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    Protestas en Irán

    Irán: tres claves para entender las masivas protestas de fin de año

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    Protestas en Irán contra la situación económica del país (67)
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    Entre los meses de diciembre de 2017 y enero de 2018, mientras el mundo estaba envuelto en las celebraciones que rodean la llegada del nuevo año, Irán se veía sumido en la mayor ola de protestas en casi una década. En poco más de una semana, las movilizaciones se propagaron por más de 100 localidades, incluida la capital, Teherán.

    Los medios de comunicación, como de habitual, enfocaban las protestas dependiendo de la política de su redacción. Algunos veían en las manifestaciones la mano de los enemigos de la República Islámica, principalmente EEUU, Israel y Arabia Saudí. Otros, se apresuraron en anunciar una nueva revolución en Irán, admirando el fervor de los insurgentes y predicando un rápido final para "el régimen de los ayatolá".

    No obstante, todo resultó ser mucho más sencillo y complicado a la vez. Sputnik te acerca las principales teorías que explican mejor el trasfondo de estas movilizaciones.

    Medidas de austeridad

    La primera pregunta que puede surgir entre los más observadores es ¿por qué las protestas se iniciaron precisamente ahora? ¿Exactamente qué fue lo que provocó la salida de las personas a las calles?

    Lo cierto es que la situación de los iraníes de a pie no era mucho mejor ni hace un mes ni hace un año. Sin embargo, fue precisamente a finales de diciembre (principios del mes dey del calendario persa) cuando el Gobierno tomó medidas económicas que dispararon los precios del petróleo y, por consecuencia, de los principales productos del país. A eso se le sumó la nueva ola de gripe aviar que se llevó la vida de 15 millones de aves de la región.

    La epidemia influyó aún más en el incremento de los precios de los huevos y la carne aviar, productos básicos de la canasta iraní.

    Por si fuera poco, en diciembre el presidente de la república, Hasán Rohaní, presentó ante el Parlamento del país un proyecto de ley de presupuesto para el año 1397 (que comienza en Irán el 21 de marzo de 2018), según el cual serán eliminados algunos subsidios para la población. El documento contiene además un incremento de los impuestos, incluyendo el de los trámites para abandonar el país, que será elevado de los 21 hasta los 61 dólares para la primera salida. Los iraníes que se dispongan a salir del país por segunda vez pagarán un 50% más y un 100% para la tercera y las siguientes ocasiones.

    Al mismo tiempo, se prevé un incremento de los gastos para las actividades internacionales y el mantenimiento de las Fuerzas Armadas, incluyendo las desplegadas en el extranjero.

    Descontento con la gestión de Rohaní

    Algunos expertos consideran que el Gobierno encabezado por el presidente Rohaní ha hecho mucho para sacar a Irán de la crisis financiera y económica en la que se encontraba el país a su llegada. Una victoria clara del presidente fue el Plan de Acción Conjunto y Completo, conocido comúnmente como acuerdo nuclear, pactado con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania (el llamado grupo 5+1). Así Irán consiguió deshacerse de las sanciones internacionales, aunque EEUU aún mantiene varias unilateralmente.

    Gracias a esto, Rohaní básicamente logró salvar la economía del país: la caída del PIB del 5-6% anual fue detenida e incluso pasó a un crecimiento del 4-5%; la inflación decayó del casi 40% en 2013 hasta los 8-9% en 2017. Esta tendencia fue recibida entre la población iraní con muchas esperanzas de un futuro próspero, la mayoría de las cuales no se han concretado aún.

    Y es que en la práctica Hasán Rohaní no es todopoderoso. En la República Islámica las potestades presidenciales en el ámbito financiero y presupuestario están muy reducidas. Muchas de las reformas prometidas afectan los intereses de los grupos de poder, por lo que su aprobación e implementación se han visto fuertemente obstaculizadas. Durante su estancia en la Presidencia, Rohaní ha tenido que combatir a sus oponentes políticos, sobre todo los ultraconservadores, opositores de las reformas y partidarios de diversas aventuras en el extranjero.

    Como resultado, aunque el país ha logrado salir de la crisis, su avance no ha alcanzado los hitos esperados. En particular, en el ámbito del desempleo. Según datos oficiales, el desempleo en el país se mantiene en unos 12,4%. Entre los jóvenes, que han sido los principales promotores de las protestas, esa cifra alcanza casi el 30%.

    Para impulsar el crecimiento económico, el Gobierno de Hasán Rohaní ha optado por el recorte de los gastos sociales, lo que provocó el descontento de los más necesitados.

    Entre conservadores y liberales

    Las primeras protestas se produjeron en Mashhad. Esta ciudad, sagrada para los chiíes, es el bastión político del ultraconservador Ebrahim Raisi, principal oponente de Hasán Rohaní en las presidenciales de 2017. Las manifestaciones fueron apoyadas por el también conservador y expresidente iraní Mahmud Ahmadineyad.

    No obstante, lo que comenzó como una protesta contra la gestión de su oponente político, aparentemente se ha salido del control de los conservadores. Las manifestaciones comenzaron a tomar un carácter violento y en uno que otro lugar comenzaron a escucharse lemas como 'Muerte a Hamenei' (líder religioso y 'de jure' máximo dirigente del país), 'Abajo la dictadura' o 'Ni en Gaza, ni en el Líbano, yo vivo en Irán'.

    Después de la revolución de 1979, el derrocamiento del shá y la a instauración de la República islámica, en Irán se vivió todo un bum demográfico. Al día de hoy, más del 60% de la población la constituyen jóvenes menores de 30 años. Y, a diferencia de sus padres, las generaciones posrevolución están bien educadas, muestran una de las mayores tazas de educación superior del mundo, hablan bien el inglés y navegan en internet. De los 80 millones de habitantes, 48 millones tienen teléfonos inteligentes. Ellos entienden muy bien lo que ocurre en el mundo y están cansados de la presión ideológica que rige casi todos los aspectos de su vida.

    El tercer jugador en esta historia es la clase media, en la que esencialmente se basa el movimiento político de Hasán Rohaní. Este grupo social no apoyó ni a uno ni a otro bando y se manifestó a favor de la línea reformista del presidente. Entre la clase media Rohaní es visto como un político pragmático: al tiempo que reafirma su adhesión a los valores islámicos tradicionales, entiende también que el radicalismo y el aislacionismo dañará a Irán.

    Marcha progubernamental en Irán, 3 de enero de 2018
    © REUTERS / Tasnim
    Marcha progubernamental en Irán, 3 de enero de 2018

    Aún queda por ver qué cambios realizarán las autoridades actuales en su gestión. Eso sí, para canalizar las protestas y evitar daños materiales, el ayuntamiento de Teherán ha apoyado la idea de crear un espacio público destinado especialmente a la celebración de protestas. 

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