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    El expresidente de Ecuador, Rafael Correa.

    "Amado u odiado": qué significa el pedido de captura para Rafael Correa

    © AFP 2019 / Aris Oikonomou
    Política
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    El pedido de prisión preventiva para Rafael Correa, expresidente de Ecuador (2007-2017), genera crispadas polémicas en ese país. Desde un punto de vista electoral, la medida se puede leer como un intento de apartar a este referente de la escena política en miras a los próximos comicios regionales, explicó a Sputnik el politólogo Oswaldo Moreno.

    "Me parece que es una medida que tiene un tinte electoral, tomando en cuenta que Rafael Correa era una de las cartas más fuertes para ocupar la alcaldía de Guayaquil [la ciudad más poblada y centro económico de Ecuador] y los rumores de un proceso constituyente", dijo el analista.

    En marzo de 2019 se desarrollarán los comicios seccionales en Ecuador, en los que se elegirán prefectos, alcaldes y concejales, entre otros cargos públicos. En algunos lugares del país, el exmandatario aún "tiene mucha fuerza", y la actual causa en su contra "es una manera de inhabilitarlo".

    Desde un punto de vista analítico, se podría insertar dentro del llamado 'lawfare', una "dinámica que se ha tenido en algunos países de América Latina", que consiste en la judicialización de la política.

    A partir de testimonios de exfuncionarios de Gobierno, la Justicia ecuatoriana vinculó a Correa con el presunto secuestro de Fernando Balda, un exasambleísta alterno crítico con la anterior administración del país.

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    El secuestro de Balda ocurrió el 13 de agosto de 2012 en Bogotá, cuando cinco personas lo interceptaron y lo embarcaron a la fuerza en un automóvil, que horas más tarde fue detenido por la Policía Antisecuestros de Colombia.

    El expresidente ha negado todo nexo con el caso y considera que las acusaciones en su contra se han hecho "sin ningún argumento". Por este caso, la Fiscalía había pedido como medida cautelar que Correa comparezca periódicamente en el consulado de Ecuador en Bélgica, país donde reside desde que dejó la presidencia en mayo de 2017.

    Sin embargo, la jueza Daniella Camacho, máxima autoridad en el caso, no aceptó la propuesta y ordenó que la presentación sea ante la justicia en Ecuador cada 15 días. Aún así, el exmandatario fue a la representación consular el 2 de julio, considerando "imposible" la orden de la Justicia de asistir a la Corte Nacional de Justicia.

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    Sucesivamente, Camacho pidió a Interpol la captura y extradición del líder de la Revolución Ciudadana, mediante difusión de una alerta roja.

    Según Oswaldo Moreno, es "irónico" que el mismo sistema de Justicia que se reformó con Correa, "cuestionado" por la oposición en su momento sea el mismo que hoy tiene tras las rejas al exvicepresidente Jorge Glas y que está expidiendo una orden de captura para el expresidente de la República.

    Un proceso judicial en marcha en contra de Correa podría debilitar considerablemente a  la izquierda ecuatoriana —sin liderazgos claros y con una importante fragmentación- para las instancias electorales venideras. A criterio del experto, "la falta de un proyecto político" por parte del actual presidente y antiguo aliado de Correa, Lenín Moreno.

    "La ausencia de Correa como un líder fuerte abre las puertas o fortalece las posibilidades de algunas opciones que estuvieron contenidas desde la derecha, como el caso [del actual alcalde de Guayaquil por el Partido Social Cristiano], Jaime Nebot", comentó el experto.

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    "No digo que esté involucrado en el tema, pero de alguna manera es uno de los beneficiados indirectos, así como varios de los aspirantes que no tuvieron mayor opción durante la era Correa", agregó.

    "Amado u odiado", el exinquilino del Palacio de Carondelet "no deja de ser una opción presidencial sólida", con capacidad de conducción, una cualidad que a su criterio Lenín Moreno no posee, a la luz de episodios que han revelado debilidades en el manejo del Gobierno.

    En ese sentido, citó el "manejo de la crisis" suscitada por el secuestro de tres periodistas en el territorio del país de manos de disidencias de las FARC, que según otros expertos ha sido considerado "uno de los casos más erróneos de la historia de la comunicación política".

    Sin embargo, hay puntos que la ciudadanía ve positivos, como la "reconciliación con la prensa y algunos sectores privados", ámbitos con los cuales Correa tuvo una postura "confrontativa" que terminó por desgastarlo.

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    Entre los escenarios que se abren, para el politólogo, está la posibilidad de que un país conceda al expresidente el asilo en caso de que lo solicite. De momento, no se puede afirmar si puede terminar efectivamente tras las rejas.

    "Ecuador tiene menos de 200 años de fundado, como la gran mayoría de repúblicas americanas jóvenes. Alguien que haya gobernado 10 años seguidos no deja de ser una figura relevante de nuestra historia", concluyó Oswaldo Moreno.

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    Etiquetas:
    política, Lenín Moreno, Rafael Correa, Bélgica, Ecuador
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