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    Rodrigo Duterte, el presidente de Filipinas

    El presidente de Filipinas llama "gay" al embajador estadounidense

    © AP Photo/ Aaron Favila
    Política
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    El mandatario filipino, Rodrigo Duterte, que goza de notoriedad a causa de sus exabruptos contra oponentes políticos, fue especialmente duro en un reciente discurso contra el embajador estadounidense de su país, Philip Goldberg.

    En una intervención ante los militares filipinos en el Campo Lapu-Lapu, en la ciudad filipina de Cebu, el líder del país recordó su reciente reunión con el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, calificándola de "decente y tranquila".

    Pero luego, Duterte repasó su encuentro con Goldberg, dedicado a la última resolución del Tribunal de Arbitraje de La Haya sobre las zonas en disputa en el mar de China Meridional.

    "Tuve una discusión con ese embajador 'bakla' —gay en filipino—. Ese hijo de puta me enojó mucho", comentó el presidente.

    Las relaciones bilaterales entre los dos países se deterioraron después de que Duterte asumiera su cargo. El presidente filipino, ya en varias ocasiones, culpó a EEUU de interferir en asuntos de política interior de Filipinas.

    Causas del conflicto

    Antes de ser elegido presidente de la nación, Duterte ejerció como alcalde de una de las localidades más grandes del país —Davao—. Ya entonces atrajo a muchos partidarios, gracias a las acciones destinadas a erradicar el narcotráfico y el crimen.

    Según puso de relieve en una entrevista a Radio Sputnik Yakov Berger, un historiador ruso, esto pudo haber causado la indignación de EEUU, porque Washington considera que tiene el derecho de dictar la política a Manila.

    "Esta es una explosión de rabia por parte de Duterte, con quien el embajador estadounidense, probablemente, se habría tomado la libertad de ordenarle algo", explicó.

    No obstante, las raíces de la riña actual se remontan al pasado abril, cuando Duterte —entonces alcalde— se burló de la tragedia de una misionera australiana que había sido violada y luego asesinada durante los disturbios en una cárcel en 1989.

    "Era guapa. Debí haberla violado el primero de haber sido el alcaide", manifestó el controvertido político, en una broma macabra y de nulo gusto.

    El comentario inapropiado causó la condena internacional. El embajador Goldberg reaccionó así: "EEUU no aprueba las declaraciones que degradan a las mujeres o trivializan los problemas importantes, como la violación sexual o el asesinato".

    Duterte no tardó en responder, exigiendo que "EEUU no interfiriese en los comicios nacionales", y amenazó con romper las relaciones con Washington. Más tarde, siguió utilizando el comentario de Goldberg como ejemplo de la injerencia de EEUU en los asuntos de Filipinas durante las elecciones presidenciales.

    Los anteriores líderes del país habían mantenido buenas relaciones con EEUU. Al contrario, parece que Duterte quiere normalizar las relaciones con China y solucionar el litigio del mar de China Meridional de otra manera y sin la participación de Washington.

    Reacción estadounidense

    La portavoz del Departamento de Estado, Elizabeth Trudeau, comentó que Washington "está al corriente de las declaraciones de Duterte" y agregó que las considera "inadmisibles".

    La diplomática agregó que el Departamento de Estado le había rogado al cónsul de Filipinas en EEUU, Patrick Chuasoto, acudir a la sede del organismo y explicar estas palabras. Trudeau no profundizó acerca de los resultados de este encuentro.

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    Rodrigo Duterte, Philip Goldberg, Filipinas, EEUU
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