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    Embajada de EEUU en la Habana, Cuba

    Amanecer y tinieblas en dos años de nuevas relaciones Cuba-EEUU

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    Política
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    LA HABANA (Sputnik) — Para el viajero que cada amanecer cruza en dirección oeste el túnel de la bahía habanera, el paisaje cambió desde que el 20 de julio de 2015 quedaron abiertas las embajadas de Cuba en Washington y la de Estados Unidos en la capital de la mayor de las Antillas.

    "Se notan nuevos aires de esperanza, optimismo y alegría", dijo este miércoles a Sputnik en Alamar, 15 kilómetros al este de La Habana, el economista jubilado Félix Arguelles, quien domina 10 idiomas y trabaja ahora por cuenta propia como chófer-guía.

    Arguelles calificó de muy bueno el arribo a Cuba de miles de turistas a bordo de los cruceros que varias veces a la semana se ven pasar por el canal de la bahía capitalina y atracar en la terminal Sierra Maestra, en la Avenida del Puerto.

    Uno de esos hoteles flotantes atrajo la atención de los habaneros el 30 de junio último con la majestuosidad de sus 260 metros de largo y su capacidad de acomodar a 2.697 pasajeros, el Carnival Paradise, mayor buque de la empresa estadounidense Carnival Corporation, el cual trajo a bordo al vicepresidente ejecutivo de la firma, Gustavo Antorcha.

    El empresario informó a la prensa que este crucero transportará en el próximo semestre más de 25 mil viajeros, muchos de ellos a la isla.

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    El arribo de esta embarcación dio continuidad a las operaciones de cruceros estadounidenses hacia Cuba, pese a que estos periplos solo pueden realizarse dentro de las 12 categorías permitidas por el entramado de leyes que Washington denomina "embargo" y La Habana "bloqueo", y no en calidad de turistas.

    Carnival Corporation fue la primera corporación estadounidense que comenzó a viajar hacia Cuba en mayo de 2016 con el buque Adonia, y desde entonces mantiene a la isla entre sus destinos priorizados.

    El Departamento de Transporte de Estados Unidos aprobó también el 10 de junio último las solicitudes de seis aerolíneas locales para realizar vuelos comerciales directos a la mayor de las Antillas antes de que concluya 2017.

    Las empresas autorizadas son American Airlines, Frontier Airlines, JetBlue Airways, Silver Airways, Southwest Airlines y Sun Country Airlines, que vuelan a la isla desde Miami, Fort Lauderdale, Chicago, Philadelphia y Minneapolis/St Paul.

    Todas estas posibilidades de acceso a Cuba provocaron un cambio en el paisaje habanero durante el bienio transcurrido, en el cual ahora resulta habitual la presencia de caravanas de grandes autos de marcas estadounidenses que estuvieron de moda en los años 30, 40 y 50, descapotados y pintados a todo lustre.

    En ellas resaltan turistas ataviados con pamelas y sombreros para protegerse del sol, quienes por el precio de 30 pesos en moneda convertible (CUC) recorren durante una hora la ciudad mientras accionan sus cámaras fotográficas y de video.

    Nuevas medidas de Trump

    El chófer Arguelles, sin embargo, advirtió que tras este "amanecer" de las relaciones bilaterales subyace la incertidumbre de las "tinieblas" esparcidas el 16 de junio del año en curso desde Miami por el actual presidente estadounidense, Donald Trump, con su discurso y la posterior firma del Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba.

    Ese texto restringe los viajes de los estadounidenses al país caribeño sobre la base de barreras burocráticas y la eliminación de visitas educativas a título individual.

    Igualmente, prohíbe las transacciones económicas, comerciales y financieras entre compañías estadounidenses y empresas cubanas vinculadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias y los servicios de inteligencia y seguridad.

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    "Con su cambio de política, Trump genera desconcierto, pesadumbre e incógnita sobre qué va a pasar con todo lo avanzado desde el 17 de diciembre de 2014, cuando los presidentes de Cuba y Estados Unidos, Raúl Castro y Barack Obama, respectivamente, iniciaron un proceso hacia la normalización de las relaciones", comentó Arguelles.

    Menos pesimista sobre el particular fue el doctor en Ciencias Económicas Luis René Fernández Toledo, quien dijo a Sputnik que será limitado el alcance real de las restricciones de Trump en las relaciones con Cuba.

    "Debe esperarse que la política iniciada durante los últimos dos años de Obama sea retomada por esta propia administración en los próximos años o por otra que lo sustituya en tanto el proceso de acercamiento es apoyado mayoritariamente dentro y fuera de los Estados Unidos", afirmó el profesor titular e investigador del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU) de la Universidad de La Habana.

    Fernández Toledo consideró necesario esperar los detalles que aparecerán en las regulaciones; sin embargo, reiteró que no creía que estas medidas tengan un impacto muy importante en términos económicos, "incluso asumiendo una reducción de hasta 100 000 visitantes", lo cual puso en duda.

    Según el estudioso, no puede descartarse una mayor resistencia y reacción por parte de los estadounidenses ante esta medida que los impulse a violarla, y también pueden incrementarse las presiones en el Congreso aunque no se logren aprobar de manera inmediata.

    El economista calculó que una reducción de visitantes por nuevas restricciones y obstáculos nunca sería tan significativa comparada con otras fuentes que han estado creciendo y al número total de visitantes.

    Indicó además que, con una población más pequeña que la de Estados Unidos, desde Canadá cada año llegan a Cuba alrededor de 1.000.000 de viajeros, al tiempo que la probable reducción en el arribo de estadounidenses será compensada con otros crecimientos procedentes del resto del mundo.

    "Simultáneamente —dijo el investigador— el proceso de perfeccionamiento de la sociedad cubana por sus propias determinaciones demostrará nuevamente el rumbo fallido de la política de sanciones a Cuba, que no logró sus objetivo de quebrar a la Revolución ni en los peores momentos del Periodo Especial en los años 90".

    Recuento de un bienio

    El embajador de Cuba ante Washington, José Ramón Cabañas, informó a fines de enero en un discurso que durante poco más de dos años y hasta el 20 de enero último, cuando Obama entregó las llaves de la Casa Blanca a Trump, los dos países adoptaron 22 instrumentos bilaterales en aras de avanzar en el mejoramiento de las relaciones.

    Fueron sellados así acuerdos, memorandos de entendimiento, arreglos y tratados sobre sanidad vegetal y animal, migración, seguridad para la navegación marítima, rescate y salvamento de personas, combate al narcotráfico y vuelos regulares.

    De igual forma, se concretaron otros sobre correo postal directo, agricultura, salud, meteorología, sismología, áreas terrestres y marítimas protegidas, además del hermanamiento de los parques nacionales de la Ciénaga de Zapata y Everglades.

    La Habana y Washington rubricaron también un tratado sobre la delimitación de la Plataforma Continental en el Polígono Oriental del Golfo de México, más allá de las 200 millas náuticas.

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    Durante el bienio de referencia, ambos países efectuaron más de medio centenar de encuentros técnicos y acciones de cooperación sobre ciberseguridad y lucha contra el tráfico de drogas y personas, terrorismo y fraude migratorio.

    Las partes abordaron en pláticas sucesivas, así mismo, la seguridad marítima y de aviación, protección ambiental, asistencia jurídica en materia penal y combate al lavado de activos.

    De acuerdo con la fuente, se efectuaron más de 20 diálogos sobre aplicación y cumplimiento de la ley, economía, telecomunicaciones, derechos humanos, compensaciones mutuas, desarme y no proliferación de armas de exterminio en masa.

    Washington excluyó a Cuba de su lista unilateral de estados patrocinadores del terrorismo, y Raúl Castro y Obama se encontraron y dialogaron tres veces, la última cuando el jefe de la Casa Blanca viajó de manera oficial La Habana, en marzo de 2016.

    A pocos días de concluir su mandato, el estadista demócrata derogó la política de "pies secos pies mojados" y el programa para médicos cubanos que desertaban en el extranjero, rutas inseguras de entrada al territorio estadounidense.

    Punto de vista de Cuba

    En la clausura del IX período de sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 14 de este mes, Raúl Castro advirtió que Obama concluyó su mandato y se mantuvo el bloqueo, la Basa Naval de Guantánamo y la política de cambio de régimen, cuyas derogaciones exige Cuba para llegar a la plena normalización de las relaciones.

    El mandatario criticó que la administración Trump justifique el recrudecimiento del bloqueo "con una retórica vieja y hostil, propia de la Guerra Fría, que se escuda en una supuesta preocupación sobre el ejercicio y disfrute por el pueblo cubano de los derechos humanos y la democracia".

    Sin embargo, el estadista reafirmó la voluntad de continuar negociando los asuntos bilaterales pendientes con los Estados Unidos, sobre la base de la igualdad y el respeto a la soberanía y la independencia de la isla, y de proseguir el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés común.

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    Dentro de este contexto, el presidente cubano insistió en que Washington no debe esperar que para lograr una cooperación y una convivencia, Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia, negocie sus principios o acepte condicionamientos de ningún tipo, "como no lo hemos hecho nunca en la historia de la Revolución".

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    Etiquetas:
    relaciones bilaterales, Cuba, EEUU
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