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    MOSCÚ (Sputnik) — El líder de Rusia, Vladímir Putin, dispone de la paciencia necesaria para esperar a que la administración del nuevo presidente, Donald Trump, aclare su visión de la política exterior del país, declaró este vienes el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

    "Podemos afirmar que el presidente Putin tiene bastante paciencia y es suficientemente coherente en sus enfoques (..) para aguardar a que esa visión del mundo externo resulte más clara", dijo el portavoz, agregando que el problema radica no solo en el secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, sino en toda la administración de la Casa Blanca.

    Al contestar a la pregunta sobre posibles cambios en las relaciones ruso-estadounidenses tras la visita del secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, a Moscú, Peskov señaló que "no se trata solo del secretario de Estado, sino de toda la administración" de la Casa Blanca.

    Peskov destacó que todavía no está finalizado el proceso de formación del nuevo Gobierno de EEUU, a pesar de que el mismo ya comenzó hace 100 días.

    "Por el momento no hay un sentido ni un entendimiento del enfoque internacional de la nueva administración", precisó el político.

    Este 14 de abril el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Riabkov, comentó que la reciente visita de Tillerson, no eliminó las fuertes discrepancias que Moscú y Washington mantienen acerca del supuesto ataque con armas químicas en Jan Sheijun.

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    Riabkov afirmó que la postura de Rusia se basa en una lógica "irrefutable" y que el tono "abiertamente furioso" de EEUU no hace sino confirmar la razón del oponente.

    Asimismo, Rusia no defiende a nadie tras el supuesto uso de armas químicas en de Idlib, pero se opone a las acusaciones infundadas, añadió Peskov.

    "Todos coinciden en que realmente se han empleado sustancias tóxicas, la polémica es acerca de quién lo ha hecho", declaró Peskov a periodistas en Biskek, donde se celebró este viernes una cumbre de la Unión Económica Eurasiática.

    El portavoz añadió que "no excluimos de entrada ninguna posibilidad ni tratamos de defender a nadie".

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    A la pregunta de si EEUU había proporcionado a Rusia algunas pruebas de que el régimen de Bashar Asad está implicado en el incidente, Peskov dijo que "nadie ha visto nada".

    El representante del Kremlin mencionó que Rusia había recibido de  sus militares en Siria información sobre el ataque, pero no obliga a nadie a creerla e insiste en la necesidad de una investigación.

    Los militares rusos, señaló, "cuentan con una infraestructura mucho más desarrollada y una presencia más amplia que otros países en Siria".

    "Tienen una versión propia que ya dieron a conocer, pero no forzamos a nadie a tomarnos la palabra y estamos diciendo que en cualquier caso se requiere una investigación rigurosa", destacó.

    Igualmente, Rusia no descarta que se restablezca el memorando con EEUU sobre la prevención de incidentes aéreos en Siria si Washington renuncia a "actos imprevisibles", según declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

    "(Es posible) a condición de que haya entendimiento de que semejantes acciones no se repitan", dijo en referencia al reciente ataque de EEUU contra la base aérea siria Shairat.

    Peskov indicó que lo imprevisible del ataque de EEUU es que fuera realizado por la supuesta implicación de Damasco en el ataque químico en Idlib, una acusación lanzada sin fundamento alguno, subrayó.

    La víspera el portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Mark Toner, declaró que para Washington está vigente el mecanismo para prevenir incidentes entre los militares rusos y estadounidenses en Siria.

    A su vez el vicecanciller ruso Serguéi Riabkov, señaló que Moscú y Washington intercambian datos sobre Siria pero eso no significa que se haya restablecido el memorando.

    Rusia tomó la decisión de suspender la vigencia del memorando de prevención de incidentes aéreos en Siria firmado con EEUU tras el ataque estadounidense a una base aérea de las tropas gubernamentales sirias.

    En la madrugada del 7 de abril, EEUU lanzó decenas de misiles de crucero Tomahawk desde dos buques de guerra emplazados en el Mediterráneo contra la base aérea de Shairat, en la provincia siria de Homs.

    El ataque, que provocó al menos 15 muertos además de destruir un radar y seis aviones de combate, fue presentado como represalia al uso de un gas tóxico en la provincia de Idlib, del que Washington culpa a Damasco.

    Según EEUU, los aviones sirios habían salido del aeródromo de Shairat para bombardear la localidad de Jan Sheijun donde el empleo de agentes químicos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) causó el 4 de abril más de 80 muertos y medio millar de intoxicados, entre ellos muchos niños.

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    Rusia sostiene que el ataque constituye una agresión contra un Estado soberano e insiste en una investigación imparcial de lo ocurrido en Jan Sheijun.

    El Gobierno de Siria, que se unió a la Convención sobre las Armas Químicas en agosto de 2013, sostiene que no empleó sustancias tóxicas contra nadie —ni en Jan Sheijun ni en cualquier otra parte— y responsabilizó de los hechos a los terroristas.

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    Etiquetas:
    relaciones, Vladímir Putin, EEUU, Rusia
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