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    La minoría más grande de Estados Unidos corresponde a la población de origen latino. Según el Pew Research, 32 millones de ellos podrán votar en las elecciones de 2020, lo cual superaría al voto afroamericano por primera vez en la historia —estimado por la misma fuente en 30 millones de votantes—.

    En estados como California, Texas, Nuevo México, Arizona y Florida los latinos representan al menos la quinta parte de los votantes registrados, un punto que puede repercutir en los resultados de la próxima votación presidencial. Sin embargo, el concepto de voto latino debe ser discutido con mayor profundidad.

    Javier Urbano Reyes, profesor investigador de la Universidad Iberoamericana, destaca que "el voto latino es el concepto más engañoso que hay en términos de política electoral en Estados Unidos".

    "Hay que dividirlo en dos perfiles básicos: los mexicanos y centroamericanos, de perfil demócrata, y los puertorriqueños y cubanos, evidentemente de perfil republicano", insistió.

    Aunque demográficamente el grupo de mexicanos y centroamericanos es mayoría, éstos presentan bajos índices de votación. Sólo una tercera parte de ellos vota en las elecciones de Estados Unidos, un factor que condiciona los resultados a nivel local o regional. Por tanto, el peso de los votantes latinos suele concentrarse en los estados donde habitan.

    "California es el primer estado declarado con mayoría latina, y en los próximos años esta tendencia podría extenderse a otros estados. En esos lugares el impacto del votante latino es muy relevante, pero de ámbito local. Permite ganar votos, pero en estados donde ya no sería tan necesario un aumento del voto latino. Sólo reafirma el dominio de los demócratas, por ejemplo, en California o Nuevo México, o de los republicanos en Florida", comentó Urbano Reyes para Sputnik.

    Ante este panorama, Juan Carlos Montero Bagatella, profesor e investigador del Tecnológico de Monterrey, complementó que "desde la primera elección de Trump hubo una importante división de latinos: latinos con Trump y latinos contra Trump".

    "Esta se va a mantener, aunque a favor de Trump, porque hay que considerar los latinos no legales que no van a votar", añadió.

    En este punto, cabe resaltar la organización de grupos de migrantes en redes sociales. Muchos de ellos comenzaron desde la campaña de 2016 su esfuerzo para impedir la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Esta vez, a las puertas de su reelección, estos grupos podrían tener mayor protagonismo.

    "Las organizaciones que ya están formadas, en todos los niveles, sobre todo organizaciones políticas manejadas por figuras prominentes están teniendo bastante apoyo y ellos mismos se están organizando para jalar votantes, dinero, cobertura. Los medios siguen siendo muy importantes, pero ahora en redes sociales están más presentes", resaltó Raquel Saed, profesora del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana.

    Política migratoria

    Donald Trump es el representante más visible de los sectores antiinmigrantes de Estados Unidos. Durante su primera campaña presidencial, el actual presidente se dedicó a atacar a los inmigrantes y a las personas de color, aunque una vez en la Casa Blanca, extendió esa acción a la migración legal.

    "Esta narrativa que tiene que ver con la migración ha sido la parte central del discurso de Trump. Es parte de la demagogia que se establece cuando creas un enemigo común. Pero cuando haces eso, también estás dividiendo a la sociedad. Esto ha generado que la población considere a los migrantes como enemigos. No solo a los latinos, sino también a los que vienen de los países musulmanes", recordó Saed en entrevista con Sputnik.

    Así, a pesar de que su promesa para levantar un muro en la frontera estadounidense con México no se ha materializado, durante el gobierno de Trump se ha visto la reducción de inmigración al país. Entre 2016 y 2018 el Departamento de Seguridad Nacional informó que la entrega de permisos de residencia permanentes se redujo, de 1.183.505 a 1.096.611; asimismo, los permisos para refugiados bajaron de 84.988 a 22.405.

    "La propuesta de Trump hacia sus bases conservadoras ha sido un éxito formidable. Él ganó la pasada elección por migración y va a volver a ganar por migración, pero ahora con un componente adicional: el coronavirus. Está construyendo un personaje en torno a la epopeya de un presidente en guerra, una imagen que pega mucho en el votante. Añade componentes económicos y de salud y te encuentras con un presidente que va caminando hacia la reelección", opinó Javier Urbano Reyes.

    A la par de la propuesta del muro, cabe recordar acciones como las detenciones masivas en la frontera con México, la separación de familias y el aumento en la presencia de fuerzas militares en esa zona como parte de la política migratoria de Trump. Para implementar estas medidas, el presidente se valió de decretos, con los cuales pudo establecer nuevas interpretaciones que, en última instancia, le permitieron endurecer las políticas para aceptar nuevos migrantes.

    En mayo de 2019, Trump amagó con promover reformas para aumentar los requisitos de los aspirantes a obtener permisos de residencia permanente, así como las reglas para tramitar visas. Ante esto, cabría esperar que este discurso vuelva a tomar relevancia en las campañas rumbo a la elección de 2020.

    Además, esto podría servir como un punto a favor del actual presidente, puesto que las políticas migratorias anunciadas por Joe Biden son poco claras. Si bien en diciembre de 2019 el exvicepresidente del Gobierno de Barack Obama prometió que reestablecerá programas como la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), así como terminar con la separación de familias en la frontera con México, existen pocas garantías de que estos proyectos prosperen.

    Otras propuestas del virtual candidato demócrata ahondan en la reactivación de las políticas de asilo canceladas por la Casa Blanca, así como en la presentación de una propuesta de reforma migratoria que modernice el sistema de visas, el cual también ha sido objeto de críticas por parte de Trump.

    "Al candidato Biden no le va a convenir comprometerse seriamente, porque no puede ofrecer una reforma migratoria amplia porque encendería más el tema político en Estados Unidos. Tendríamos que hablar de una propuesta ambigua por parte de Biden, no hay un compromiso claro y está sujeto a múltiples interpretaciones", apuntó Juan Carlos Montero Bagatella.

    Para Raquel Saed, estas políticas son muestra de que Biden toma en cuenta el papel de los migrantes en la sociedad mexicana. En ese sentido, pronostica que, en caso de vencer a Trump en la elección presidencial

    "Biden va a ser una continuación del Gobierno de Obama. Tal vez en el asunto de las deportaciones siga la misma idea, pero sin el alarde retórico. Biden tiene una buena relación con los mexicanos en general, a lo largo de su carrera se ha llevado bien con todos los gobiernos y, en particular, promovió que gente de otros países, como México, vaya a seguir su educación a las grandes universidades de Estados Unidos", comentó.

    Pese a esta perspectiva, para Javier Urbano Reyes un discurso tendiente a la apertura de fronteras puede ser riesgoso para un candidato como Biden.

    "Trump está vendiendo el discurso de la inseguridad y por eso se declara un presidente en guerra. Eso le va a acarrear una enorme cantidad de votos, y en ese sentido, un político que quiera pelearle desde una perspectiva pro derechos humanos se va a topar con pared. Incluso, es un elemento de resta. No veo que ese discurso tenga cabida ni siquiera en los grupos más cercanos a la inmigración. No es tiempo de la política de recepción, es tiempo de la política de cierre de fronteras y de principio de la prioridad nacional", lamentó.

    En todo caso, los especialistas también mencionaron que el factor económico puede jugar un papel importante en las campañas electorales. A partir de la crisis sanitaria por el coronavirus, es posible pensar en que algunas tendencias se vean modificadas.

    "El tema de la epidemia ha dado herramientas a Trump para el tema de cerrar la frontera, además de que se está planteando alargar la entrada del nuevo tratado. La situación económica puede afectar. Todo dependerá de qué tan rápido se recupera Estados Unidos. Si se empiezan a recuperar dinámicamente en junio, julio o agosto, Trump sería muy fuerte de cara a su reelección. Pero, si en ese mismo tiempo no logra impulsar la recuperación, ni ha resuelto la epidemia, podría ser un obstáculo importante para su reelección", comentó Montero Bagatella

    A su vez, Raquel Saed recordó que, incluso antes de la pandemia, las perspectivas económicas de Estados Unidos hacían pensar en un panorama negativo para el actual presidente

    "Lo económico está dañando a Trump, porque estaba hablando de la cantidad de empleos que generaba por mes, pero en las últimas semanas ya perdió 16 millones de puestos. Eso daña mucho la economía y el alarde que hacía lo va a resentir. Pero es muy astuto, porque va a decir que el problema fue por el virus", dijo.

    Etiquetas:
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