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    MOSCÚ (Sputnik) — Las acusaciones de Estados Unidos de que Rusia viola el Tratado de Cielos Abiertos no están respaldadas por ningún hecho, declaró el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.

    "Como en el caso del Tratado INF, los estadounidenses ya están comenzando (...) a avanzar la tesis de que Rusia viola el Tratado de Cielos Abiertos. No obstante las pruebas en este tema, igual que en el caso del Tratado INF, los estadounidenses las tienen mal formuladas", dijo Lavrov en una mesa redonda con participantes de la Fundación Gorchakov para Apoyo a la Diplomacia Pública. 

    Lavrov añadió que "por lo visto, EEUU ha decidido abandonar el acuerdo".

    "Los expertos que siguen la situación [en torno al acuerdo] creen que Washington ya ha tomado la decisión. Creemos que hay una parte considerable de la verdad en estas evaluaciones. Sacamos casi las mismas conclusiones partiendo de nuestros contactos con los estadounidenses, con otros miembros de la OTAN, y con otros signatarios del Tratado de Cielos Abiertos", señaló.

    La reacción de Rusia a la eventual salida de Washington del acuerdo dependerá de cómo se formule esa decisión y de si alguno de los aliados de la OTAN sigue el ejemplo de Washington, agregó el ministro.

    "Por supuesto, analizaremos si alguno de los aliados de la OTAN seguirá a Washington, porque de ello dependerá el valor agregado que tiene ahora el acuerdo. Pero tendremos que monitorear hasta qué punto se preservará [el valor] en el contexto de los planes estadounidenses", afirmó.

    Según el canciller, EEUU tiene aversión a cualquier tipo de control sobre la actividad militar estadounidense, especialmente si este control se ejerce en o sobre el territorio de Estados Unidos.

    "¿Seguirán otros países a los estadounidenses? Lo dudo. Creo que los europeos entienden que el tratado tiene un valor agregado como una herramienta de confianza, una herramienta de previsibilidad, transparencia, y nosotros también lo consideramos como tal", recalcó. 

    En octubre pasado, el presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de EEUU, Eliot Engel, comentó que la Casa Blanca "estaba considerando" retirarse del tratado.

    Poco después el diario The Wall Street Journal comunicó citando fuentes que el presidente estadounidense, Donald Trump, había firmado un documento sobre la intención de Washington de abandonar el Tratado de Cielos Abiertos.

    Por su parte, el director del Departamento de No Proliferación y Control de Armas de la Cancillería rusa, Vladímir Ermakov, afirmó en noviembre que Rusia tiene preparada una respuesta ante la posible salida de EEUU del acuerdo.

    El Tratado de Cielos Abiertos fue firmado en 1992 en Helsinki y autoriza a los observadores militares a obtener imágenes de movimientos de tropas y buques en un vasto territorio desde la ciudad canadiense de Vancouver hasta el puerto de Vladivostok, en el Lejano Oriente ruso. El documento cuenta actualmente con 34 signatarios, incluida Rusia, que lo ratificó en mayo de 2001. 

    Sanciones unilaterales ante la pandemia

    Asimismo, Lavrov afirmó que las sanciones unilaterales ilegítimas impuestas por Occidente a países como Irán, Siria o Corea del Norte causan un daño enorme a su población en medio de la propagación del nuevo coronavirus.

    "Creo que la crisis actual asociada con el coronavirus nos obliga a considerar más seriamente y probablemente de manera más rápida aquellas decisiones que, por diversas razones, los actores internacionales posponen, me refiero, en particular, a los aspectos humanitarios del desarrollo humano y el daño colosal que las sanciones unilaterales, las sanciones ilegítimas que se aplicaron sin consultarlo con el Consejo de Seguridad de la ONU, causan a la población de varios Estados", dijo Lavrov.

    El canciller apuntó que varios países, como Irán, Siria y Corea del Norte, no pueden comprar equipos médicos, fármacos, medios de protección individual ya que "los países occidentales, principalmente EEUU, se niegan categóricamente a responder a las propuestas de declarar una pausa humanitaria, a hacer una excepción a las sanciones para el suministro de los bienes necesarios para combatir la pandemia".

    El 26 de marzo, el presidente ruso, Vladímir Putin, declaró en la telecumbre del Grupo de los Veinte (G20) sobre el coronavirus que es importante crear unos 'canales verdes' que estén libres de guerras comerciales y sanciones para garantizar la estabilidad de los suministros. Según él, los problemas provocados por la pandemia de coronavirus tendrán mayor impacto que la crisis financiera de 2008-2009.

    Críticas a la UEE

    Según el canciller ruso, las críticas a la Unión Económica Euroasiática (UEE) están vinculadas con la competencia por influir sobre Asia Central, en particular de parte de Occidente.

    "Nada es perfecto, pero si en Kirguistán se propaga la opinión de que se necesitan cambios [en la UEE], supongo que es reflejo de un proceso competitivo en que han empezado a tomar parte activa países occidentales, lo que a nuestro juicio es contraproducente, pues sería mejor cooperar para ayudar a los países centroasiáticos", dijo Lavrov.

    La Unión Económica Euroasiática es una agrupación integracionista internacional que funciona desde el 1 de enero de 2015, la integran Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Rusia. Moldavia goza de estatus de país observador en la UEE desde mayo de 2018.

    Bielorrusia presidirá los organismos dirigentes de la UEE durante 2020.

    Diálogo con la UE

    El ministro ruso de Asuntos Exteriores también sañaló que Rusia está preparada para conversar con la Unión Europea bajo cualquier circunstancia.

    A juicio del canciller, la UE se acerca al momento en que se verá obligada a revisar los cinco principios que la exjefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, estableció para las relaciones con Rusia.

    Bandera de Polonia
    © REUTERS / Agencja Gazeta/Grzegorz Celejewski
    "Sé que Polonia y otros países se pronuncian a favor de conservar estos principios, pero varios miembros de la Unión Europea sostienen que es necesario estudiar la situación con los ojos abiertos, partir de los intereses de los pueblos de la UE y de sus economías. Por nuestra parte estamos preparados para conversar con la Unión Europea bajo cualquier circunstancia", dijo Lavrov.

    Según Lavrov, ciertos países usan esos cinco principios para bloquear la reanudación de los diálogos sectoriales.

    El canciller recordó que antes se sostenían 20 diálogos sectoriales: sobre energía, cultura, derechos humanos, transporte, sanidad, finanzas, etc., además se celebraban dos cumbres anuales, que están congeladas hoy día.

    "Nos imputan —en particular, la parte polaca— por intentos de minar el prestigio de la Unión Europea, dicen que Rusia, en vez de hablar con Bruselas, empieza a conversar con las capitales de los Estados miembros, con Roma, París y Budapest (...), pero eso sucede porque Bruselas ha bloqueado todos los canales, mientras algunos países miembros abogan por desarrollar las relaciones bilaterales, y les responderemos sin falta", aclaró.

    Acuerdos de la reunión sobre Libia en Berlín

    Serguéi Lavrov añadió que el cumplimiento de los acuerdos de la Conferencia internacional sobre Libia, que se celebró en enero en Berlín, está estancado.

    "Ahora la implementación de las decisiones de la conferencia de Berlín permanece seriamente estancada, las hostilidades se reanudaron", dijo Lavrov.

    A este respecto, el jefe de la diplomacia rusa urgió a continuar el proceso político y subrayó que no existe ninguna solución militar para el conflicto libio.

    "Rusia, junto con otros Estados, entre ellos Turquía, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Catar, hace esfuerzos para lanzar un diálogo político de este tipo", agregó el canciller.

    En particular, Lavrov recordó que Rusia apoyó activamente las actividades del anterior enviado especial de la ONU para Libia, (Ghassan Salame, quien anunció su dimisión en marzo), y trató de promover el proceso a través de iniciativas propias, al convocar en Moscú una reunión de las partes del conflicto en cooperación con Turquía.

    El ministro de Exteriores de Rusia destacó también que su país jugó un papel decisivo para convencer a Alemania de invitar a las partes del conflicto libio a la conferencia de Berlín.

    El 19 de enero, Berlín acogió una conferencia internacional sobre Libia a nivel de jefes de Estado y de Gobierno, con la participación de dirigentes de Alemania, Argelia, China, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, Francia, Italia, el Reino Unido, la República del Congo, Rusia y Turquía, así como altos representantes de la ONU, la Unión Europea, la Unión Africana y la Liga Árabe.

    En su declaración final, los participantes de la conferencia instaron a redoblar los esfuerzos para lograr un armisticio sostenible en Libia y tomar medidas recíprocas y verificables en este sentido, incluyendo los pasos para desmantelar los grupos armados y las milicias. 

    Nuevo enviado de la ONU para Libia

    Además, Lavrov declaró que es necesario designar a un nuevo enviado especial de la ONU para Libia los más pronto posible.

    Refinería de petróleo en Libia (archivo)
    © Sputnik / Andrey Stenin
    "Creo que es necesario nombrar cuanto antes a un enviado especial permanente que, en nuestra opinión, debe proceder de un país africano, de un país de la misma región en la que está ubicada Libia", dijo Lavrov.

    A principios de marzo, el enviado especial de la ONU para Libia, Ghassan Salamé, quien apoyó la celebración de la Conferencia de Berlín, anunció su dimisión por motivos de salud.

    El secretario general de la ONU, António Guterres, designó como enviado en funciones a la diplomática estadounidense Stephanie Williams, en sustitución de Salamé.

    Etiquetas:
    EEUU, Serguéi Lavrov, Rusia, Tratado de Cielos Abiertos
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