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    Ante el rechazo que han mostrado algunos de los principales organismos empresariales de México al plan económico del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, de nueva cuenta surgen las dudas sobre la relación del presidente con este sector.

    Durante la campaña presidencial de 2018, ambos bandos reflejaron sus diferencias en varias ocasiones. Entre los directivos de organismos como la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) era evidente que López Obrador no era su candidato favorito para llegar a la presidencia. Por ese motivo, el actual presidente acusó que los empresarios no querían perder los privilegios obtenidos durante los Gobiernos del Partido Acción Nacional y el Partido Revolucionario Institucional.

    Históricamente, los empresarios han tenido un rol clave en la vida política mexicana. Sin embargo, las organizaciones empresariales que hoy critican la propuesta de recuperación del presidente no siempre defienden los mismos intereses. En entrevista con Sputnik, Carlos Alba Vega, profesor investigador de El Colegio de México, recordó que, a lo largo del último siglo, las posiciones de estas instituciones ante el Gobierno no han sido homogéneas.

    "La Coparmex, desde su surgimiento, nació como sindicato patronal para hacer frente al avance del Estado social en 1929, por la federalización de la Ley Federal del Trabajo. Siempre ha sido un organismo muy independiente del Estado, que agrupa a empresarios de todos los tamaños y, a través del tiempo, ha tenido posiciones muy críticas", comentó.

    A su vez, Alba Vega señaló que el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), donde se aglutinan organizaciones de todo tipo, "tiene que ser mucho más cauto y equilibrado en sus posiciones, porque es la última instancia de negociación". Por ello, "no puede romper relaciones ni asumir posiciones tan radicales" como la reflejada por Coparmex.

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    Precisamente por la última situación, el profesor investigador de El Colegio de México consideró que el CCE ha mostrado una mayor disposición a negociar con el presidente. Si bien esta organización expresó su descontento tras conocer las medidas económicas del Gobierno, prefirió elaborar "un programa económico de 90 días frente a la crisis por la pandemia" en vez de radicalizar su postura.

    Pese a esa perspectiva, Samuel Schmidt, escritor y periodista mexicano, percibe también una intención política.

    "Por supuesto que tienen que negociar porque entienden que negociando van a sacar tajada. ¿Cómo van a negociar? Presionando", comentó.

    Asimismo, consideró que "la prioridad planteada por López Obrador —de ayudar a los pobres— se contrapone diametralmente a la postura que esos grupos han manejado históricamente. En concreto, los empresarios manejan que la acción del Gobierno debe de ser rescatar empresas o empresarios. Inclusive, han empezado a exigir que el Gobierno se endeude para rescatar a las empresas".

    Carlos Alba Vega, a su vez, advirtió que la postura del sector privado es un reflejo "de descontento, de crítica y de presión a que el Gobierno reaccione ante eso. Esta propuesta del plan económico puede ser favorecida por esas posiciones más extremas de los organismos empresariales".

    Entre las más críticas se encuentra la posición de la Coparmex, quien, en voz de su presidente, Gustavo de Hoyos, quien anunció que más 4.000 líderes empresariales emprenderían acciones "para impulsar el cuidado de la salud y el ingreso de las familias de México". Esto, tras acusar que en este momento es imposible "lograr acuerdos con el presidente López Obrador".

    Alba Vega apuntó a que esta postura puede deberse a la decepción de estos grupos ante una política de Gobierno que "no se interesa en apoyar de manera prioritaria a los grupos que están colocados en medio y arriba de la pirámide social. Ellos esperaban que hubiera un apoyo a lo que llaman las pequeñas y medianas industrias, no hablan de las grandes industrias, y no sienten que el presidente haya hecho eso".

    Por su parte, Samuel Schmidt identificó una intencionalidad política en esta actitud, particularmente de Gustavo de Hoyos, quien, en su opinión, podría estar interesado en hacerse con la candidatura presidencial del Partido Acción Nacional.

    "La Coparmex y su líder apuestan por una candidatura presidencial. Haga lo que haga el Gobierno; no estás hablando de un plan que tenga sentido, que sea o no inteligente: ese es el juego de Hoyos. Hay segmentos que no están a gusto con esta postura. La pregunta es ¿a dónde van a llegar los patrones, los dueños, frente a las posturas radicales?", señaló.

    El papel político de los empresarios no es nuevo, coincide Carlos Alba Vega.

    "Los empresarios tienen sus propios intereses políticos y seguramente en algunas organizaciones pesan más unos partidos que otros. Por ejemplo, me imagino que la Coparmex tiene mucho más simpatía y proclividad hacia el PAN, pero los organismos empresariales más envolventes, como el CCE, necesitan tener —y han tenido— la representatividad de los principales partidos, me refiero al PRI y al PAN históricamente, y mucho menos representatividad con el PRD y con Morena", destacó.

    Esta percepción fue la que, en buena medida, abonó a la imagen de un empresariado enfrentado con el Gobierno de López Obrador. Actualmente, ese conflicto se exacerbó ante la negativa de esta administración por endeudar al país.

    "Tienen una línea de crédito del Fondo Monetario Internacional que no han querido agarrar y ya anunció que va a seguir metiéndole dinero a los países con problemas. ¿Por qué no la quiere López Obrador? Porque su postura es de disciplina fiscal. Pero ¿qué le queda? Yo creo que, si lo arrinconan financieramente, va a tener que hacerlo", opinó Samuel Schmidt.

    En el mismo sentido, Carlos Alba Vega comentó que el Gobierno sabe que no puede prescindir del sector privado.

    "Las empresas son fundamentales hasta en China. El Gobierno tiene recursos, pero son limitados y el contexto internacional no es favorable por los precios del petróleo y por el debilitamiento del peso, como para que el Estado pueda asumir una posición más independiente y pasar por encima de todas las presiones", concluyó.

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