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    Hace una década, el 6 de marzo de 2009, la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, entregó a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, un gran botón rojo. Debido a un error de traducción, en el botón podía leerse en ruso la palabra 'sobrecarga' (peregruzka) en vez de 'reinicio' (perezagruzka). ¿Se trató de un presagio de futuros eventos?

    Ambos altos cargos políticos mostraron una voluntad amistosa al apretar el botón entre destellos de las cámaras de los periodistas. Clinton convirtió el error en una broma al prometer evitar la 'sobrecarga' en las relaciones bilaterales, recuerda la periodista Ksenia Mélnikova en su artículo para la edición rusa de Sputnik.

    Amor al alza

    Después de eso, las partes empezaron vivas negociaciones y discutieron asuntos como el sistema de defensa antimisil, el futuro Tratado de Reducción de Armas Estratégicas o Nuevo Start, el programa nuclear iraní y otros problemas.

    Las relaciones con Occidente mejoraron considerablemente. Moscú permitió a Washington y sus aliados transportar a través de Rusia cargas para sus operaciones militares en Afganistán. Además, Moscú entró finalmente en la Organización Mundial de Comercio (OMC). Sin apoyo activo de Washington, este proceso habría continuado atrasándose, opina la periodista.

    "Parecía que Washington y Moscú adquirieron por fin una comprensión mutua sobre cuestiones espinosas de la agenda internacional. Nadie pudo pensar que una década después se produjera la sobrecarga y los dos países tendrían que solucionar aún más problemas que antes", recalca la autora del artículo.

    Discrepancias ganan terreno

    Desgraciadamente, Moscú y Washington no consiguieron "esconder bajo alfombra" sus discrepancias y la crisis siria las puso al desnudo. Se hizo claro que ambos países tenían enfoques absolutamente diferentes acerca de la solución del conflicto sirio.

    Las relaciones empeoraron aún más cuando, en junio de 2013, el agente de la NSA Edward Snowden reveló a los medios de comunicación información secreta acerca de que los servicios de inteligencia estadounidenses espiaron a ciudadanos de todo el mundo. Snowden tuvo que abandonar EEUU y esconderse en otros países. Rusia le ofreció refugio. Washington calificó este paso como inamistoso y rechazó visitar Moscú antes de la cumbre del G20 en San Petersburgo.

    "Ya nadie pensaba acerca del reinicio de las relaciones bilaterales y el nuevo secretario de Estado de EEUU, John Kerry, anunció en 2014 el fin de la aplicación de esta política a causa del referéndum en Crimea y la posterior reunificación de la península con Rusia", enfatiza.

    Tema relacionado: Senador ruso: "El destino de Crimea ya no depende de EEUU"

    Las esperanzas de la nueva normalización de relaciones surgieron, no obstante, después de que se cambiara la Administración en la Casa Blanca. Durante la campaña presidencial, Donald Trump admitió la posibilidad de reconocer Crimea como territorio ruso. Al convertirse en presidente de EEUU, cambió bruscamente su retórica.

    "Cuando EEUU bombardeó la base siria de Shairat, desde Moscú declararon que este paso había infligido un daño considerable a las relaciones ruso-estadounidenses que, sin eso estaban en una situación precaria", recuerda Mélnikova.

    Este no fue el único factor que amplió la brecha entre los dos países. Otra causa fue la retirada de EEUU del Tratado INF y su abandono del acuerdo nuclear con Irán.

    Después de la elección de Trump como presidente, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la Oficina Federal de Investigación (FBI) y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) desclasificaron el informe en que acusaban a Rusia de haber cometido ataques cibernéticos que influyeron en los resultados electorales. Moscú refutó estas acusaciones refiriéndose a la ausencia de pruebas.

    "En general, el reinicio nunca ha tenido lugar. Por lo visto, el Kremlin y la Casa Blanca vieron la cooperación bilateral de una manera distinta", enfatiza la periodista.

    Esta suposición fue confirmada por parte de la exsecretaria de Estado de EEUU, Madeleine Albright. Recientemente, Albright presentó disculpas al político republicano Mitt Romney por su previo desacuerdo con él acerca de que Moscú era el principal enemigo de Washington. Según Albright, en aquel entonces los estadounidenses pensaban que la Guerra Fría había terminado y ellos la habían ganado.

    "Habíamos olvidado que lidiábamos con un agente del KGB [Putin]. Pienso que, pese a contar con malas cartas, las jugó muy bien. Putin puso de nuevo a su país en la arena internacional", reconoció la política, citada por medios estadounidenses.

    Etiquetas:
    relaciones bilaterales, conflicto, Madeleine Albright, Hillary Clinton, Serguéi Lavrov, EEUU, Rusia
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