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    A diferencia de Francia o Alemania, la recomendación de Reino Unido es más rigurosa, al no distinguir entre regiones. El negocio queda afectado también en origen, pues los turoperadores presionan para poder viajar a los archipiélagos. La medida podría entrañar cambios estructurales de la industria y atender más bien a intereses de "alta política".

    Desde el 26 de julio, en Reino Unido rige una norma de obligado cumplimiento para todos los nacionales británicos y visitantes que lleguen procedentes de España: deben guardar 14 días de cuarentena.

    Al mismo tiempo, el Ministerio de Asuntos Exteriores británico recomienda no viajar a ningún punto del país ibérico, salvo que sea estrictamente necesario, y no hace distingos entre las diversas regiones del país, donde la pandemia de COVID-19 no incide por igual. La rigurosidad de la medida, que también afecta a los archipiélagos canario y balear, contrasta con otras más laxas tomadas por Francia o Alemania, que sólo extienden tal recomendación a territorios concretos, como Cataluña en el caso francés, o esta misma comunidad junto con Navarra y Aragón, por lo que respecta al país teutón.

    ¿Hay otras razones?

    La salvaguarda de la seguridad sanitaria de sus ciudadanos es la razón que Reino Unido aduce para instaurar cuarentenas a toda aquella persona que pise suelo de la Albión procedente de España. Pero la medida también ha generado choques en el seno de la clase política del país, pues diversos representantes públicos no comprenden que se imponga apenas tres días después de levantarse esas mismas restricciones.

    En Escocia, el líder del Partido Liberal Demócrata, Willie Rennie, ha instado a la primera ministra del país, Nicola Sturgeon, a publicar los datos que condujeron a tomar la decisión de sacar a España de la lista de países eximidos. "¿Por qué se levantó la cuarentena a las personas procedentes de España cuando el índice de infección era mucho mayor que cuando se impone de nuevo?", le inquirió.

    "Yo estoy convencido de que detrás de esto hay un cúmulo de intereses y de intenciones para perjudicar el turismo en España", explica a Sputnik Tomás Mazón, investigador de la Universidad de Alicante. Este profesor de Sociología del Turismo afirma que "no hace falta ser experto en el tema para verlo", dado que en el pasado han sucedido cosas similares, "si bien no con la magnitud de ahora". Mazón pone de ejemplo el caso en los años 70 de un barco que arribó a Algeciras con dos polizones africanos a bordo enfermos de cólera. "La prensa alemana e inglesa empezó a decir que no se viajara a España, porque había cólera. Siempre hay anuncios de este tipo, para intentar desviar el turismo hacia otros lugares".

    Mazón recalca que la recomendación británica se produce en un momento en que "Benidorm tiene muchísimos menos contagios que el propio Reino Unido, también Baleares y Canarias". "Se aprovecha para minimizar la importancia que tiene España en este campo y así desviar sus turistas a otros destinos, que interesa que cobren mayor protagonismo".

    Este especialista sostiene que los intereses británicos suelen favorecer a destinos como Malta, Corfú, algunas islas del Caribe y el propio sur de Inglaterra. "Les sale lo mismo un vuelo chárter a los destinos baratos del Caribe que a Torremolinos", explica. "Cuando han ocurrido estas cosas, Corfú se beneficia", subraya.

    "Al turista se le puede manipular. Se le dice: 'te costará lo mismo y vas a estar más seguro y mejor'. La gente va donde le dicen los turoperadores, cuyos intereses prevalecen, porque son los que controlan la demanda. Y lo hacen con precios bajos y con pago a plazos. Tienen un poder enorme", afirma Tomás Mazón.

    Este experto señala que con estas decisiones se favorece a destinos turísticos "que interesa que cobren mayor protagonismo". El profesor Mazón, que afirma que estos intereses pueden parecer incomprensibles y que hay que recurrir a la historia para comprenderlos, pone más ejemplos: "Los alemanes siempre tratan de beneficiar a Croacia, apuestan por ella desde la guerra de Yugoslavia", señala. "Inyectan dinero para su desarrollo turístico y costean infraestructuras. Y si ven, como ahora, la ocasión de favorecer a ese país, pues lo hacen. Son sus aliados desde la I Guerra Mundial", cuenta.

    "Desconocemos lo que piensan los políticos británicos, pero sabemos que hay unos intereses bastardos que buscan promover a otros aliados y otros lugares donde ellos puedan tener más protagonismo. Y el Reino Unido, cuando puede, nos mete mano", recalca. 

    La posición británica

    El impacto negativo de la decisión de las autoridades británicas supone un duro golpe para una industria que atiende cada año a unos 18 millones de turistas provenientes del Reino Unido. En declaraciones a Sputnik, el embajador británico en España, Hugh Elliott, subraya que "la prioridad ha sido y sigue siendo la salud pública". 

    "En el Reino Unido hemos conseguido bajar el nivel de incidencia del virus, y dada la tendencia al alza significativa de casos en España, hemos decidido aplicar la política de la cuarentena para el país en su conjunto, para proteger la salud pública", declaró el embajador Elliott.

    Según este diplomático británico, las recomendaciones de viaje y las medidas de cuarentena "se revisan continuamente" y se cancelarán "cuando sea seguro hacerlo".

    En este punto, sorprende que la medida alcance a destinos turísticos como los archipiélagos canario y balear, donde la incidencia de la pandemia es mucho menor que en el resto del país. Una fuente en la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias, describe la situación como "kafkiana", habida cuenta de que la contingencia también afecta a Portugal y sus islas Azores y Madeira, "donde la incidencia es mínima".

    Esta fuente explica a Sputnik que la medida británica puede entrañar un deseo de "proteger el turismo interior", algo que resulta extraño por cuanto precisamente Reino Unido era "el único país que no había recomendado a sus ciudadanos apostar por el turismo nacional, cosa que sí han hecho Italia y España, también Francia". En el Gobierno canario cifran en un 37% el peso del turismo británico en el conjunto del que recibe el archipiélago. "Baleares, que es la siguiente, tiene un 27%", señalan.

    ¿Un impacto dirigido a Canarias?

    Para el profesor Tomás Mazón, "el caso de Canarias demuestra que la jugada es de alto nivel, alta política". En su opinión, los esfuerzos del Gobierno canario pueden resultar insuficientes, "porque el paquete completo es 'Vamos contra España', y esto les sobrepasa por completo".

    En el Gobierno de Canarias resaltan la relación fluida con el embajador Elliott, quien muestra comprensión ante las razones y datos que esgrime Yaiza Castilla, consejera de Turismo de Islas Canarias. "Hay una gran empatía de Elliot hacia Canarias, y nosotros decimos que es un error no diferenciar por regiones, y que nosotros somos una región ultraperiférica", asegura esta fuente en el Gobierno regional. "Pero la llave la tiene su Gobierno, no él".

    "Las entradas a Canarias se producen por vía aérea y los flujos están muy controlados. Pero le está pasando lo mismo a Madeira y Azores, es un sinsentido. Por eso estamos intentando que cambien esa norma, que ni siquiera está escrita, sino que obedece a una cuestión puramente consuetudinaria", aseguran en el Gobierno canario.
    El futuro del modelo económico

    La industria turística representa el 14,6% del PIB de España (datos de 2019) y su futuro está comprometido a causa de la pandemia, que amenaza con provocar cambios substanciales en un modelo que la decisión británica tal vez esté acelerando.

    En este punto, el economista Juan Vázquez Rojo sostiene que "el problema ya no es que los gobiernos desincentiven el turismo a determinados países, que bajo determinadas circunstancias puede utilizarse como medida para potenciar el turismo nacional". En su valoración ofrecida a Sputnik, este profesor universitario apunta también a una cuestión "más profunda":

    "Es probable que vivamos un cambio estructural del turismo, como parte del proceso de desglobalización".

    "Ahora bien, tendremos que esperar para ver qué cambios son temporales y cuáles son definitivos", señala, recalcando el impacto "catastrófico" que soportará esta industria "dada la inserción internacional de la economía española". Vázquez, editor de la publicación especializada Revista Torpedo, recuerda que el turismo supuso en 2019 "en torno al 15% del PIB español" y que entre las principales economías del mundo "solo México tiene tal dependencia del turismo". "Dadas las circunstancias", asegura, "esto se va a traducir en quiebras de empresas y desempleo, algo que empezaremos a ver a finales de año".

    "No se sabe lo que va a salir de aquí", añade por su parte el profesor Tomás Mazón. "Yo ya estoy trabajando sobre este tema, sobre cómo será el turismo resultante después de la pandemia, porque va a cambiar todo". Mientras tanto, el golpe a la reputación de la principal industria del país es grave. "Pero nos lo estamos dando nosotros mismos", advierte Mazón, "estamos haciéndonos propaganda negativa".

    "El problema es que los cambios de modelo productivo no se hacen de un día para otro", explica Juan Vázquez. "Es decir, a corto plazo es imposible que España se especialice en otro sector", afirma, antes de concluir que "a medio y largo plazo es fundamental apostar por otros sectores que puedan generar más estabilidad y mejorar las condiciones de vida de la mayor parte de la población española".

    Los turoperadores presionan

    Para el sector turístico en Canarias, el mes de julio estaba suponiendo una recuperación de su oferta de plazas [conectividad]. Con un 30% de conectividad hasta el 16 de julio, según fuentes en la Consejería de Turismo, la previsión para agosto se había disparado al 50% "de la mano de los británicos".

    Aparte de los esfuerzos del Gobierno central y autonómico, las propias compañías aéreas presionan para que la situación se revierta. "Por ejemplo", explican en el Gobierno Canario, "TUI Airways, la división británica del touroperador alemán TUI, ha suspendido los vuelos a Canarias sólo hasta el día 31 de julio, mientras que con el resto de la península los ha anulado hasta el 8 de agosto".

    "No hay que olvidar que la actividad turística es negocio, tanto en destino como en origen. Las compañías pierden, caen en bolsa, piden ayuda… Además Canarias y Baleares son de los pocos destinos a los que pueden volar", concluye esta fuente, recordando que la incidencia de la pandemia en las islas no se ha agravado con la llegada de turistas.

    La postura británica contrasta fuertemente con la adoptada por Francia, más comedida y restringida a la región de Cataluña, adonde sus autoridades no recomiendan viajar. "Pero es que Francia es otra cosa", explica Tomás Mazón. "Las relaciones con ella siempre han sido mucho más amistosas. Tienen un protagonismo tan grande en el turismo, que sus intereses no chocan con los nuestros. A Francia no le hace daño que su clase media y obrera venga a España. Tenemos modelos de desarrollo turístico distintos, por eso no somos rivales", concluye.

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    coronavirus en España, COVID-19, pandemia de coronavirus, Reino Unido, cuarentena, TUI, Ministerio de Exteriores de Reino Unido, Islas Canarias
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