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    Qué hay detrás de la nueva ley de financiamiento de las campañas en Argentina

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    Política
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    Francisco Lucotti
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    El Congreso argentino aprobó justo a tiempo para el comienzo de la carrera electoral la reforma para volver a permitir que las empresas puedan aportar dinero a los partidos y candidatos. Sputnik analiza cuáles son las implicaciones políticas de esta medida.

    Si bien el kirchnerismo y los partidos de izquierda votaron en contra, la nueva ley de financiamiento de la política fue aprobada con la mayoría de las dos cámaras, con el apoyo al oficialismo del peronismo alternativo o federal, que se plantea como "tercer espacio".

    El financiamiento mixto (público y privado) de las campañas electorales había sido prohibido en una reforma de 2009 con el argumento de evitar el lobby, o la supuesta compra de favores posteriores en caso de una victoria, pero que también suponía una contención al fortalecimiento de espacios de la oposición de aquel entonces, que las corporaciones pudieran estar más interesadas en apoyar.

    Ahora, la nueva ley volvió a ofrecer la posibilidad de que empresas y personas físicas pongan dinero propio, con un tope de hasta 2% del total de gastos de la campaña. La medida fue impulsada por el oficialismo con premura para que fuera aplicable a la campaña 2019, luego de que en las elecciones legislativas de 2017 se encontraran listas apócrifas de personas que jamás habían aportado en apoyo al oficialista frente Cambiemos en la provincia de Buenos Aires.

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    Pero esa fuerza política no es la única que ha tenido dificultades para mostrar balances de campaña justificables.

    "Es un tema extremadamente sensible y complejo porque el sistema tradicional del financiamiento de la política tenía como unidad al partido político. Eso hoy no tiene ninguna vigencia porque lo que hay son coaliciones, alianzas de partidos que se mueven y cambian con relativa velocidad. Hay siete peronismos, cinco radicalismos, ocho izquierdas. No exagero", dijo a Sputnik el analista político Enrique Zuleta Puceiro.

    Además de que el peso propio de los partidos ya no es el de antes, existen fuerzas divididas como el peronismo, donde se espera que el Partido Justicialista apoye la fórmula que lanzó la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, con Alberto Fernández a la cabeza. Dicha estrategia deja a los otros candidatos alternativos menos favorecidos por la estructura tradicional.

    Pero también es cierto que existe otro fenómeno en la política moderna que es que tampoco pesa por sí misma la alianza electoral sino los candidatos, los nombres. Así, las estructuras detrás de quienes encabezarán las listas no necesariamente son significantes.

    "Una fuerza puede tener el financiamiento pero no el candidato, y hay candidatos que necesitan financiamiento pero no tienen partido, como es el caso de [Roberto] Lavagna", dijo Zuleta Puceiro.

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    La nueva normativa daría transparencia a algo que, debido a su período de prohibición, seguía ocurriendo en las sombras, además de ofrecer trazabilidad. Es decir, permitiría no solo saber cómo se financian las campañas sino además saber exactamente cuánto aportó cada empresa y por quién apostó, haciendo visible los lazos.

    "Es una ley penal más benigna que hace caer las acusaciones del 2015 y 2017, si es aplicada en retroactivo, y a todo el mundo le interesa eso: a los empresarios y a los políticos. Muchos de ellos no han hecho otra cosa que recibir donaciones encubiertas porque estaban prohibidas, pero que no tenían que ver con cohecho, captura del Estado, compra de decisiones, de prebendas o ventajas", explicó el consultor.

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    votos, campaña electoral, Elecciones en Argentina (2019), Partido Justicialista (PJ), Cambiemos, Argentina
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