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    Líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, y presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in

    ¿La cuestión norcoreana pone a prueba la soberanía de Corea del Sur?

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    Las declaraciones con las que el presidente ruso, Vladímir Putin, aseguraba que en Seúl se observa un déficit de soberanía a la hora de tomar decisiones finales cuando se tienen que tratar proyectos de cooperación económica con Rusia y con Corea del Norte, fueron ignoradas por la prensa surcoreana.

    La mayoría de los medios de comunicación se centró en que el líder norcoreano, Kim Jong-un, intenta revivir la alianza militar con Moscú y quiere, a través de Putin, arrastrar a Seúl a su plan para terminar con las sanciones.

    El presidente ruso comentó a la prensa también lo discutido con su homólogo norcoreano sobre posibles proyectos conjuntos con los que fomentar la cooperación en infraestructuras. "Todo es posible", dijo. Conectar las dos Coreas con Rusia, tender gasoductos y oleoductos o nuevas redes eléctricas… De hecho, si todo ello se hiciese realidad "se darían las condiciones necesarias para que mejorase el nivel de confianza tan necesario para solucionar los problemas más acuciantes", sostuvo Putin. Sin embargo, para que se materialicen, añadió, "hay ciertos aspectos de la alianza de Corea del Sur con Estados Unidos que estorban", añadió.

    Song Young-gil, uno de los diputados del Partido Democrático en el Parlamento de Corea del Sur y miembro del Comité Especial para la Paz y la Cooperación con el Noreste de Asia surcoreano, opina que "por desgracia, así es nuestra realidad". Le entristece, dice, que ni un solo medio surcoreano no mencionase la opinión de Putin sobre la soberanía de Corea del Sur.

    Añade también a Sputnik que le dolió mucho lo que dijo el mandatario ruso. Sobre todo teniendo en cuenta que Seúl subraya continuamente que es importante unir mediante ferrocarril las dos Coreas. "Pero también es una señal para el Gobierno surcoreano de que, antes de manifestar que es necesario impulsar la celebración de la cuarta cumbre intercoreana, antes debe pensar con qué puede convencer a Corea del Norte de que haga concesiones", explica.

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    "Ya ha pasado un año de la Declaración de Panmunjom del 27 de abril. Pyongyang comprende la posición de Corea del Sur: que la declaración en muchos puntos no se está cumpliendo por culpa de las sanciones económicas. Necesitamos respetar las sanciones de la ONU. Pero [los norcoreanos] no están contentos con que no estemos haciendo lo que podríamos hacer en lo referente a las sanciones", explica Song.

    Pone como ejemplo a los surcoreanos que trabajaron en el complejo industrial de Kaesong —en Corea del Norte—, quienes ni siquiera exigen que se vuelva a abrir, sino solo ver en qué estado se encuentra y si los equipos de sus fábricas se han oxidado. "Pero nuestro Ministerio de Unificación no les permite visitar el complejo. Dicen que no pueden resolverlo porque Estados Unidos está en contra, pero ¿tiene EEUU el derecho de objetar incluso sobre esto? ¿En un Estado soberano?", opina.

    Según la opinión del político, la cumbre de Vladivostok ha dejado patente el deseo de Corea del Norte de, en primer lugar, asegurarse el apoyo militar de Rusia. Explica que es el único ámbito en el que el país podría ayudar a su vecino.

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    "Rusia no tiene posibilidades de solucionar la cuestión norcoreana: Kim Jong-un sabe muy bien que el tema de garantizar la seguridad o el desarrollo económico de Corea del Norte será difícil de solucionar sin un acuerdo con Estados Unidos", reconoce. Por eso el objetivo número uno de Pyongyang sigue siendo volver a encauzar la relación con Washington. Sin embargo, como la cumbre de Hanói de febrero fracasó, prosigue, "se hace necesario prepararse para resistir a largo plazo, para lo cual necesita a China y a Rusia", insistió Song en una emisora surcoreana poco después de su entrevista con Sputnik.

    Si antes Corea del Norte se mostraba en contra de renovar las negociaciones multilaterales, ahora, teniendo en cuenta la posición de China y de Rusia —partidarias de levantar parcialmente las sanciones si se avanza hacia la desnuclearización—, Pyongyang puede querer volver a ese formato.

    Song cree también que en Washington y en Seúl se mirará ahora al país comunista con escepticismo. "Teniendo en cuenta el actual nivel de confianza, acordar una hoja de ruta hasta el completo y definitivo desarme nuclear será para ellos muy difícil", explica.

    El político surcoreano recuerda que Rusia y China acordaron que la política y la relación con Corea del Norte debía girar en torno a tres principios fundamentales: la doble congelación, el avance paralelo y un sistema de garantías colectivas en materia de seguridad. La doble congelación propone poner fin a los ensayos y a las maniobras militares conjuntas y de gran calibre entre Corea del Sur y Estados Unidos y, a la vez, que se detengan las provocaciones que representan los ensayos nuclear de Corea del Norte. Algo que "ya se ha conseguido". Así que el siguiente paso, explica Song, debería ser "avanzar paralelamente", lo que se materializaría en dar pasos, a la vez, hacia la desnuclearización y hacia la paz con la firma de un tratado. Una etapa que solo se puede alcanzar poco a poco, concluye el político.

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    desnuclearización, Kim Jong-un, Vladímir Putin, Corea del Norte, Corea del Sur, EEUU, Rusia
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