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    MOSCÚ (Sputnik) — El Consejo del Atlántico Norte endosó en Rusia toda la responsabilidad por la muerte del Tratado de Eliminación de Misiles de Corto y Medio Alcance (INF, por sus siglas en inglés).

    "Rusia es la única responsable de la desaparición del Tratado. Lamentamos que Rusia no haya mostrado la voluntad ni tomado medidas demostrables para retomar el cumplimiento de sus obligaciones internacionales. Una situación en la que Estados Unidos cumpla plenamente con el Tratado, y Rusia no, no es sostenible", señaló el ente en una declaración emitida poco después de la retirada oficial de Washington de este acuerdo.

    En su declaración, el Consejo advierte que "la OTAN responderá de manera equilibrada y responsable a los riesgos significativos que representa el misil ruso 9M729 para la seguridad aliada".

    "Hemos acordado un paquete de medidas equilibrado, coordinado y defensivo para garantizar que la postura de disuasión y defensa de la OTAN siga siendo creíble y efectiva", añade el documento.

    Al mismo tiempo, la declaración resalta que "los aliados están firmemente comprometidos con la preservación del control internacional efectivo de armas, el desarme y la no proliferación".

    "Por lo tanto, continuaremos defendiendo, apoyando y fortaleciendo aún más el control de armas, el desarme y la no proliferación, como un elemento clave de la seguridad euroatlántica, teniendo en cuenta el entorno de seguridad existente. La OTAN también continúa aspirando a una relación constructiva con Rusia, cuando las acciones de Rusia lo hacen posible", consta en el texto.

    El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, aseguró en una rueda de prensa celebrada este 2 de agosto que el bloque no quiere una nueva carrera armamentista.

    "Tampoco tenemos la intención de desplegar en Europa nuevos misiles nucleares de emplazamiento terrestre", dijo.

    La Alianza, según él, evitará tomar medidas precipitadas y va a sopesar cuidadosamente sus opciones.

    "Hemos decidido trabajar en temas como ejercicios; inteligencia, vigilancia y reconocimiento; defensa aérea y de misiles; y capacidades convencionales. También nos aseguraremos de que nuestra capacidad de disuasión nuclear se mantenga a salvo, segura y eficaz", dijo Stoltenberg.

    El secretario general de la OTAN rechazó la propuesta de Rusia de declarar una moratoria sobre el despliegue de misiles de medio y corto alcance por considerarla poco fiable.

    "Esta no es una propuesta creíble, porque Rusia ha estado desplegando misiles durante años. Por lo que confianza cero en la propuesta de una moratoria sobre los misiles que ellos ya están desplegando", dijo Stoltenberg.

    Según él, "no hay nuevos misiles de EEUU o de la OTAN en Europa".

    "Se suponía que [los rusos] debían cumplir con el Tratado INF, y esto no es una moratoria, sino un tratado vinculante que prohíbe estos misiles", dijo el secretario general de la alianza.

    Para Stoltenberg, "si Rusia realmente quiere evitar [el despliegue de] los sistemas de misiles de alcance medio en Europa, puede primero dejar de desplegar sus sistemas y, en segundo lugar, destruirlos y, en tercer lugar, cumplir con el Tratado INF".

    "La propuesta de una moratoria para sustituir una prohibición vinculante no es creíble", añadió.

    El Tratado INF, firmado en diciembre de 1987 entre la entonces URSS y Estados Unidos, prohibía los misiles balísticos y de crucero con alcance de entre 500 y 5.500 kilómetros.

    El pasado 2 de febrero, EEUU suspendió sus obligaciones derivadas del tratado, y anunció que se retiraría de este acuerdo el 2 de agosto, promesa que cumplió.

    Rusia también suspendió, en respuesta, su compromiso con este Tratado, dejando claro, al mismo tiempo, que no desea implicarse en una carrera armamentista.

    Los S-400 rusos

    Stoltenberg también reiteró que la OTAN no planea integrar los sistemas antiaéreos S-400 que Turquía le compró a Rusia.

    "La respuesta es no, no hay planes de integrar los S-400 rusos en el sistema único antiaéreo y antimisiles de la OTAN", respondió Stoltenberg.

    En julio en el Foro de Seguridad en la ciudad estadounidense de Aspen, el jefe de la OTAN afirmó que cada país tiene el derecho a decidir qué sistemas compra pero señaló que es imposible integrar los S-400 en el sistema de la OTAN.

    Al mismo tiempo subrayó que la compra realizada por Turquía no afectará las relaciones con la OTAN y el país seguirá siendo parte de la Alianza.

    Los suministros de los S-400 a Turquía empezaron el pasado 12 de julio.

    La compra de los sistemas rusos S-400 provocó tensiones entre Turquía y Estados Unidos, que exigió que Ankara renunciara al armamento ruso y en vez de los S-400 comprara los sistemas estadounidenses Patriot.

    Turquía aseguró en repetidas ocasiones que no renunciaría a la compra de los S-400, acordada en 2017, pese a la presión de EEUU, que advierte que los sistemas rusos no son compatibles con los estándares de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

    El S-400 (SA-21 Growler en la clasificación de la OTAN) es capaz de abatir aparatos aéreos de tecnología furtiva, misiles de crucero, misiles balísticos tácticos y táctico-operativos.

    Con un alcance de hasta 400 kilómetros, el sistema ruso puede abatir blancos a alturas de hasta 30 kilómetros.

    Etiquetas:
    OTAN, Rusia, Tratado INF
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