En directo
    Oriente Medio
    URL corto
    110
    Síguenos en

    JERUSALÉN (Sputnik) — Los israelíes están llamados el 2 de marzo a las urnas por tercera vez consecutiva en 11 meses. Tras la imposibilidad de los partidos para formar gobierno en los pasados comicios, se celebra una tercera cita electoral que no tiene visos de desencallar la situación, a juzgar por los resultados que pronostican los sondeos.

    Las intenciones de voto del electorado israelí no se han movido ni un ápice. La media de escaños que le otorga una combinación de encuestas al Likud, el partido principal de la derecha israelí, encabezado por el primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, es de 34 frente a los 34 que obtendría la coalición de centro-derecha Azul y Blanco, liderada a por Benny Gantz.

    Algunas encuestas, incluso dan la victoria al primer ministro por dos asientos en una Knéset (Parlamento israelí) de 120, a pesar de estar a punto de que comience su juicio por cargos de cohecho, fraude y abuso de poder en tres casos de corrupción.

    En esta ocasión son 29 las formaciones que se presentan, pero no se espera que más de ocho superen el mínimo del 3,25% de los votos necesarios para entrar en la cámara, donde ningún partido ha logrado nunca mayoría absoluta. En Israel siempre han sido necesarios los gobiernos de coalición.

    Si los vaticinios de los sondeos se cumplen, los resultados volverán a situarlo todo en un punto muerto, sobre todo si las dos principales formaciones en liza empatan en número de escaños.

    Netanyahu intentará conservar su cargo. Mientras dure su juicio —desde meses hasta años— puede ser primer ministro, según la ley.

    Su problema es conseguir el apoyo de 61 diputados, aunque hay más fuerzas de ultraderecha y religiosas dispuestas a apoyarle de las proclives a dar su respaldo a Gantz.

    Netanyahu puede contar con los 16 escaños que obtendrían los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá, y los 7 del ultraderechista Yamina (Derecha), pero le faltarían unos pocos para formar coalición.

    El líder del partido de ultraderecha laico Israel Nuestro Hogar, Avigdor Lieberman, que prevé obtener entre 7 y 8 escaños, ha dicho que no va a apoyarlo, pero podría cambiar de opinión.

    Gantz lo tiene peor que 'Bibi', como se conoce popularmente al primer ministro en funciones. De momento, puede contar con los 9 o 10 asientos que las encuestas dan a la alianza de partidos de centro-izquierda Laboristas-Gesher-Meretz, y quizás ganarse el apoyo de Lieberman, pero no sería suficiente.

    La tercera fuerza, según los sondeos, será la Lista Conjunta, integrada por partidos principalmente palestinos de Israel, que conseguirán entre 14 y 15 escaños.

    Pero la Lista Conjunta solo apoyará a Gantz si cambia radicalmente sus posturas respecto a la anexión de partes de Cisjordania, su actitud hacia Gaza y hacia la ocupación, algo impensable.

    Si Gantz se impusiera a Netanyahu, aunque fuera por una victoria muy ajustada, podría abrirse la puerta a la formación de un gobierno de unidad nacional entre las dos principales fuerzas. Azul y Blanco está dispuesto a crearlo, pero a cambio de sacrificar a Netanyahu, a quien se apartaría del cargo de primer ministro.

    Netanyahu, líder más valorado

    Resulta difícil comprender que un primer ministro implicado en tres casos de corrupción pueda mantener las intenciones de voto de su electorado intactas. Pero Netanyahu sigue siendo el líder más valorado de Israel.

    Algunos analistas indican que una parte de votantes de Netanyahu se siente profundamente incómodo optando por un candidato imputado por corrupción, pero a la hora de votar pesa más la afinidad ideológica y el fuerte liderazgo del primer ministro que la corrupción.

    Una gran parte de su partido considera infundadas las acusaciones contra su líder, que arrasó en las últimas elecciones primarias y sigue siendo el jefe indiscutible del Likud.

    Gantz no ha logrado convencer a sus conciudadanos de que 'Bibi' solo pretende salvarse a sí mismo del proceso judicial y de que hay que apartarlo del poder.

    Durante una campaña electoral basada en las descalificaciones mutuas, Gantz ha intentado desesperadamente llamar a la participación, que en esta ocasión podría ser más baja, dado el desinterés generalizado de la sociedad en estos comicios.

    Aunque nada es previsible. En las elecciones del 17 de septiembre, la participación alcanzó el 70%, un 1.5% que en los comicios del 9 de abril.

    En su mitin de cierre de campaña, ayer en Tel Aviv, Gantz reiteró: "¡Salid y votad!"

    Para el columnista Ben Caspit, del diario de derechas 'Maariv', quedarse en casa no es una opción para los que quieren echar a Netanyahu. "Este es el momento de la verdad, no tendremos otra oportunidad, es ahora o nunca: o votamos o perdemos al país", escribió este domingo en su columna de opinión.

    Para no perder la costumbre, Netanyahu apura las últimas horas antes de que abran los colegios electorales para arrancar unos votos a los ciudadanos más ultraderechistas.

    Esta mañana prometió en una entrevista a la radio pública israelí que, si gana los comicios, se anexionará partes del territorio palestino ocupado de Cisjordania "en cuestión de semanas".

    El primer ministro aseguró que la anexión del Valle del Jordán y de otras partes de Cisjordania será su máxima prioridad si sigue ocupando su cargo de primer ministro, en el que lleva una década.

    El plan de paz para Oriente Medio presentado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a final de enero en la Casa Blanca, da luz verde a Israel para anexionarse partes de Cisjordania.

    El proyecto viola el derecho internacional, que aboga por una solución de dos Estados. El palestino tendría que establecerse en las fronteras anteriores a la Guerra de 1967, en la que Israel ocupó Gaza, Cisjordania, Jerusalén este, el Golán sirio y la península egipcia del Sinaí.

    Etiquetas:
    Benjamín Netanyahu, elecciones, Israel
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook