En directo
    Política
    URL corto
    Por
    0 81
    Síguenos en

    MOSCÚ (Sputnik) — Acusar alegremente a Rusia de cualquier cosa, para muchos se ha convertido en deporte. Esta vez Londres alega que se intentó el ciberrobo de datos de la vacuna contra el COVID-19, y los culpables, cómo no, son hackers rusos.

    El Centro Nacional de Ciberseguridad (NCSC, por sus siglas en inglés) británico y el Centro de Seguridad de las Comunicaciones (CSE, por sus siglas en francés) de Canadá, consideran que un grupo llamado APT29, también conocido como 'the Dukes' o 'Cozy Bear', se encarga del ciberespionaje y "casi seguro forma parte de los servicios de inteligencia rusos".

    "A lo largo de 2020, APT29 se ha dirigido a varias organizaciones involucradas en el desarrollo de vacunas contra COVID-19 en Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido, es muy probable que con la intención de robar información y propiedad intelectual relacionada con el desarrollo y las pruebas de vacunas contra COVID-19", aseguraron en un comunicado.

    Detallaron que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) y la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de la Infraestructura del Departamento de Seguridad Nacional (DHS CISA) de EEUU coinciden en atribuir la autoría de los ciberataques a este grupo, así como la información expuesta en el informe del NCSC.

    En particular, APT29 usa los programas malignos conocidos como 'WellNess' y 'WellMail' que antes no habían sido asociados públicamente con el grupo, informó el organismo.

    Por otro lado, el ministro de Exteriores del Reino Unido, Dominic Raab, se montó en el mismo tren, afirmando que "es casi seguro" que agentes rusos intentaron interferir en las elecciones generales de 2019, por lo que se abrió una investigación al respecto.

    Raab hizo las declaraciones sobre la supuesta injerencia rusa unos minutos después de que el Comité de Inteligencia y Seguridad del Parlamento británico anunciara que en los próximos días se publicará un esperado informe sobre el rol de Rusia en la política del Reino Unido.

    Es probable que, entre otros aspectos, el informe aborde las presuntas relaciones entre el Partido Conservador británico y unos millonarios rusos que permitieron al primer ministro Boris Johnson triunfar en la campaña de 2019.

    Rusia rechazó rotundamente las acusaciones del Reino Unido, tanto sobre su presunta participación en los recientes ciberataques, como de la supuesta injerencia rusa en las legislativas británicas de 2019.

    "No disponemos de información sobre los autores de ciberataques contra empresas farmacéuticas y centros de investigación en el Reino Unido. Solo podemos decir que Rusia no tiene nada que ver con estos intentos", aseveró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, y agregó que Moscú tampoco acepta "otras acusaciones infundadas de injerencia en las elecciones [británicas] de 2019".

    La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, definió la declaración como poco clara y contradictoria, "es casi imposible entenderla (...) si hablan, que presenten los hechos", comentó en una rueda de prensa.

    De móviles y vacunas

    Según hemos aprendido en las novelas de detectives, para encontrar al culpable de un crimen hay que determinar el móvil. Y con solo indagar un poco, aparecen indicios de que Rusia no necesita hackear la información sobre una vacuna británica.

    En el Reino Unido se encargan del desarrollo de vacunas contra el COVID-19 dos organismos: la Universidad de Oxford, que el pasado 23 de abril inició ensayos en humanos, y la Escuela Imperial de Londres.

    ​Y justamente la primera de estas dos vacunas será producida…en Rusia.

    La empresa farmacéutica global AstraZeneca, con sede en Londres, decidió fabricarla en territorio ruso, declaró el 16 de julio el director general del Fondo de Inversión Directa de Rusia (RFPI, por sus siglas en ruso), Kiril Dmítriev.

    "No hace falta 'robar' nada a [la Universidad de] Oxford porque AstraZeneca ya acordó con una de nuestras compañías de cartera, R-Pharm, fabricar las vacunas de Oxford en Rusia (...) Todo ya fue transferido a R-Pharm, que producirá la vacuna de AstraZeneca en Rusia, usando todas las tecnologías y los conocimientos", dijo Dmítriev en una entrevista concedida a la emisora británica Times Radio.

    Es más, se conoció que R-Pharm no solo ofrecerá sus capacidades tecnológicas para realizar el proyecto, sino que "se desempeñará como un 'hub' para el suministro de vacunas a un gran número de países, entre 30 y 50", según el presidente de la junta directiva y fundador de R-Pharm, Alexéi Répik.

    Por otro lado, en Rusia un total de diez entes federales están trabajando en la elaboración de vacunas propias contra el COVID-19. Los más adelantados son el Centro de Epidemiología y Microbiología Gamaleya, el centro Vector y el Instituto de Vacunas de la Agencia Federal Médico-Biológica.

    "Creo que este episodio es un intento de manchar la reputación de la vacuna rusa por parte de personas que tienen miedo a su éxito, ya que es posible que la vacuna rusa pueda ser la primera en el mercado y tenga el mayor éxito", expresó Dmítriev.

    La culpa es del gorrión

    No es la primera vez que el Reino Unido acusa a Rusia de injerencia en sus procesos políticos. Las acusaciones anteriores, de interferir en el referéndum del Brexit, todavía no han sido probadas.

    Rusia ha reiterado en varias ocasiones que las acusaciones de intentos de influir en procesos democráticos en otros países no tienen fundamento.

    Estas inculpaciones sin pruebas, ni base real, por lo general coinciden con momentos en que se agudizan los propios problemas internos. En esta ocasión, varios políticos, analistas e internautas en general han sugerido que la intención real del equipo de Boris Johnson no fue otra que desviar la atención de su propia injerencia en la elección del presidente del poderoso Comité de Inteligencia y Seguridad.

    Por su parte, el ministro de Seguridad británico, James Brokenshire, insistió en la trama rusa sin mostrar ni una sola evidencia, pero tuvo que reconocer que el Reino Unido no tiene pruebas de que los ciberataques supuestamente orquestados por Rusia en busca de datos sobre vacunas hayan causado algún perjuicio.

    Pero el verdadero daño está hecho, a las relaciones bilaterales ruso-británicas, y a su propia credibilidad.

    Etiquetas:
    coronavirus, COVID-19, vacuna, ciberataque, Rusia, Reino Unido
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook