del estado en Europa que están interesados en un enfrentamiento muy fuerte con Rusia desde una posición ciegamente a favor de Donald Trump y de la OTAN. Y que en ese enfrentamiento aparecen todas esas recurrentes noticias donde hay un líder terrible del Kremlin que envenena a los disidentes", reitera.

    "Yo creo que es una historia no diría que fabricada, pero sí prehecha, es decir en el sentido de que se repite, es continua y que lo que buscan fundamentalmente es acorralar a Rusia, intentar que Rusia se repliegue sobre sí misma, es sancionarla económicamente e impedir unas nuevas relaciones entre la UE y Rusia. Hay un lobby muy potente en la UE en general y en algunos estados como Polonia que están interesados activamente en empeorar las relaciones entre la UE y Rusia. Y sobre todo fortalecer la presencia militar de EEUU en estos países y darles más peso a una OTAN que está por el momento agonizando y que necesita buscar desesperadamente a un enemigo, que mejor enemigo que el imperio del mal que para ellos es Rusia", reitera.

    ¿Y ahora?

    El 3 de septiembre un grupo de más de cien eurodiputados ha reclamado en una carta conjunta que el alto representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, impulse una investigación internacional sobre el ataque al opositor ruso Aléxei Navalni y plantee adoptar sanciones comunitarias contra los responsables. Por su parte, la OTAN ha convocado un consejo extraordinario para tratar el caso de Navalni, donde ha condenado y ha llamado a Rusia a dar una respuesta y permitir a la OPAQ a llevar a cabo una investigación. 

    "La situación en la OTAN es muy compleja, las relaciones Trump y Merkel, entre EEUU y Alemania no son fáciles y lo que está haciendo Donald Trump básicamente es decir a Alemania que incremente su presupuesto militar, que empiece a pagar más por la presencia suya norteamericana militar en Alemania y por otro lado está incentivando a sus viejos aliados, sobre todo a los países de Visegrado, concretamente Polonia, que incentiven su actividad contra Rusia para que cumplan el papel de vanguardia para Rusia para por un lado darle la posibilidad a la OTAN a tener el mayor peso en la zona e ir reajustando a Rusia para llevarle problemas económicos serios", reitera Monereo.

    Por otra parte, la Unión Europea ha advertido de que "se reserva el derecho a adoptar acciones apropiadas, incluidas medidas restrictivas".

    "Creo que eso viene del viejo conflicto de Ucrania pero no hace falta ser muy ciego para ver la relación entre la crisis en Bielorussia y este envenenamiento del disidente. Yo creo que esa es la coyuntura política exacta", reitera el politólogo.

    "El hecho de que muchos países, Gobiernos respectivos y por tanto también un ámbito periodístico predispuesto en clave negativa en lo que representa Putin y la Rusia de Putin en este caso tiene demasiados matices, tiende aferrarse a lo que sería la hipótesis negativa de entrada, siempre se entenderá como plausible una sospecha en clave negativa, en este caso el envenenamiento parece que responde al habitual relato de lo que se esperaría o como se ha dibujado que es plausible, increíble respecto de Putin. Pero todo eso tiene que responder necesariamente a pruebas o a datos que así lo señalen. Simplemente un sentimiento, una percepción anímica respecto a un líder político y a lo que representa yo creo que eso ha condicionado mucho en este caso y lo condiciona la mirada en general", resume Toni Aira, profesor de la UPF Barcelona School of Management.
    Tema:
    Hospitalización del opositor ruso Navalni (81)
    Etiquetas:
    acusaciones, Kremlin, envenenamiento, Alexéi Navalni
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