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    Los dirigentes opositores venezolanos Juan Guaidó (con el altoparlante) y Leopoldo López

    Así está el panorama de Venezuela a un mes de la intentona golpista de Guaidó

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    Tensa situación en Venezuela tras una intentona golpista (165)
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    El mantra de la oposición venezolana "Todas las opciones están sobre la mesa", que compite en con el manido "cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres", ha cobrado un (doble) sentido mucho más profundo desde que ambas partes —Gobierno y oposición— han reconocido abiertamente que hay un proceso de negociación abierto en Oslo.

    Noruega es un país impecable, propicio para auspiciar un proceso de este tipo entre dos partes con demasiado sobamiento mutuo y desconfianza sibilina. Norge, como suena en su idioma natal, no cuenta con un pasado colonial en el continente como en el caso de Reino Unido, España o Bélgica.

    No hay intereses económicos o políticos en su mesa de madera de pino blanco que no solo decora con estilo y practicidad estándar a las masas. Oslo ha acompañado numerosos procesos de paz desde mediados de la década de los 90: Colombia, Guatemala, Palestina, Israel, Sudán del Sur, Afganistán, Filipinas…

    Y tal y como ha señalado en un comunicado su Ministerio de Relaciones Exteriores, cuenta con una relación "estable y estrecha" con países como EEUU y con "buenas relaciones" con otros actores mundiales importantes, partes activas en el tablero de multipolaridad —en el que ha aprendido a jugar Venezuela— como la UE, Rusia o China.

    La de Noruega es la sexta vez que el chavismo y la oposición se sientan a dialogar. Hubo otros intentos en 2014, 2016, 2017 y 2018. Todos infructuosos. El último estuvo cerca de convencer. Aquella imagen de las plumas estilográficas azabache pantera sobre la mesa en Santo Domingo dio la vuelta al mundo. Era un martes de adrenalina, 6 de febrero de 2018, y solo quedaba firmar. Nunca ocurrió.

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    Ha pasado más de un año y hoy los voceros son otros, sobre todo en el lado opositor. En lugar de Julio Borges —jefe de la delegación opositora en República Dominicana y actual prófugo de la justicia venezolana, acusado de participar en el intento de magnicidio contra el presidente Maduro en agosto de 2018— hay otros representantes de más o menos solera mediática.

    Están el vicepresidente de la Asamblea Nacional, Stalin González, el exministro Fernando Martínez Motolla, y el exalcalde Gerardo Blyde. Todos ellos estarán acompañados —y he aquí el punto quizá más interesante por su lectura entre líneas del comunicado que emitió el propio Juan Guaidó en torno al diálogo de esta semana— del exrector del Consejo Nacional Electoral, Vicente Díaz, que asesorará técnicamente a unos y a otros.

    La presencia de Vicente Díaz augura la discusión de líneas rojas en el proceso: una posible salida electoral al conflicto venezolano perpetuado en el tiempo. ¿Pero qué tipo de elecciones podrían plantearse las partes?

    Para Juan Romero, Director del Centro de Investigaciones y Estudios Políticos y Estratégicos (CIEPES), "hay más posibilidades de un acuerdo para convocar unas elecciones legislativas que unas presidenciales".

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    "Las presidenciales fueron el año pasado y el estoicismo de Nicolás Maduro se ha convertido en un punto de honor para el chavismo", asegura en conversación con Sputnik. "El acompañamiento internacional sería clave para que las fuerzas políticas en pugna se midan en un escenario de máxima confiabilidad", agrega.

    Para el politólogo, ningún proceso de negociación es fácil y en el caso concreto de esta nueva ronda de diálogo asegura que se trata más de "un proceso de facilitación para retomar la necesidad de encontrarse frente a frente y discutir una agenda política".

    "Por lo tanto, no debemos esperar resultados inmediatos", concluye, no sin antes manifestándose profundamente optimista por esta nueva etapa que comienza, a pesar de los malos augurios de la historia reciente.

    Romero ve probable, y la presencia de Vicente Díaz de nuevo lo hace factible, "una renovación de la estructura del CNE". Esto significa un posible cambio entre el personal de la cúpula del Poder Electoral. No así un cambio en las reglas del sistema de votación, que a su juicio cuenta con auditorías previas muy estrictas, y es uno de los pocos con un proceso completamente automatizado a nivel mundial.

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    Un dato significativo sobre la cuestión electoral lo aporta esta semana la encuestadora DATINCORP, que asegura que un 80% de los venezolanos iría a votar a unas elecciones parlamentarias convocadas por un nuevo CNE imparcial.

    Cuando se cumple un mes desde que Caracas amaneció con una imagen que parecía que haría historia dentro y fuera de las fronteras venezolanas, con Juan Guaidó y Leopoldo López en los alrededores de la base militar de La Carlota llamando a un alzamiento cívico y militar contra Nicolás Maduro, la situación en Venezuela ha virado hacia una balanza poco trasgresora. Al menos en lo que a la oposición le habría gustado tras aquel fallido intento de golpe de Estado.

    El 30 de abril no hizo historia y a pocas semanas de la precuela del siempre mediático 1 de Mayo, el discurso es otro aunque se trate de mantener las apariencias. En su último comunicado sobre el proceso en Oslo (que por cierto tardó varios días en reconocer después de que la palestra fuese oficial), Guaidó insiste en que "la negociación es aquella que nos lleve al cese de la usurpación".

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    Es decir, a una salida de Maduro previo paso a cualquier consenso, algo que para el Director del CIEPES "no pasa de un enunciado político para tratar de mantener la animosidad de sus adeptos; pero así no se discute en una mesa de negociación". "En los puntos donde no hay ninguna posibilidad de acuerdo, ese punto queda automáticamente descartado y se trabaja la posibilidad de consenso sobre otros puntos coincidentes", resalta.

    Lo cierto es que, a pesar del intento de preservar las formas con el tono y el discurso, en este último mes la capacidad de movilización de Juan Guaidó ha caído estrepitosamente, tanto que ni siquiera hay nuevas convocatorias previstas después de los últimos chascos. El propio proceso de negociación en Noruega le está costando duras críticas entre los sectores más radicales de la derecha que creyeron en una agenda de promesas inmediatas.

    El fantasma de la división interna en las filas opositoras, nada amigo de procesos de paz y diálogo, vuelve a palpitar con fuerza, mientras que el panorama para muchos de los actores que participaron en la intentona golpista del 30 de abril ha empeorado significativamente de una manera objetiva.

    Leopoldo López continúa en la residencia del embajador de España poniendo en un compromiso al Gobierno de Pedro Sánchez y sin atisbos de una salida o solución temprana; 14 diputados acusados de participar en el levantamiento podrían ser detenidos en cualquier momento y varios de ellos han tenido que huir del país o refugiarse en diferentes sedes consulares en Caracas.

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    Y el propio Guaidó se enfrenta a las críticas de los suyos mientras aspira en Noruega a una salida digna después de jurar que no participaría jamás en negociaciones 'falsas' con la supuesta 'dictadura'.

    Para Jorge Ladera, magister en Filosofía de la Guerra por la Escuela Superior de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), "la aventura del 30 [de abril] no tuvo mayor recorrido porque allí no estaban presentes representantes de los altos mandos militares sino sujetos de mandos medios que no lograron movilizar a la base operativa militar".

    El apoyo de la mayoría de las Fuerzas Armadas a Nicolás Maduro se ha consolidado durante este mes de incertidumbres. La cúpula ha demostrado estar de su lado y para el politólogo "la unidad monolítica del Ejército no está en duda porque han superado situaciones muy álgidas sin quebrarse".

    "Ahora bien, que exista la posibilidad de que algún sujeto sea susceptible de manipulación, chantaje o soborno para traicionar el proyecto… Eso siempre es posible. En una sociedad nada es absoluto", constata Ladera.

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    Para entender porqué no funcionó el último gran intento de la oposición de sacar a Maduro por la fuerza hay que pararse a comprender la idiosincrasia de las Fuerzas Armadas venezolanas.

    "No es un Ejército convencional o como estamos acostumbrados a ver en otros países de América Latina, donde los militares responden a élites económicas y políticas", explica el especialista en asuntos militares.

    "Con la llegada del presidente Chávez, se hace una redimensión de la arquitectura de la FANB y se garantiza la incorporación masiva de personas de todos los estratos sociales bajo la convocatoria de la defensa de la soberanía y la independencia del país. Las personas que hoy dirigen el Ejército venezolano están formadas en el contexto de la Revolución Bolivariana y se mantienen firmes en esa línea discursiva", afirma.

    El experto no ve probable en el corto plazo una intervención militar por parte de EEUU tras los sucesos del 30 de abril. La opción más dramática, que durante varias semanas sobrevoló los titulares de la prensa nacional e internacional, parece descartada por desgaste y por el costo político que supondría para una posible reelección de Donald Trump una guerra que pocos estadounidenses quieren.

    Subestimar la capacidad militar de Venezuela también fue un error de cálculo que cometieron sus adversarios políticos. Para Ladera, ante una posible invasión militar de EEUU con Brasil y Colombia como aliados estratégicos en el terreno, tendrían que enfrentarse a la batería de defensa antiaérea venezolana, la más avanzada del continente.

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    "Además, desde el punto de vista físico combativo", continúa, "las fuerzas venezolanas están proporcionadas respecto a las de Colombia, superan a las de Guyana y tienen la capacidad real de hacer un gran daño a las de Brasil".

    Todo ello sin contar con los 2 millones de milicianos que forman parte de la Unión Cívico-Militar incluida en la Constitución de la República Bolivariana, y que durante este mes han comenzado a recibir entrenamiento militar continuado junto a diversas organizaciones de la sociedad civil.

    ​¿Está Venezuela preparándose para una guerra a pesar del comienzo de una nueva ronda de diálogo? La Doctrina Militar del país está soportada en el principio de la guerra popular prolongada y la Guerra del Pueblo; y la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación plantea la participación de la sociedad civil en la defensa del territorio. Una guerra nunca es descartable en el país con las reservas certificadas de petróleo más grandes del mundo.

    Tema:
    Tensa situación en Venezuela tras una intentona golpista (165)
    Etiquetas:
    negociaciones, oposición, diálogo, PSUV, Voluntad Popular, Gobierno de Venezuela, Juan Guaidó, Leopoldo López, Nicolás Maduro, Oslo, Noruega
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