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    Un mapa de Libia en un globo (imagen referencial)

    Qué tan exitosos serán los intentos de arrastrar al Kremlin al arreglo de la crisis libia

    CC0 / Pixabay
    Política
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    En vísperas del 7 aniversario del asesinato del líder libio Muamar Gadafi y el desmantelamiento de esta antes próspera nación africana, los medios británicos hicieron sonar las alarmas sobre la supuesta presencia militar rusa en Libia. Un experto del Club Valdái repasa la historia de la crisis y su estado actual.

    Para Dmitri Egórchenkov, director del Instituto ruso de Estudios y Pronósticos Estratégicos y colaborador del Club Valdái, no son nada más que las fantasías de los medios de uno de los países responsables por este "error estratégico" a mediano plazo.

    "El principal objetivo de los países occidentales en el conflicto libio fue derrocar a Gadafi, un líder 'incómodo' enfocado en disminuir la influencia extranjera en el Oriente Medio. Paralelamente, buscaban hacerse con ventajas competitivas en el mercado libio y con los yacimientos petroleros de la república árabe", recuerda el experto.

    En aquella época, nadie pensaba en Europa en las consecuencias secundarias de la invasión de Libia. "Irak debería haber sido una buena lección, pero no lo fue", subraya.

    Solo pasados unos años se empezó a sentir el efecto que tuvo la desestabilización del país africano para las naciones europeas, sobre todo en cuanto a los flujos migratorios.

    En esencia, el Estado libio dejó de existir y se separó en tres zonas históricas gobernadas por diferentes tribus y clanes: un sistema que Muamar Gadafi logró poner bajo control hace décadas.

    Salvo un líder carismático y fuerte, nadie podrá restablecer el control y hacer frente a los terroristas que se habían arraigado en Libia, afirma Egórchenkov.

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    ¿Dónde entra Moscú en este escenario? 

    Libia ha tenido dos socios principales en Europa: Francia e Italia. Pero los europeos difieren en sus enfoques hacia el arreglo libio. Los italianos buscan reducir a todo costo la intensidad de los flujos de migrantes a su país mientras que los franceses invocan los principios de humanismo y exhortan a acoger a todos que lleguen.

    En estas condiciones, Roma, donde un Gobierno conservador y relativamente euroescéptico llegó al poder, tiene un aliado natural para discutir este y otros asuntos: Moscú. De aquí la invitación italiana a Vladímir Putin de visitar la conferencia sobre Libia prevista para noviembre y contribuir a un eventual arreglo.

    Egórchenkov señala que no se puede esperar avances dramáticos por parte de Moscú en la cuestión libia. Moscú reconoce formalmente el Gobierno en Trípoli, apoyado por la ONU y encabezado por Fayez Sarraj, pero también mantiene contactos con Jalifa Haftar, líder del Ejército Nacional Libio, que de hecho controla la parte oriental del país, librando combates contra los extremistas.

    "La diplomacia rusa mantiene contactos con todas las fuerzas sanas presentes en el país. En medio de una desestabilidad permanente, es difícil pronosticar algún escenario del desarrollo de la situación en Libia", concluyó Egórchenkov al agregar que los demás actores en la región mantienen unas posturas igual de balanceadas sin apostar fervientemente por una u otra parte.

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    Etiquetas:
    crisis, Muamar Gadafi, Libia, Rusia