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    El referéndum del 1-O en Cataluña (2017) (138)
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    MADRID (Sputnik) — La Candidatura de Unidad Popular (CUP), formación anticapitalista en la que se apoya la coalición Junts Pel Sí para sacar adelante el proyecto soberanista catalán, presentó una polémica campaña en la que llama al votar por la independencia en el referéndum del 1 de octubre para barrer el capitalismo.

    "Barramos el capitalismo, el patriarcado, la corrupción y la monarquía: autodeterminémonos, desobedezcamos leyes injustas para construir una república libre, solidaria, independiente y socialista", afirma la CUP en un manifiesto.

    El cartel elegido para ilustrar esta campaña —un guiño a un cartel soviético que mostraba a Lenin barriendo a varios personajes con una escoba— consiste en el dibujo de una mujer que se vale de una escoba para expulsar de Cataluña, Valencia y Baleares —territorios que algunos sectores independentistas reivindican como los Países Catalanes— a una serie de personajes que representan a las élites españolas y catalanas.

    Entre esos personajes se encuentran el Rey Felipe VI, la infanta Cristina, el expresidente José María Aznar o el actual presidente Mariano Rajoy.

    También están representados grandes empresarios como Florentino Pérez, magnate de la construcción y presidente del Real Madrid; la banquera Patricia Botín, presidenta del Banco Santander; y dirigentes conservadores catalanes como Jordi Pujol y Artur Mas.

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    Del mismo modo, entre los expulsados se encuentran un torero, un cardenal y varios políticos del conservador Partido Popular conocidos a nivel local.

    En opinión de Xavier García Albiol, líder del Partido Popular en Cataluña, este cartel muestra "el fascismo de la CUP al natural".

    "Quien no piensa como ellos, fuera", escribió Albiol en su perfil de Twitter antes de preguntarse si el plan de la CUP pasa por poner "un brazalete" a aquellos con los que no compartan ideas.

    ​Esta campaña también fue rechazada desde el independentismo conservador por incluir en el polémico cartel a Artur Mas, expresidente del Gobierno autonómico y miembro del Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT).

    "Poner en el mismo saco a Mas y Rajoy es miserable", dijo David Bonvehi, coordinador organizativo del PDeCAT, que calificó al primero como una persona "condenada por ser demócrata" y al otro como "un jefe de Estado que persigue las ideas".

    Anna Gabriel, portavoz de la CUP, afirmó durante la presentación de la campaña que "el cartel con la señora que barre e intenta ganarse la vida es de una rabiosísima actualidad".

    A su modo de ver, la ilustración no representa otra cosa que el deseo de "echar fuera a todas las estructuras del poder político, económico y social discriminatorias".

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    Más allá de la polémica en torno al cartel, la presentación de la campaña de la CUP para el referéndum del 1 de octubre tuvo como nota destacada la insistencia de la formación anticapitalista en resaltar que la desobediencia es una condición necesaria para alcanzar la independencia.

    "El Estado tiene armas importantes para tratar de impedir un referéndum y solo desobedeciendo sus prohibiciones e impulsando procesos de movilización popular será posible acumular la fuerza política democrática y social necesarias para posibilitar que se construya una nueva república más libre y más justa", dice el manifiesto de la formación.

    La CUP fue votada por el 8,21% del electorado catalán en las elecciones autonómicas de septiembre de 2015, pero desde entonces jugó un papel central en la política catalana porque la coalición Junts Pel Sí necesita el apoyo de sus parlamentarios para gobernar.

    Recientemente, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, definió a los integrantes de la CUP como a "la gente más extremista y radical que ha habido en España en decenas de años" y culpó a la influencia de esta formación sobre el Ejecutivo catalán de la ruptura del diálogo entre Madrid y Barcelona.

    Tema:
    El referéndum del 1-O en Cataluña (2017) (138)

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    Etiquetas:
    independencia, CUP, Cataluña, España
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