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    El presidente de Brasil, Michel Temer, y la expresidenta Dilma Rousseff

    "Si el brasileño de a pie estaba mal hace un año, lo más factible es que hoy esté peor"

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    Política
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    El "impeachment" de la presidenta Dilma Rousseff en Brasil (198)
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    El presidente de Brasil, Michel Temer, cumple el primer año tormentoso y polémico al frente del país, tras la destitución por juicio político de la mandataria electa popularmente, Dilma Rousseff. Sputnik consultó al politólogo Patricio Talavera para analizar el rumbo del gigante sudamericano a partir de este período.

    El 31 de agosto de 2016, Michel Temer se confirmó como presidente de Brasil, tras el apartamiento definitivo de la mandataria electa popularmente en 2014, Dilma Rousseff, tras un juicio político sembrado por la polémica y denuncias cruzadas por supuesta corrupción. En los últimos 12 meses, hay varias cosas que han cambiado en el país, pero hay una se mantiene constante: "la inestabilidad endémica" de la escena política del país, dijo a Sputnik el analista argentino Patricio Talavera, especializado en temas brasileños.

    ​"Eso es algo que no ha variado. El presidente Temer acaba de recibir la noticia de que el Tribunal Supremo Federal acaba de aceptar una nueva denuncia en contra de él. Recordemos que el Parlamento desestimó otra denuncia hace cuestión de semanas", dijo Talavera, politólogo de la Universidad de Buenos Aires y profesor en el mismo centro de estudios.

    En materia económica, la política de ajuste, flexibilización laboral y privatizaciones no se ha traducido en una mejora de la situación en la que viven millones de personas. De acuerdo con el analista, "si hace un año el brasileño de a pie estaba mal, lo más factible es que hoy esté peor en líneas generales", debido al agravamiento de los indicadores sociales.

    El analista incidió que no ha habido "un agravamiento de la crisis". En el inicio de la administración de Temer, el coloso sudamericano estaba cayendo, pero "no estaba claro dónde estaba el piso" al cual se precipitaba. Ahora, "ha dejado de caer", con exiguas perspectivas de crecimiento (0,2%) para 2017 y una proyección del 2% en 2018.

    Para mantenerse en el Gobierno y aplicar su plan de reformas, Temer ha debido cambiar la configuración de la coalición que lo apoya. Para eso, se ha valido de un conjunto de "pequeños partidos de ideologías extremas", denominado por la prensa brasileña 'centrão' (gran centro). Sus integrantes son, entre otros, el Partido Socialcristiano (PSC), Partido de la República (PR), Partido Socialdemócrata Cristiano (PSDC) o el Partido Social Liberal (PSL).

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    "Tienen plataformas francamente conservadoras. Si quisiéramos algún tipo de símil tendríamos que buscarlo en el ‘tea party' estadounidense. Por la fragmentación del sistema de partidos brasileños, esta miríada de agrupaciones tiene un rol muy importante", incidió el analista.

    Respecto a la imagen de Dilma Rousseff a un año de estar apartada del Palacio de Planalto, Talavera precisó que "en el recuerdo y la percepción popular, es recordada como una mala presidenta", aunque puede revertir esa impresión. En ese sentido, el politólogo recordó otras figuras de la política brasileña que en su momento fueron impopulares, pero lograron refundar su carrera política.

    Un ejemplo es Fernando Collor de Mello, el presidente electo en 1990 y destituido en 1992. Unos 15 años después, el exmandatario fue electo senador federal y sigue aún en su cargo. Del mismo modo, el exmandatario José Sarney "salió de una presidencia desastrosa en lo económico y se transformó en uno de los líderes más influyentes del parlamento brasileño".

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    En las elecciones municipales de 2016, el Partido de los Trabajadores (PT), que gobernó Brasil de 2003 hasta la destitución de Rousseff, fue "muy golpeado y disminuido territorialmente", lo que redujo su influencia incluso en zonas donde contaba con un gran caudal electoral, como en el noreste de Brasil. Aún así, la fuerza política no está fuera de carrera, ya que cuenta con "un gran activo": el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011).

    Su posible participación en los comicios presidenciales previstos para 2018 es fruto de polémicas, ya que fue condenado en primera instancia a nueve años y medio de prision —en suspenso— por un presunto episodio de corrupción. La sentencia fue apelada y del resultado del proceso depende mucho de lo que suceda en los comicios.

    "El PT sin Lula estaría en una situación francamente dramática. Y con esa locomotora hoy es un partido clave para el 2018. Si uno se guía por las encuestas hay dos candidatos que han crecido sostenidamente en el curso del último año: [el conservador] Jair Bolsonaro y Lula. De alguna manera los extremos", precisó.

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    política, economía, presidencia, juicio político, Partido de los Trabajadores, Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Rousseff, Michel Temer, Brasil