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    Angela Merkel solicita a EEUU 'el divorcio'

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    Política
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    La reunión de los líderes del G7, celebrada la semana pasada en Sicilia, prometía ser más interesante de lo que resultó. De hecho, se pareció bastante a un "divorcio geopolítico" con EEUU, que decidió formalizar la canciller alemana, Angela Merkel, según expresó en un artículo para Sputnik Iván Danílov, economista y autor del blog Crimson Alter.

    "Todos esperaban de la reciente cumbre del G7 un interesante 'thriller' geopolítico, pero, en vez de eso, resultó acabar en melodrama", explicó Danílov, en referencia a las conversaciones, "evidentemente fallidas", entre Merkel y el presidente de EEUU, Donald Trump. La falta de química entre ambos líderes se explica tanto por la diferencia de caracteres como de estrategia política. Tampoco se ponen de acuerdo en "qué puesto debe ocupar Europa en la política global del siglo XXI", subrayó el analista.

    Donald Trump y Ángela Merkel
    © AP Photo / Domenico Stinellis
    Después de esto, Merkel declaró que, a partir de ahora, Europa debe tomar su destino en sus propias manos.

    Para algunos expertos, las palabras de Merkel no significan nada. Sin embargo, las últimas acciones y declaraciones de las élites europeas indican lo contrario, prosigue Danílov.

    "Merkel mencionó que la Unión Europea debe mantener buenas relaciones con EEUU y el Reino Unido, pero, continuando con la metáfora del divorcio, se puede decir que la situación recuerda mucho a las típicas ganas de 'quedar como amigos' después de haber puesto punto final a la relación de pareja", señala.

    Danílov destaca dos componentes de la crisis en las relaciones entre Washington y Bruselas: ideológico y financiero. Además, ve necesario hacer hincapié en este último aspecto, ya que, muy a menudo, son precisamente las cuestiones financieras las causas más importantes de cualquier conflicto.

    "La cuestión principal donde las opiniones de los líderes de la UE y el presidente de EEUU divergen decididamente se cifra en una cantidad concreta: 330.000 millones de euros al año", constata.

    Según el autor, la cifra corresponde al 2% del PIB de la UE de 2015, y es el precio que exige Trump a la UE en calidad de inversiones anuales por parte de Europa para las necesidades de defensa.

    "Ya no vale la pena decir que el 'financiamiento de la OTAN' y los 'gastos de defensa' son solo eufemismos que esconden el pago al sector militar estadounidense y, en cierto modo, al Pentágono", indica.

    No se trata solo de dinero, sino que la nueva Administración estadounidense trata de recibir un tributo y no vender un servicio para asegurar la seguridad europea, enfatiza Danílov. Pero lo que sorprendió más a los expertos europeos y estadounidenses es que Trump renuncia a reconocer el capítulo 5º de la Carta de la OTAN sobre una respuesta colectiva en caso de ataque contra uno de los miembros de la Alianza.

    "Desde el punto de vista de los europeos, resulta que les proponen pagar 330.000 millones de euros al año, pero nadie va a garantizarles la seguridad y, si pasa algo, tendrán que resolverlo todo por su cuenta", menciona Danílov en referencia a la iniciativa del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, de crear un ejército común europeo.

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    Danílov estima que la idea encontrará suficientes partidarios en la UE, que preferirían gastar 330.000 millones de euros para sus necesidades en vez de satisfacer las ambiciones estadounidenses. Y Washington, por supuesto, quedaría descontento por tal desarrollo de la situación.

    "Este conflicto no sería suficiente para provocar un verdadero divorcio geopolítico, pero, con la llegada de Trump a la Casa Blanca, el número de conflictos entre EEUU y la UE ya es más que suficiente", declara.

    Una de las manzanas de la discordia de sus relaciones es el sector automovilístico alemán, al que Trump amenaza con cortar u obstaculizar el acceso al mercado estadounidense.

    Danílov no excluye que, en medio de las crecientes discrepancias entre la UE y EEUU, los europeos busquen 'nuevos amigos', y el primer pretendiente es China. 

    "No hay que esperar que el divorcio geopolítico entre la UE y EEUU sea rápido y vistoso. Son demasiadas las cosas que unen dos partes del Atlántico y el distanciamiento de la UE de EEUU podría llevar mucho tiempo", pronostica.

    En cuanto a Rusia, esa separación puede ser ventajosa para el país eslavo, ya que "abre un abanico de posibilidades geopolíticas y fomenta un espacio para que Moscú y Pekín jueguen con las contradicciones dentro de una coalición occidental indestructible".

    "Si la UE y EEUU van a gastar fuerzas en competir y poner trabas, esto facilitará el avance de los intereses rusos a largo plazo por todas las partes donde nos enfrentamos con la resistencia occidental", concluye Danílov.

     

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    Etiquetas:
    relaciones, cumbre de G7, G7, OTAN, Donald Trump, Angela Merkel, Unión Europea, EEUU, Alemania
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