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    Los escándalos financieros del rey emérito de España Juan Carlos I (51)
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    La marcha del rey Juan Carlos I al extranjero se produce en un contexto de crisis económica, sanitaria y territorial justo cuando la justicia española aún está dilucidando si cabe abrir una investigación sobre sus actividades supuestamente irregulares. El caso socava no tanto a la configuración del Estado español como a su institución monárquica.

    La noticia sobre el abandono del país es valorada como un intento de apuntalar la institución monárquica y, de hecho, el propio comunicado oficial de la Casa Real señala que el objeto de tal decisión es "facilitar el ejercicio" de las funciones del actual jefe del Estado, Felipe VI.

    Hay quien piensa que la arquitectura constitucional está dañada, y hay quien opina que es la propia Casa Real la afectada. "El rey emérito abre una crisis de legitimidad de la arquitectura no del Estado, sino de la Casa de los Borbones", explica a Sputnik el politólogo Manuel Monereo, quien habla abiertamente de crisis de legitimidad de la monarquía española. Este politólogo incide en otra lectura: "¿Cuánto de gordo hay, que el rey se tiene que ir?" Monereo duda de que la marcha de Juan Carlos entrañe solamente salvar el trono de Felipe VI. "Quiere salvarlo porque lo que él ha hecho es muy grueso y se va a saber cada vez más", añade. "Son casos todavía más serios, que se conocerán conforme el tiempo avance".

    "Es decir, por un lado el rey Juan Carlos quiere salvar la monarquía. Pero por otro nos da la señal de cuánto más habrá para que tenga que irse".

    "A mí la decisión de abandonar el país me parece catastrófica en términos de imagen pública", añade por su parte a Sputnik el investigador social Víctor Prieto. "Está claro que la decisión, en forma y fondo, ha sido pactada tanto con Felipe VI como con el Gobierno. Y la intención es evidente: seguir profundizando en la estrategia de construir un muro de contención entre Juan Carlos y Felipe", asegura.

    "Ahora todo va a consistir en dotar de credibilidad a la ruptura entre uno y otro, sostener a Felipe sobre una idea de ejemplaridad por oposición a su padre".

    "Es evidente que van a salir muchas más cosas", afirma el politólogo Jorge Verstrynge, "porque todavía no se ha hablado de las empresas españolas". "¿Sólo de los saudíes cobraba comisiones Juan Carlos?", se pregunta. "Todo esto va a salir a la luz porque la obsesión de Felipe VI por suceder a su padre hará que los monárquicos terminen cantando y cargando al viejo para no cargar al joven".

    ¿Establecido en República Dominicana?

    Diversas informaciones apuntan a este país caribeño como ulterior destino del monarca. El diario ABC informa de que el magnate azucarero Pepe Fanjul, con inversiones y diversas propiedades en República Dominicana, podría ser el anfitrión de Juan Carlos I.

    Les une una fuerte amistad y el hecho de que la tía abuela del empresario de origen cubano estuviese casada con un tío de Juan Carlos. "Está en República Dominicana, donde no hay tratado de extradición. Se ha fugado", sostiene Jorge Verstrynge. En declaraciones a Sputnik, este politólogo recuerda que a lo largo de la historia varios reyes de la casa Borbón tuvieron que abandonar España por corrupción. "Pero hasta ahora, entre uno y otro había un periodo de carencia", explica. "Y cuando no había Borbones, había un militar, como Franco. O bien un rey de otra casa, como Amadeo de Saboya. O una República. Pero ahora un Borbón se va y deja instalado al siguiente", afirma.

    "¿Por qué se va tan lejos de Europa? Porque pone el charco por medio...", inquiere Manuel Monereo. "Se podía haber ido sin ningún problema a Marruecos, Arabia Saudí o Londres, donde tiene casa. Pero se quita de en medio del todo y de la mirada pública", subraya, recalcando que la gravedad del asunto radica en "qué ha hecho para que tenga que irse".

    "Hay que tomarse en serio lo que dice el rey: 'Me voy de España para no perjudicar a la Monarquía'. Él mismo reconoce la gravedad de sus actos", dice Monereo.

    La cuestión jurídica

    Dado el carácter inviolable de la figura del jefe del Estado en España, sólo el Tribunal Supremo (TS) tendría competencias para imputarle delitos, dada su condición de aforado. Pero en los últimos días, el TS habría preferido derivar el análisis de las diligencias previas a la Audiencia Nacional, en caso de que la Fiscalía General del Estado no aporte nuevos datos de peso.

    ¿Altera ahora la marcha de Juan Carlos el cauce judicial planteado en España para dirimir si sus actividades son merecedoras de la apertura de una investigación? Según el magistrado Ignacio González Vega, portavoz de la Asociación Juezas y Jueces para la Democracia, la marcha de Juan Carlos "no cambia nada". "Hoy por hoy no tiene ninguna causa judicial abierta, no se le ha retirado su pasaporte, no se le ha aplicado ninguna medida restrictiva y puede moverse por España y el extranjero", señaló este jurista al canal de televisión La Sexta.

    Para el politólogo Víctor Prieto, "la huida deja en muy mal lugar tanto a la justicia española como al propio Gobierno". Este investigador de Studi La Cimera recuerda que "es el Gobierno el responsable de los actos del rey. La justicia está siendo muy poco diligente, dejando en manos de la Fiscalía un asunto que requiere de una investigación judicial profusa". Su colega Verstrynge se muestra igualmente tajante: "Se va a aplicar el dicho de que 'ahorcar a un almirante hace que los demás naveguen mejor'. Y esa es la jugada: Borbón sale, Borbón queda. Lo demás, que si el Tribunal Supremo, que si la Audiencia Nacional, son chorradas".

    Verstrynge, exprofesor universitario y antiguo secretario general de Alianza Popular, opina que tanto la marcha de Juan Carlos como el propio comunicado de Casa Real "acabarán incriminando a Felipe VI". "Es evidente", explica, "Felipe VI también ha recibido regalos de los monarcas del Golfo Pérsico, quizá cuando todavía no era rey".

    "No es una cuestión jurídica, la cuestión jurídica va a venir de Suiza. Cuando enumeren sus delitos, la justicia suiza actuará, da igual lo que diga la justicia española", advierte.

    Sin embargo, no sé sabe cómo reaccionará a partir de ahora la justicia suiza. "Otra cosa es que en su momento sea citado a declarar", explica el magistrado Ignacio González Vega. "Juan Carlos se ha puesto a disposición de las autoridades judiciales, es indiferente el país elegido", afirma, "pero podrá alegar que por motivos de movilidad no pudiera venir a España a declarar. En tal caso podría solicitar declarar por videoconferencia bien ante el Tribunal Supremo o ante la Fiscalía de Ginebra".

    Una marcha en clave paradójica

    Aparte de que el país supuestamente elegido por Juan Carlos como nuevo lugar de su residencia es una república, se da la circunstancia de que, en palabras de Manuel Monereo, se podría producir "la enorme paradoja de que el rey pueda ser castigado en el extranjero y absuelto en España".

    Este exdiputado de Unidas Podemos y miembro histórico del PCE e Izquierda Unida afirma que la paradoja total es la que entraña "la figura de su inviolabilidad". "Se ha llegado a hablar de esta figura de un modo tan totalizante,  que es posible un rey pueda delinquir, no ya en el ejercicio de su cargo, sino también en su vida privad", explica. "Pero no queda más remedio que investigarlo, ya sea por prestigio internacional, por no convertirse en el hazmerreír del sistema jurídico europeo".

    Por otra parte, el 30 de julio los partidos Izquierda Unida, PCE y el Foro de Abogadas y Abogados de Izquierdas solicitó al Tribunal Supremo reabrir su querella contra Juan Carlos de Borbón por la presunta comisión de hasta siete delitos, en su momento archivada en 2019.

    El choque en el Gobierno

    A nadie se le escapan las diferencias en el seno del Gobierno de coalición español a cuenta de la salida de Juan Carlos I del país. Pedro Sánchez y sus ministros socialistas apuestan por desvincular las supuestas irregularidades de Juan Carlos de la arquitectura constitucional vigente en España.

    En cambio, el vicepresidente Pablo Iglesias y sus ministros de Unidas Podemos (UP) se muestran disconformes con la marcha del monarca emérito, aspecto del que no habían sido informados previamente. Por su parte, la oposición critica su "oportunismo" para "atacar" la institución monárquica, mientras las bases electorales de PSOE y UP difieren también del modo en que se ha facilitado el traslado de Juan Carlos de Borbón al extranjero.

    "UP está ocupando un espacio crítico que hoy en día es muy amplio en la izquierda social, incluso en sectores socialistas", explica Víctor Prieto.

    "El PSOE está adoptando un tono institucional que impide una modernización, siquiera en términos de transparencia, de la propia institución monárquica", afirma. Desde UP se señala que el traslado de Juan Carlos debilita a la monarquía. "No estoy seguro de que esto sea así", manifiesta el economista Fernando Luengo, que recuerda que "los editoriales de todos los grandes medios cierran filas alrededor de la monarquía representada por Felipe, cuya actuación ensalzan".

    Para este exprofesor de la Universidad Complutense, "es inaceptable diferenciar y separar las irregularidades de Juan Carlos del comportamiento transparente y decente de Felipe (omitiendo, por supuesto, la trama mafiosa que las han hecho posible y que van muchísimo más allá de los amoríos del rey corrupto)".

    "Pero el poder lo tiene claro: defensa sin fisuras de uno de los pilares centrales del régimen", señala Fernando Luengo.

    Este economista, autor del blog especializado Otra Economía, discrepa del análisis efectuado por UP. "¿Cómo es posible que Podemos ponga sobre la mesa el argumento del 'debilitamiento' de la monarquía? ¿Es qué acaso conviene fortalecerla? Al contrario, es el momento de impugnarla, de reivindicar y ejercer la soberanía popular a través de un referéndum. Nadie sabe qué sucedería en esa consulta, pero hay que atreverse. Es actuando de esta manera cómo se crea una mayoría social de progreso y cómo se cambia la correlación de fuerzas".

    Una marcha en medio de la crisis territorial

    ¿Se impugna con la salida de Juan Carlos un determinado modo de hacer negocios y llevar la economía del país? El economista Fernando Luengo no lo cree así. "Veo difícil que se meta mano en las tramas público/privadas donde se mueven las grandes fortunas, y sobre las que no se ponen focos ni existe ninguna regulación".

    El modus operandi económico caracterizado por el cobro de comisiones por la adjudicación de obras públicas tiene su expresión más célebre en Cataluña, pero también lo encarnaba presuntamente el rey emérito.

    "El problema es que sólo sabemos el 20% de lo que ha pasado", admite Verstrynge. "Pero hay gente del PSOE que sabe todo, de ahí la resistencia enorme a que Pablo Iglesias pasara a formar parte de la dirección del CNI". Este expolítico afirma que el expresidente español Felipe González conoce todos los hechos. "Y el grupo PRISA también, que para eso armaron en 2014 la operación de la abdicación", concluye, subrayando que "en esta operación", el presidente Pedro Sánchez "está".

    Las tensiones territoriales no son ajenas a la crisis borbónica. De resultas, el presidente del Gobierno de Cataluña, Quim Torra, pidió a Felipe VI que abdique tras la marcha del país de su padre y rey emérito Juan Carlos I. "Pido a Felipe VI que no alargue más esta agonía y abdique", afirmó en rueda de prensa el dirigente independentista, que calificó al rey emérito de "prófugo de la justicia".

    Tema:
    Los escándalos financieros del rey emérito de España Juan Carlos I (51)
    Etiquetas:
    República Dominicana, Los escándalos del rey emérito de España, fuga, exilio, Casa Real, Juan Carlos I
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