00:10 GMT +319 Octubre 2018
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    Jair Bolsonaro, candidato a la presidencia de Brasil

    Por qué está en crisis la centroderecha en Brasil (y cómo se benefició Bolsonaro)

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    Política
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    La primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil dejó demostrado que el sistema de partidos "está bajo una reformulación completa", explicó a Sputnik el politólogo Patricio Gómez Talavera. La división no se da más entre "izquierda y derecha", sino entre "arriba y abajo".

    Los comicios del 7 de octubre reflejaron un desencanto de la población en las fuerzas políticas que hasta ahora habían estado en el centro de la política. El reflejo más claro es el auge del ultraconservador Jair Bolsonaro, que logró capitalizar el voto de esta masa de electores.

    El Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) fue uno de los más afectados: si en 2014 se consagró como la tercera bancada en la Cámara de Diputados, actualmente bajó al noveno puesto en número de escaños. El candidato a presidente, Geraldo Alckmin, apenas alcanzó el 4%, muy lejano del 48% obtenido por su correligionario Aécio Neves en la segunda vuelta de los comicios de 2014.

    "En principio, lo que uno ve es que Bolsonaro creció a partir de la desilusión del votante de centroderecha, que históricamente votaba el PSDB de Fernando Henrique Cardoso [presidente de Brasil entre 1995 y 2003]. Ahí vemos una primera reformulación: la polarización del votante de centroderecha hacia la extrema derecha", indicó Gómez Talavera.

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    Si bien el Partido de los Trabajadores (PT) tuvo un fuerte revés en las elecciones municipales de 2016, actualmente logró "recomponer una parte de su base electoral", incluso con Fernando Haddad, "un candidato con bajo nivel de conocimiento inicial y sin las virtudes de liderazgo" del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011), en prisión por una polémica condena por corrupción y lavado de activos e inhabilitado para las elecciones de este año.

    Gómez Talavera recordó que el presidenciable del PT —exalcalde de Sao Paulo— logró casi el 30% de los votos y su fuerza política es hoy la principal en la configuración de la Cámara de Diputados entre 2019 y 2023. La formación de centroizquierda tiene 56 escaños: cuatro más que la segunda fuerza, el Partido Social Liberal (PSL) de Bolsonaro. Aún así, perdió 13 bancas respecto a la consulta anterior.

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    ¿Cómo se explica esto? Por un lado, el PT "es uno de los partidos con mayor identificación ideológica" del arco político brasileño y la detención de Lula "generó una situación de fuerte atracción de votantes que le permitió mantener una base", aunque perdió una parte significativa de su caudal electoral.

    "El problema del PSDB es que continuó hablándole a su electorado en un continuo de izquierda y derecha cuando eso cambió a uno de arriba —todo lo que puede ser percibido como el sistema político tradicional— y abajo —los ofendidos por el sistema de partidos—", dijo.

    Ambas fuerzas "vieron afectado su caudal de votantes porque siguen hablando en ese esquema de izquierda y derecha que ya no funciona en la política brasileña", abundó el experto.

    Mientras tanto, la polarización y la tensión política se incrementa, y dentro de las posibilidades no se debe descartar una escalada de la violencia con motivos políticos que, recordó el experto, antecede a esta consulta electoral y a la consolidación de la figura de Bolsonaro como candidato a la presidencia.

    "Es factible y esperable que los niveles de violencia política que uno ya veía en los últimos tiempos durante el Gobierno de Michel Temer —muerte de periodistas, agresiones callejeras, etc.— vayan in crescendo, producto de la alta confrontación que se da en las principales ciudades del país", precisó.

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    Según explicó, Bolsonaro "interpreta un estado de las cosas" y "supo dónde apretar" para lograr apoyo popular en un contexto de "persistencia de la crisis económica y de altos niveles de desigualdad social" y "recrudecimiento de la inseguridad". Esto se traduce en el 46% obtenido en la primera vuelta.

    Si en miras a la primera vuelta Haddad utilizó el rojo —el tradicional color del PT—, la figura de Lula, ahora las referencias al expresidente se han visto silenciadas. Lejos está el eslogan "Haddad es Lula, Lula es Haddad". Según varias encuestas, el exmandatario lideraba las preferencias ante Bolsonaro en cualquier escenario.

    Tras la inhabilitación de la candidatura por parte del Tribunal Supremo Electoral, el principal desafío era que Haddad recuperara el liderazgo dentro del PT. No obstante, en la segunda vuelta "los esquemas de transferencia de voto llegaron a su máximo", dijo Gómez Talavera, por lo cual ahora la imagen del presidente no ayudaría al partido en la difícil tarea de remontar la diferencia de votos ante Bolsonaro.

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    También puede ser leído como un cambio de estrategia para poner paños fríos sobre la polarización y lograr obtener las voluntades de los más moderados, que no se sienten identificados con las posturas de Bolsonaro.

    "Es positivo que hayan sacado a Lula [de la campaña] porque marca que es un recurso que se utilizó y se acabó como cualquier recurso. En el mejor de los casos servirá para que el PT no caiga por debajo del 40%. Yo creo que estas elecciones con ese esquema no se van a ganar, es muy difícil. Desde el punto de vista del PT no se va a ganar con una situación de planteos de izquierda y derecha", analizó Gómez Talavera.

    De momento, Ciro Gomes, el candidato del Partido Democrático Laborista (PDT, progresista) manifestó su apoyo a Haddad, pero su 12,5% del electorado "naturalmente" hubiera votado por el dirigente del PT. La situación es similar con otros partidos de izquierda con menos votantes, como el PSOL.

    En el caso del PSDB, hay dirigentes como el expresidente Fernando Henrique Cardoso que han manifestado su rechazo por ambos candidatos. Otros no se han manifestado, pero el voto de ese partido "no va a mover ningún tipo de amperímetro", pues su electorado tradicional "adelantó" su voto a Bolsonaro en la primera vuelta.

    De momento, también se vislumbran algunos detalles sobre el gabinete del Gobierno de Bolsonaro, en el caso probable de que acceda a la presidencia: además del economista Paulo Guedes para Hacienda, indicó al general retirado Augusto Heleno como ministro de Defensa y al empresario Onyx Lorenzoni como jefe de ministros.

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    También entre las figuras que podrían ocupar carteras de estado la prensa menciona al general Oswaldo Ferreira, posible candidato al ministerio de Transporte, quien fue fruto de polémicas en las últimas horas por sus críticas a la Fiscalía y las autoridades medioambientales.

    Paulo Guedes tiene una agenda de liberalización de la economía, que según Gómez Talavera no logrará llegar a implementar tal como la pretende, porque "el núcleo que va a gobernar Brasil" está conformado por "militares que han sido formados en una escuela política que contempla la intervención estatal en la economía y fue desarrollada bajo la dictadura militar".

    "Lo que se abre en todo caso es una agenda liberal remozada, pero no va a ser la agenda que guedes tiene en la cabeza porque no forma parte del núcleo de decisiones del bolsonarismo. El grupo de decisión del bolsonaraismo tiene traje militar. Si bien se acerca a postulados liberales lo hace simplemente por tacticismo", indicó.

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    Prueba de ello es que el mismo Bolsonaro rebajó sus declaraciones respecto a las privatizaciones y el mantenimiento del programa Bolsa Familia de asignaciones familiares. Tras su marcha atrás, "la bolsa cayó un 3%" el 11 de octubre.

    Respecto a la agenda planteada por las bancadas armamentista, evangélica y rural —grupos que logran una mayoría en el Congreso— es de esperar que consigan objetivos que ya han planteado, como "un acercamiento con EEUU, una alianza estratégica con Trump, la defensa de Israel y la presión sobre Venezuela".

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