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    En los últimos meses las relaciones entre los dos países empeoraron por la reacción de Washington a la adquisición de los sistemas de defensa antiaérea rusos por parte de Ankara. No obstante, en realidad el conflicto entre los dos estados surgió hace 55 años.

    La carta que lo cambió todo

    Se considera que la fecha oficial del comienzo del deterioro de las relaciones entre Turquía y EEUU es el 5 de junio de 1964, el día en el que el presidente estadounidense Lyndon Johnson le envió una carta a Ismet Inonu, el primer ministro turco de aquella época.

    En esta carta el mandatario norteamericano le amenazó e impuso un ultimátum en caso de que se produjese una intervención militar turca en Chipre, donde los integrantes de la organización nacionalista chipriota griega, EOKA, planeaban la masacre de la población otomana.

    Además de ello, Lyndon Johnson le prohibió a Turquía usar las armas de fabricación estadounidense y advirtió que habría un embargo a la importación de armas a este país, indica el columnista del medio The National Interest, Ali Demirdas.  

    Por si fuera poco, el presidente de EEUU también señaló que las acciones militares de Turquía en Chipre llevarían a la alienación del país otomano en la OTAN. A pesar de todas estas amenazas, la carta no hizo más que retrasar por 10 años la operación militar que el Ejército turco llevaría a cabo en Chipre.

    Sin embargo, al quedar desilusionada con la actitud de Washington, Ankara optó por dejar atrás las disputas territoriales que tenía con la URSS y entablar relaciones bilaterales con la Unión Soviética para contrabalancear las acciones de Washington.

    La historia se repite

    Ahora, 55 años más tarde, una carta similar fue enviada a Turquía, aunque en esta ocasión fue escrita por el que fue el secretario de defensa de EEUU, Patrick Shanahan, y el remitente ha sido su homólogo turco.

    A pesar de que tuviera un tono más moderado, el mensaje ha sido similar: no compren los sistemas de defensa antiaérea rusos o sufrirán consecuencias en forma de sanciones económicas y la exclusión de Ankara del programa del caza de quinta generación F-35.

    "Si la carta de Johnson fue el comienzo del empeoramiento de las relaciones, entonces la carta de Shanahan presagia que las relaciones bilaterales están a punto de tocar fondo", opina el columnista.

    En tal caso, ¿por qué Turquía insiste tanto en adquirir armas rusas aunque ello pueda llevar a una fractura irreversible en la alianza transatlántica?  

    Amigos equivocados

    Una de las principales razones radica en la actividad de EEUU en el Medio Oriente. En particular, Turquía tiene ciertos temores en la región a los que el país norteamericano no quiso prestar atención. La guerra en Siria es un claro ejemplo de ello.

    Allí, EEUU insistió en crear y apoyar una entidad kurda que es vista por Ankara como la mayor amenaza para la seguridad nacional. Como consecuencia de ello, Turquía se dio la vuelta hacia Rusia, que parece prestar más atención a sus preocupaciones.

    De hecho, el propio presidente Donald Trump adelantó a Turquía que sería fácilmente sacrificada a favor de un agente no estatal, cuando dijo que "la economía turca será devastada en caso de que el Ejército nacional ataque a los kurdos en Siria".

    Sinan Ulgen, presidente del grupo turco de expertos EDAM, dijo que probablemente esta ha sido una de las peores decisiones de la historia.

    "Ninguna otra decisión política de la historia pudo dañar tanto la imagen de EEUU en los ojos de Turquía como el persistente intento de armar a las Unidades de Protección Popular", dijo.

    Según él, probablemente Washington consideró que ellos serían un grupo útil en la lucha contra el Daesh, pero el coste ha sido una alienación total de Ankara.

    ¿Cómo derribar los aviones de EEUU?

    Además de ello, regularmente aparecen publicaciones que indican a una posible confrontación entre EEUU y Turquía, lo cual incita los temores en Ankara. Esta es la razón por la cual el país otomano está interesado en poseer un sistema de defensa que pueda ver a las aeronaves de la OTAN como enemigas, concluye Demirdas.

    Un ejemplo de ello fue el caso del intento de golpe de estado que tuvo lugar en el 2016, cuando los pilotos rebeldes estuvieron a punto de derribar el avión presidencial con el mandatario a bordo y bombardearon el parlamento turco.

    Entonces se hizo evidente que Turquía no tenía ningún sistema de defensa efectivo contra sus propias armas de fabricación estadounidense. Esta es una de las razones por las que es tan importante para Ankara adquirir unos sistemas de defensa antiaérea que no sean de fabricación aliada.

    El petróleo siempre tiene la culpa

    Otro punto de conflicto entre Turquía y todos los demás son las reservas de petróleo que fueron recientemente descubiertas en el Mediterráneo Oriental. Así, los buques de guerra turcos ya interfirieron con el trabajo de los buques exploradores italianos.

    Al mismo tiempo, el Gobierno Griego Chipriota ya le concedió los derechos de exploración a la compañía estadounidense ExxonMobil. De hecho, al mismo tiempo EEUU desplegó en la región su sexta flota.

    Seguidamente Turquía llevó a cabo las mayores maniobras navales de su historia con 134 buques en el mar Negro, Egeo y el Mediterráneo. En respuesta a ello, Chipre, Egipto, Grecia e Israel combinaron sus fuerzas para realizar sus propias maniobras navales en el área.

    Así, Turquía necesita unos sistemas de defensa que no sean de la OTAN, puesto que Grecia es un miembro de la alianza e Israel un operario de armas estadounidenses. Además, el columnista señala que el Congreso de EEUU tiene afán por cancelar el embargo a la importación de armas a Chipre.

    ¿Por qué precisamente los S-400 rusos?

    Al darse cuenta de la brecha de seguridad que se puede formar con los repetidos embargos sobre armas impuestos por los aliados de la OTAN, Turquía optó por desarrollar su propia industria de sistemas de defensa antiaérea.

    Ello se hizo especialmente evidente cuando Alemania retiró prematuramente sus baterías de los sistemas de defensa Patriot que estaban emplazados en la frontera entre Turquía y Siria en el 2015. La razón oficial fueron los altos costes de mantenimiento.

    Por lo cual, al país otomano no solo le interesa la compra de los sistemas de defensa antiaérea, sino también la transferencia de tecnologías para poder desarrollar sus propios sistemas. Precisamente esto es algo que Rusia hizo al ofrecer sus sistemas S-400.

    De hecho, el presidente Erdogan incluso expresó el deseo de fabricar conjuntamente con Rusia el sistema de defensa antiaérea S-500. Mientras tanto, EEUU tardó 17 meses en renovar su oferta de venta de sus propios sistemas Patriot, que se venderían sin transferencia de tecnologías.

    Rusia, el aliado que ayuda

    Aparte de lo mencionado, Turquía necesita la ayuda de Moscú para resolver sus preocupaciones, que EEUU por su parte ignoró. Las operaciones militares que ya se llevaron a cabo mostraron que "Vladímir Putin demostró ser un aliado mucho más fiable para Erdogan", afirma el columnista.

    De tal modo que las ya dañadas relaciones entre EEUU y Turquía incluso empeoraron aún más por el conflicto sirio. Ahora Ankara es más independiente y no está dispuesta a someterse a la presión de Washington, especialmente en temas del Medio Oriente.

    En respuesta a ello, el país norteamericano aumenta más aún la presión, pero al hacerlo empuja a Turquía hacia Rusia y de esta manera refuerza aún más el círculo vicioso que se ha creado en estas relaciones bilaterales y amenaza la integridad de la alianza transatlántica.  

    Etiquetas:
    OTAN, EEUU, Turquía
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