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    MOSCÚ (Sputnik) — Rusia está dispuesta a discutir las reclamaciones que tienen otros países respecto al Tratado de Cielos Abiertos sobre la base de la igualdad, declaró el Ministerio de Exteriores ruso.

    "Estamos dispuestos a discutir las reclamaciones mutuas si esa discusión se realiza sobre la base de igualdad, respeto mutuo y no se reduzca a ultimátums para que Rusia haga concesiones", dice el comunicado.

    Al comentar la decisión de EEUU de salir del Tratado acusando a Rusia de supuestas violaciones, el Ministerio ruso apuntó que Moscú también tiene "preguntas para algunos otros países participantes del Tratado de Cielos Abiertos".

    "Pero no consideramos que es motivo suficiente para salir del Tratado con un portazo", apuntó.

    La Cancillería rusa insistió en que todas las acusaciones que EEUU hizo a Rusia en relación con el Tratado fueron "inventadas".

    "Por un lado, parece que eso se explica por la intención de desviar la atención de los casos realmente graves de violación e incumplimiento del Tratado de Cielos Abiertos por parte de EEUU y sus satélites. Por otro lado, el motivo puede ser la actitud negativa que tienen algunos miembros del Congreso y la élite político-militar de EEUU hacia el Tratado, su intención de inventar las razones de sus propios pasos encaminados a destruir un acuerdo político-militar más", supuso.

    Al referirse a la acusación de EEUU de que Rusia presuntamente restringe los vuelos a lo largo de las fronteras con Georgia, el Ministerio ruso apuntó que todo el territorio georgiano está cerrado para los vuelos rusos en el marco del Tratado, lo que "viola las disposiciones principales" de ese documento.

    Recordó que en abril de 2018 Rusia canceló las restricciones de los vuelos en las zonas de diez kilómetros a lo largo de las fronteras rusas en la región del Cáucaso, al advertir que Georgia también debe cumplir sus compromisos y recibir las misiones rusas.

    Sin embargo, constató, "hasta la fecha la posición destructiva de Tiflis no ha cambiado", y por ello "Rusia tuvo que rechazar un vuelo de vigilancia en las zonas de diez kilómetros sobre nuestro territorio en abril de 2019 durante una misión conjunta de Suecia, Alemania y EEUU".

    "Rusia está dispuesta a permitir las misiones en las zonas en cuestión si Georgia también está dispuesta a renunciar a su enfoque actual, que no se ajusta a las disposiciones clave del Tratado de Cielos Abiertos, y permitir los vuelos rusos sobre su territorio", declaró el Ministerio de Exteriores ruso.

    Al comentar la acusación de EEUU de que Rusia prohibió una misión de observación estadounidense-canadiense en septiembre de 2019 durante los ejercicios rusos 'Tsentr 2019', la Cancillería señaló que Rusia tomó esa decisión debido a "una situación complicada en el espacio aéreo sobre la zona de las maniobras", que "no permitió a los servicios de control del tráfico aéreo garantizar un cielo seguro para el vuelo planificado en el marco del Tratado de Cielos Abiertos". A la vez, señaló, Rusia estaba dispuesta a aplazar la fecha de la misión de EEUU y Canadá.

    "Sin embargo, los observadores rechazaron nuestras propuestas", constató.

    El Ministerio ruso señaló que "en en el informe del Departamento de Estado [sobre el cumplimiento de los acuerdos y tratados en el ámbito de control de armas, desarme y no proliferación] como siempre se silencian los problemas de cumplimiento del Tratado de Cielos Abiertos por parte de EEUU".

    La Cancillería rusa afirmó que el Tratado de Cielos Abiertos es un documento importante para la seguridad global.

    "Primero, contribuye a distender la situación y evitar que se interpreten mal las intenciones militares de los actores [algo de lo que siempre nos habla la OTAN]. En segundo lugar, se trata de una herramienta importante para la colaboración y la cooperación entre los militares, lo que ya de por sí sirve para fomentar la confianza", subrayó.

    María Zajárova, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia
    © Sputnik / Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia
    Sin ese documento, admitió, "a lo mejor los países que cuentan con medios técnicos de control avanzados, sobre todo satélites, pueden recuperar parcialmente la información que no obtengan a través del Tratado de Cielos Abiertos".

    Pero solo "parcialmente, porque reorientar un satélite (...) es un asunto mucho más complicado y caro que enviar un avión en el marco del Tratado de Cielos Abiertos; y además un avión, a diferencia de un satélite, permite 'mirar bajo los cielos'", destacó.

    El Ministerio ruso apuntó que "los países europeos que tendrán las mayores dificultades serán aquellos que no tienen satélites".

    Esos países "no deben esperar que EEUU les proporcione un flujo generoso de imágenes satelitales. Al mismo tiempo, para Washington tampoco tiene sentido esperar que tras la salida del Tratado de Cielos Abiertos mantenga el acceso a toda la información que se obtiene en el marco del acuerdo", afirmó.

    De acuerdo con el Ministerio de Exteriores ruso, la seguridad europea resultará la más afectada por el fin del Tratado de Cielos Abiertos.

    "Ante la falta evidente de plataformas de diálogo europeas para las cuestiones de seguridad militar, será muy difícil remediar la pérdida de este importante canal de comunicación profesional. Por último, en general cuanto menos transparencia existe, hay menos confianza y, por tanto, menos seguridad. Habrá que garantizarla con otros métodos, más caros", constató.

    El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció la semana pasada que su país se retirará del Tratado de Cielos Abiertos, argumentando un supuesto incumplimiento por parte de Rusia.

    La retirada de Washington se completaría dentro de seis meses, aunque Trump no descartó revisar su decisión si Moscú comienza a cumplir el pacto. Rusia rechazó con firmeza las acusaciones de EEUU.

    El Tratado de Cielos Abiertos, suscrito en 1992 en Helsinki, permite a observadores militares realizar vuelos desarmados de vigilancia aérea para obtener imágenes de movimientos de tropas y buques en un vasto territorio desde la ciudad canadiense de Vancouver hasta el puerto de Vladivostok, en el Lejano Oriente ruso.

    Ese documento, en vigor desde 2002, cuenta actualmente con 34 signatarios, incluida Rusia, que lo ratificó en mayo de 2001.

    Etiquetas:
    EEUU, Rusia, Tratado de Cielos Abiertos
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