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    Intento de golpe de Estado en Turquía (264)
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    La divergencia entre EEUU y Turquía, dos grandes potencias de la OTAN, relacionada con la extradición del clérigo turco Fethullah Gulen a su tierra natal, podría hundir a la Alianza militar, opinan los expertos.

    A pesar de que Estados Unidos niega las acusaciones de estar involucrado en el golpe de Turquía, el tema de Gulen mantiene extremadamente tensas las relaciones entre Washington y Ankara.

    Ankara ha acusado a Gulen —quien se trasladó a EEUU en 1999 después de haber caído en desgracia con las autoridades turcas— de haber orquestado un golpe de Estado en el país.

    Lea más: ¿Quién es el supuesto instigador del golpe de Estado en Turquía?

    Profundas contradicciones entre los dos Ejércitos más grandes de la OTAN sin duda repercutirán negativamente tanto en la Alianza, como en los esfuerzos conjuntos, entre ellos, la campaña militar contra Daesh, advirtió Ivan Eland, analista de defensa, citado por RT.

    Turquía, que durante mucho tiempo ha sido el socio clave de los estadounidenses en el Oriente Próximo, ya no es considerado por Washington como un aliado fiable, debido a la inestabilidad en la que se sumergió el país, causada por las políticas de su propio líder, agregó el analista.

    "La OTAN cuenta con Turquía como una isla de estabilidad en esa zona, pero últimamente Turquía no lo ha sido, teniendo en cuenta los ataques de Daesh, la rebelión kurda, desencadenada por el propio Erdogan y, por supuesto, tenemos a todos estos refugiados".

    Por su parte, Turquía podría reconsiderar las relaciones con la OTAN, que no se ha apresurado a ayudar al legítimo líder de uno de sus países-miembros cuando estaba en marcha un intento de derrocarlo.

    "Esto es muy embarazoso para la OTAN, porque se ve a sí misma como una alianza de democracias, y cuando ocurre un intento de golpe en una de las democracias es muy embarazoso", señaló Eland.

    Mientras tanto, la primera señal del deterioro de las relaciones entre EEUU y Turquía se pudo observar el 16 de julio, cuando Ankara cerró la base aérea de Incirlik, utilizada por la OTAN para realizar sus operaciones aéreas.

    El mismo 16 de julio, el presidente Erdogan exigió que Barack Obama entregara al imán auto-exiliado a Turquía con el fin de salvar la cooperación bilateral entre los dos países. Más tarde, el primer ministro turco, Binali Yildirim, prometió una guerra contra cualquier potencia que respaldara al clérigo, refiriéndose implícitamente a EEUU.

    El secretario de Trabajo turco, Suleyman Soylu, fue aún más allá, afirmando que Washington había preparado el golpe durante varios meses: "Durante muchos meses hemos estado enviando solicitudes a EEUU en relación con Gulen. EEUU debe extraditarlo".

    Washington rechazó la solicitud de extradición debido a la falta de fundamentos, asegurando que no hay pruebas definitivas de la supuesta implicación de Gulen en el intento de golpe.

    "Estados Unidos no va a extraditar a este hombre y creo que probablemente él no haya jugado un papel en el golpe", concluyó Ivan Eland.

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    golpe de Estado, OTAN, Fethullah Gulen, Turquía, EEUU
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