21:12 GMT +315 Octubre 2018
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    Vladímir Putin, presidente de Rusia

    Un exbanquero de Rothschild ofrece una asociación estratégica a Putin

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    Política
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    Para reunir a la banda abigarrada de los antiguos imperios que forman el núcleo colectivo de Occidente hace falta elegir a un culpable de todos los males. Durante varios años, Rusia sirve de causa oficial a todos los problemas en ciertos países occidentales. Sin embargo, la situación puede cambiar, opina Iván Danílov, columnista de Sputnik.

    Encontrar a un chivo expiatorio es una cuestión de necesidad tanto política como económica para justificar enormes gastos de defensa. A Rusia se le culpa de socavar el derecho internacional, de realizar ciberataques contra la democracia occidental y cualquier otro problema que tengan estos países.

    Contra Rusia se impusieron sanciones, se ejerció presión diplomática e incluso algunos políticos propusieron usar la fuerza.

    No obstante, ahora el método de interacción tradicional con Moscú, es decir, el esquema para contrarrestar a Rusia se está rompiendo ante nuestros propios ojos, observa Danílov.

    El diario Financial Times criticó a Israel —cosa poca común— por no contrarrestar suficientemente a Rusia. El medio recordó que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, participó en el evento del Regimiento Inmortal, que tuvo lugar en mayo en Rusia. Además, el FT observó que el político israelí es capaz de "entender a Putin" y que Israel no se unió a las sanciones contra Rusia.

    A Netanyahu se le acusa de "halagar a Moscú" para lograr sus objetivos y encontrar puntos de mutuo beneficio sobre el tema sirio.

    Resulta que mientras que el resto de Occidente muestra su unidad en la oposición a Putin, el primer ministro israelí rechaza la solidaridad antirrusa y trata de construir unas relaciones con el Kremlin sobre la base de los intereses nacionales de su país.

    Según Danílov, el mayor problema para Occidente es que otros líderes decidan que es posible tratar con Rusia de una manera diferente. Netanyahu creó un precedente, aunque sin quererlo, que se convierte en tóxico desde el punto de vista de los partidarios de la guerra económica, diplomática y hasta real con Rusia.

    En este sentido, el presidente francés, Emmanuel Macron, usa argumentos parecidos a los de los diplomáticos israelíes cuando habla de la necesidad de formatear las relaciones con Rusia. Hace hincapié en la comprensión pragmática de la realidad. Y señala que sin la asistencia de Rusia es imposible garantizar la seguridad del país.

    Durante la visita a Helsinki el 30 de agosto, Macron planteó la cuestión del fortalecimiento de la seguridad europea y consideró necesario incluir a Rusia en la discusión sobre el asunto.

    "Esta idea parece herética en términos de la solidaridad transatlántica con EEUU y las posiciones tradicionalmente rusófobas de las autoridades europeas", comenta el columnista.

    Macron es un hombre con una biografía interesante y, con el fin de entender el peso de sus palabras, Danílov propone encontrar respuesta a una pregunta filosófica: ¿existen realmente los exbanqueros de Rothschild? ¿O al igual que los altos funcionarios de los servicios de seguridad, los de la casa Rothschild nunca se convierten en exempleados? El actual presidente de Francia llegó a la política directamente del banco Rothschild.

    "El negocio bancario de alto nivel no tolera una actitud frívola hacia los riesgos existenciales. Si Macron habla sobre la necesidad de incluir a Moscú en la arquitectura de seguridad europea, es muy probable que sea una realidad objetiva", asegura el periodista.

    Además: ¿Por qué Macron busca aliarse con Rusia para la defensa de Europa?

    De acuerdo con Iván Danílov, las actitudes hacia Rusia irán cambiando gradualmente. "Es una cuestión de tiempo y de acciones correctas de Moscú. A menudo decimos que los lazos con Occidente se pueden mejorar a través de algunas concesiones. Pero esto es mentira". Con Occidente en general y con países concretos se puede interactuar solo usando la receta del primer ministro israelí: "Los débiles se desmoronan, los matan, los borran de la historia. Los más fuertes sobreviven (…) A los fuertes los respetan, las alianzas se hacen con los fuertes".

    "Esta lógica es válida para cualquier país. En el caso de Rusia, la única manera de ser amigos de sus oponentes occidentales es aumentar la fuerza y usarla de manera responsable. Por suerte, esta es la táctica que siguen los líderes rusos", concluye el columnista.

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    estrategia, política, asociación, seguridad, Benjamín Netanyahu, Vladímir Putin, Israel, Francia, Rusia