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    El peñón de Gibraltar

    Gibraltar: la "única colonia de Europa" (y un dolor de cabeza para el Brexit)

    CC BY-SA 2.0 / IamRender / Gibraltar
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    La disputa territorial entre España y el Reino Unido (27)
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    En las enrevesadas negociaciones para definir el Brexit, uno de los puntos álgidos se ubicaba a 1.800 kilómetros en línea recta de Londres y Bruselas. Más precisamente en Gibraltar, un territorio que desde el 11 de abril de 1704 está bajo administración británica.

    Son menos de 7 kilómetros cuadrados, pero su ubicación es estratégica, pues implica el control de la margen norte en el estrecho que marca la entrada y salida del Mediterráneo por el océano Atlántico. Lo es desde la antigüedad, cuando las civilizaciones de la región consideraban este paso un extremo del mundo conocido.

    Según la tradición, el peñón es una de las dos 'Columnas de Hércules': la otra, es Monte Musa, en Marruecos, a 1,4 km de la costa, frente a la Isla Perejil. No casualmente este elemento mitológico es también uno de los símbolos nacionales, junto con el lema 'Plus Ultra' —en latín, más allá—, testimonio de las épocas en las que España osó ir más allá del mundo conocido, en su puja por la supremacía en la navegación frente a otras potencias.

    Pero, ¿cómo llegó este peñón de la península Ibérica a ser administrado por Gran Bretaña?

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    La respuesta está en un tratado firmado al final de la Guerra de Secesión de España, el conflicto que entre 1701 y 1713 enfrentó a dos casas reales —los Borbones y los Austrias— que se disputaban el acceso al trono, tras la muerte de Carlos II, rey sin descendencia.

    En la guerra participaron activamente otras potencias europeas: Francia a favor de los Borbones; y los Países Bajos, Inglaterra y el Sacro Imperio Romano Germánico con los Austrias. Así, los ingleses invadieron en 1704 el peñón.

    Al final de la contienda, los Borbones se quedaron en el trono, con Felipe V como monarca. Fruto de las negociaciones entre las potencias que participaron en la guerra se firmó el 11 de abril de 1713 el Tratado de Utrecht, que puso fin al conflicto. Particularmente incluyó los intereses de Francia e Inglaterra, que incluso mantuvieron conversaciones sin la participación de España.

    Además de amplísimas prerrogativas comerciales para los británicos, uno de los puntos de este tratado incluía la cesión de Gibraltar al Reino Unido, conformado en 1707 —en medio de la guerra— con la unión de las coronas de Inglaterra y Escocia. Desde entonces y hasta ahora, el peñón pasó a formar parte del Imperio Británico.

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    Esto no quiere decir que el asunto de Gibraltar quedara laudado. Al menos no desde el punto de vista de España, a tenor de su actuación en los organismos de Naciones Unidas y de otros documentos de su Ministerio de Asuntos Extranjeros.

    "Gibraltar es una colonia. Desde los años sesenta, Gibraltar figura en el listado de las Naciones Unidas de 'territorios no autónomos pendientes de descolonización'. Este vestigio colonial destruye la unidad nacional y la integridad territorial de España", según se puede leer en el sitio web de la cartera de exteriores española.

    "Naciones Unidas ha señalado que, en el proceso de descolonización de Gibraltar, el principio aplicable no es el de libre determinación de los pueblos sino el de restitución de la integridad territorial española. La cuestión de Gibraltar debe ser resuelta mediante negociaciones bilaterales entre España y el Reino Unido. La ONU ha venido recomendando estas negociaciones, ininterrumpidamente, desde 1965", abunda el organismo oficial español.

    Sin embargo, a pesar de que Madrid haya solicitado "reiteradamente negociaciones" respaldadas por las resoluciones de la ONU, recientemente el Reino Unido no ha dado pasos "para llegar a una solución definitiva del contencioso de Gibraltar, única colonia existente en Europa".

    Según España, el Tratado de Utrecht apenas comprende "la ciudad y el castillo de Gibraltar, junto con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen". Sin embargo, el istmo, las aguas adyacentes y el espacio aéreo "no fue cedido por España", que considera dichos espacios parte de su soberanía. En cambio, el Reino Unido considera que tiene soberanía sobre esta porción del territorio, por el principio de prescripción.

    Allí está construido desde 1939 el aeropuerto de la dependencia, cuyo uso fue fruto de polémicas entre ambas partes desde 1960, y que fue base de operaciones durante la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, el Gobierno de Gibraltar afirma que tiene "soberanía sobre las aguas, según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR)", según han aclarado en posterioridad a la publicación de este artículo desde la Oficina de Información que posee el Ejecutivo del peñón en España.

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    "La mera ocupación de facto continuada por los británicos no cumple los requisitos del Derecho Internacional para la adquisición de soberanía. Por eso, España siempre ha señalado que la ocupación del istmo es ilegal y contraria al Derecho Internacional y, por tanto, ha reclamado siempre su devolución sin condiciones", precisa el Ministerio de Asuntos Exteriores.

    El Reino Unido, por su parte, llevó a cabo dos referéndum (en 1967 y 2002), en el que la población eligió por una abrumadora mayoría (99,6% y 98% respectivamente) permanecer bajo soberanía británica. Al menos desde 2002, Londres considera que la cuestión fue resuelta, de acuerdo con el principio de autodeterminación de los pueblos. Respecto al estatus del istmo, considera que lo controla por prescripción.

    Sin embargo, España se ciñe a las resoluciones del Comité de Descolonización de Naciones Unidas y considera que, al ser una dependencia británica, las negociaciones deben ser entre Londres y Madrid, como subraya el excanciller español José Manuel García-Margallo en una nota publicada por Exteriores en 2016.

    "Interesa también destacar que la ONU insta a la descolonización conforme al principio de integridad territorial y no en virtud de ningún supuesto derecho de autodeterminación de un hipotético «pueblo» gibraltareño (de hecho, en 1967 condenó el referéndum celebrado en Gibraltar). Sí se establece en cambio que los intereses de la población de Gibraltar deberán ser escuchados. Para eso cuentan con un excelente canal: el Gobierno británico. Nosotros estaremos encantados de escuchar, pero la negociación sobre soberanía corresponde a Londres y a Madrid exclusivamente", afirmaba el antiguo canciller.

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    Hoy en día, Gibraltar tiene unos 30.000 habitantes, de diversos orígenes. Desde la llegada de los ingleses, personas de todo el Mediterráneo y de las islas británicas inmigraron al peñón, particularmente genoveses y marroquíes, además de los andaluces que continuaron llegando, incluso después de la ocupación, pues la población original dejó el peñón.

    Los habitantes hablan inglés al igual que el español, con un acento andaluz. Está el 'llanito', un dialecto que incluye elementos de los idiomas de estos pueblos que llegaron a Gibraltar. Entre otras curiosidades, dentro del peñón hay kilómetros de túneles excavados en la roca, las casas de la ciudad tienen un estilo que parece salido de un pueblo de la Liguria (por influencia genovesa). Allí se ubican también los últimos monos salvajes libres de Europa.

    Los habitantes del peñón gozan de la ciudadanía británica completa, lo cual les da derechos de libre circulación y otras facilidades en el territorio comunitario. Además, en el referéndum de 2016 por el que se inició el proceso del Brexit, los ciudadanos de este territorio se manifestaron a favor de que el Reino Unido no dejara el bloque.

    Y en las negociaciones por el incierto proceso de salida, estos detalles legales e históricos dejan de ser anecdóticos: desde el Palacio de Santa Cruz subrayan que "el Derecho de la Unión Europea solo se aplica en el Peñón gracias a la pertenencia del Reino Unido a la UE, la salida del Reino Unido de la UE implica necesariamente la de Gibraltar", de acuerdo con las directrices emanadas de la Comisión Europea.

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    En repetidas ocasiones, Madrid ha alzado su voz contra las infracciones a las normas tributarias europeas, particularmente al considerar a Gibraltar un "paraíso fiscal", con la venia de Londres. De hecho, al ser un territorio británico de ultramar, técnicamente no es una parte integral del Reino Unido. Pero es parte de la Unión Europea por ser "territorio europeo de cuyas relaciones exteriores el gobierno del Reino Unido es responsable" según el Artículo 255 del tratado de Fundación de la Unión Europea, indicaron a Sputnik desde la mencionada oficina de información del Gobierno de Gibraltar.

    "Sobre las relaciones que después del Brexit vaya a mantener Gibraltar con la Unión Europea, hay que estar a lo dispuesto en el punto 24 de las orientaciones, que dice literalmente: 'Una vez que el Reino Unido haya abandonado la UE, ningún acuerdo entre la UE y el Reino Unido podrá aplicarse al territorio de Gibraltar sin acuerdo entre el Reino de España y el Reino Unido'", resalta el Ministerio de Asuntos Exteriores de España.

    Más recientemente, la relación dio señales de mejorar, al firmar España y el Reino Unido un acuerdo sobre la relación de Gibraltar el 4 de marzo de 2019. El acuerdo, el primero suscrito por ambos países sobre el peñón desde Utrecht, versa sobre aspectos fiscales en vistas del Brexit.

    Tema:
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    Etiquetas:
    colonias, Brexit, Comité especial de Descolonización de Naciones Unidas, ONU, Gibraltar, España
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