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    El viaje esta semana a Moscú del primer ministro griego, Alexis Tsipras, demuestra que nos encontramos en una situación muy abierta que podría alterar el cuadro geopolítico en el sur de Europa, según explicó el profesor titular de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid, Armando Fernández Steinko, a Sputnik Nóvosti.

    "Rusia tiene varias bazas importantes en el sur de Europa", aseguró Fernández Steinko, analista político y autor de varios libros, a esta agencia.

    Una de ellas sería "que sectores muy amplios de sus poblaciones solo toleraron la incorporación de sus países a la OTAN a cambio de un desarrollo económico, político y social que ya no puede asegurar el proyecto europeo".

    "El expansionismo geopolítico de la OTAN en los territorios de la antigua URSS está provocando una ruptura muy seria de los acuerdos nacidos del reconocimiento del derecho de Rusia, como el de cualquier otro país, a su seguridad", explica el analista.

    Además, "el área mediterránea es una zona muy sensible para los intereses norteamericanos que, no lo olvidemos, son esencialmente expansionistas".

    "El Mediterráneo está literalmente en llamas, en buena medida debido a las decisiones equivocadas tomadas por la OTAN en muchos de sus países ribereños", añade.

    El Gobierno ruso podría "responder a la provocación norteamericana con una política de mano tendida en el Mediterráneo".

    Una manera de hacerlo sería mediante "la concesión de ese crédito-puente que Bruselas y Alemanian le niegan a Grecia para abordar su problema humanitario" y que "no solo le daría un respiro enorme a Grecia y a su posición negociadora, sino a todo el sur de Europa en su intento de contrarrestar el régimen neocolonial al que quieren arrojarle los grandes exportadores europeos".

    Con todo, según Fernández Steinko, "el problema es que Rusia no se encuentra en su mejor momento económico debido a la caída del precio del crudo, si bien las crisis de este tipo obligan a los países a diversificar sus economías, a hacerse menos dependientes de la exportación de materias primas y a redefinir algunos ejes de sus políticas exteriores".

    Por todo ello, "estamos en una situación muy abierta y un paso adelante de una de las partes puede alterar el cuadro geopolítico en el sur de Europa" y hacerlo, además, "en beneficio de la mayoría de sus poblaciones".

    Bruselas calcula todos los escenarios posibles

    Según cree Fernández Steinko, la Unión Europea contempla en su negociación con Grecia todos los escenarios posibles.

    "Las autoridades europeas no dejan de calcular posibles escenarios precisamente porque nadie está totalmente seguro de lo que puede pasar si se deja caer a Grecia", afirma.

    Fernández Steinko explicó a esta agencia las dificultades a las que se enfrenta actualmente Grecia.

    "La situación objetiva es que el gobierno de un país pequeño y sin recursos, que aparentemente solo cuenta con la legitimidad de su población, se enfrenta a un poderoso bloque económico y político" y "en situaciones así hay que manejar con mucha astucia las cartas que a uno le han tocado".

    La situación creada en la UE con la crisis de deuda soberana, continúa, "es única en la historia y no es comparable, por ejemplo, a los que se dio en Argentina hace algunos años cuando su Gobierno decidió declararse de abordar los pago acordados".

    "Mi hipótesis es que el Gobierno griego tiene una carta escondida debajo de la manga, carta que solo intentará jugar si es absolutamente necesario pero que en todo caso sacará en el último minuto de la negociación", dijo a Sputnik Nóvosti.

    Preguntado por la posibilidad de un 'Grexit' (salida del euro de Grecia), Fernández Steinko contestó que "el tema de la salida del euro se ha tratado con falta de rigor, es decir, pocos de los que opinan sobre este tema se han tomado la molestia de hacer un cálculo sistemático de sus consecuencias económicas, políticas y sociales".

    "Estas consecuencias son distintas dependiendo del país pues ni Grecia ni España son comparables, por ejemplo, con Gran Bretaña o incluso con Francia", detalló.

    En el caso de Grecia, el país "no tiene un sector exportador con capacidad de financiar, por ejemplo, la factura energética a corto plazo si bien la caída del precio del crudo puede dar un cierto respiro".

    "Mi opinión hoy por hoy es que un gobierno de izquierdas solo puede aguantar las consecuencias políticas de una salida del euro si da el paso conjuntamente con otros países", si se formara "una coalición en el sur de Europa escenificando la posibilidad de una salida conjunta del euro se produciría un aumento extraordinario de su poder de negociación en Bruselas, un escenario que Alemania quiere evitar a toda costa".

    Fernández Steinko también cree que es posible "una salida temporal del euro combinada con un control de cambios con el fin de frenar la huida de capitales tal y como sucedió en Chipre hace dos años, así como un corralito temporal", pero advierte que Grecia no es Chipre.

    Grecia podría liderar un bloque euromediterráneo

    El viaje de Tsipras a Moscú enviaría además otra señal a Bruselas: la de que el Gobierno griego podría encabezar un bloque de países del sur de Europa y replantear sus relaciones con la Unión Europea.

    Según explicó Fernández Steinko a Sputnik Nóvosti, Grecia, España, Portugal e Italia "han atravesado procesos políticos similares y tenido que pagar un precio también comparable por su integración en la zona euro", por lo que cuentan con "algunas bazas que jugar que, puestas en común, podría crear una situación nueva en Europa como es la posibilidad de que se replanteen su inserción en el bloque atlántico".

    "El problema es que sus dimensiones son muy desiguales, que sus opiniones públicas están aún muy influídas por los medios de comunicación comprometidos con el proyecto neoliberal y que Bruselas tiene muchos recursos para intentar evitar la conformación de un bloque en el sur, por ejemplo privilegiando a uno frente a los dos países restantes", agregó.

    A esto se suma "el poder extraordinario que tiene la banca en España y que le permite influir políticamente sobre sus gobiernos más que en Grecia o Portugal".

    Para que la creación de este bloque geopolítico fuese posible "tendrían que formarse gobiernos progresistas en los tres países a la vez, una posibilidad que empezó a dislumbrarse con el fuerte ascenso de Podemos en España hacia principios de este año y con el el efecto dominó que podría acarrear el triunfo electoral de Syriza si Grecia saliese airosa de sus negociaciones con Bruselas".

    Aunque, añade, esta "coyuntura puede toparse con escollos importantes con es el ascenso de Ciudadanos en España como partido bisagra con capacidad de apuntalar la gran coalición de facto que existe en cuestiones importantes entre el PP y el PSOE, la recuperación electoral del PSOE o la división de las izquierdas provocada por la dinámica nacionalista en Cataluña".

    Este analista cree que en un escenario extremo "podría plantearse la creación de un espacio monetario común apoyado en un régimen de cambios tipo serpiente monetaria que se ajustara a los desiguales niveles de productividad de los tres países".

    "El eurosur no sería un camino de rosas pero al menos le daría un mayor respiro a los países del sur para aguantar las tensiones provocadas por una salida del euro, facilitaría la domesticación del tigre financiero y daría tiempo para generar la base productiva que resulta imprescindibles para salvar la democracia política y social", explica.

    Según Fernández Steinko esta divisa no tendría que ser definitiva, "pero la simple posibilidad de ponerlo en marcha generaría una tormenta política en el resto de la zona euro, pues muchos acreedores europeos verían peligrar sus créditos, lo cual les llevaría a presionar a las autoridades de Bruselas para que les dieran un respiro a los países del sur".

    Solo la decisión de tomar este paso, concluye, "conduciría a una redefinición del poder entre el norte y el sur de Europa".

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    UE, Armando Fernández Steinko, Europa, Grecia
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