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    JERUSALÉN (Sputnik) — El año 2019 ha sido uno de los peores a nivel político para los palestinos, que ven cada vez más alejada su aspiración de tener un Estado.

    Gracias al apoyo incondicional de la administración de Donald Trump, el Gobierno israelí ha ido aumentando su retórica contra el Estado palestino y ha hablado sin tapujos de anexionar a Israel una parte de Cisjordania, territorio palestino ocupado.

    No obstante, 2019 acaba con una pequeña victoria simbólica para los palestinos: el anuncio de la Fiscal en jefe de la Corte Penal Internacional (CPI), Fatou Bensouda, sobre la existencia de bases para investigar a Israel por supuestos crímenes de guerra cometidos en los territorios palestinos.

    La decisión de la Fiscalía, que también afecta a grupos palestinos que podrían ser investigados por ataques contra israelíes, quita un poco de amargura a un año en que los palestinos han sido vapuleados por Israel, "como es habitual, pero más abiertamente y con el beneplácito de Trump llevado al extremo", dijo a Sputnik una fuente palestina oficial.

    El presidente palestino, Mahmud Abás, pidió en su mensaje tradicional de Navidad que "2020 sea el año del fin de la ocupación y de lograr la independencia del Estado de Palestina en las fronteras de 1967", una aspiración legítima del pueblo palestino que se ha convertido ya casi en quimera.

    La ocupación israelí avanza como una apisonadora en el territorio palestino de Cisjordania. El Gobierno israelí anuncia constantemente la ampliación de colonias judías en estas tierras, incluida Jerusalén este.

    Pero este año, el primer ministro israelí en funciones, Benjamín Netanyahu, abogó públicamente por la anexión del Valle del Jordán, la zona más fértil de Cisjordania, donde Israel levantó colonias que explotan recursos naturales palestinos.

    La Casa Blanca, que hasta la llegada de Trump hubiera regañado a Netanyahu por estas declaraciones efectuadas en plena campaña electoral para arrancar votos de los colonos, anima ahora a los israelíes a poner en marcha sus planes, que se saltan el derecho internacional.

    La última ampliación de colonias anunciada por Israel será en la ciudad palestina de Hebrón, en el antiguo mercado del casco viejo.

    Netanyahu dijo el pasado septiembre que esta localidad "nunca estará libre de judíos. No somos extraños en Hebrón. Estaremos aquí para siempre".

    'Bibi', como se le conoce en Israel, intentó ganarse el apoyo de los votantes de la ultraderecha asistiendo a la ceremonia de conmemoración del 90 aniversario de la masacre de 67 judíos en Hebrón durante la revuelta árabe. Ningún primer ministro israelí lo había hecho antes, ni había pronunciado un discurso público en Hebrón, donde viven menos de un millar de colonos judíos, protegidos por el Ejército israelí, que hacen la vida insoportable a los palestinos del casco antiguo.

    ​El secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, anunció el pasado noviembre un cambio drástico en la política de su país respecto a las colonias judías en territorio ocupado.

    Washington rompió con la opinión legal del Departamento de Estado, de 1978, que ve a los asentamientos "inconsistentes con la ley".

    "Tras estudiar cuidadosamente todos los lados del debate, hemos concluido que el establecimiento de asentamientos civiles israelíes en Cisjordania no es, per se, inconsistente con la ley internacional", señaló Pompeo.

    La nueva posición de EEUU choca con la de sus aliados europeos, que siguen considerando "ilegales" todas las colonias judías en territorio palestino y sirio ocupado, como señala la ley internacional.

    Desde que Trump es presidente de EEUU, su Gobierno ha reconocido Jerusalén como capital de Israel, posición contraria a la de la inmensa mayoría de países.

    La parte este de Jerusalén, que los palestinos quieren como capital de su futuro Estado, está ocupada y anexionada, y por este motivo, las embajadas extranjeras en Israel se encuentran en Tel Aviv.

    Trump trasladó la de su país a Jerusalén en mayo de 2018, en una ceremonia que marcó los 70 años de creación del Estado de Israel y que provocó grandes protestas palestinas en Gaza que acabaron con más de 60 muertos.

    ​Posteriormente, Washington cortó las ayudas económicas a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y a la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina (UNRWA).

    Las autoridades palestinas cortaron sus contactos oficiales con EEUU y mantienen con la Casa Blanca las relaciones más frías que han tenido en las últimas décadas.

    Los palestinos también se mostraron indignados por el supuesto plan que Trump y su yerno y asesor, Jared Kushner, han elaborado para lograr la paz con Israel y, en general, en Oriente Medio.

    La presentación de la parte política de la propuesta, a la que Trump bautizó como 'el acuerdo del siglo', se ha retrasado conforme Israel ha ido celebrando elecciones.

    Pero Kushner expuso la parte económica del plan en una cumbre en Baréin, el pasado junio, en la que los únicos palestinos presentes eran empresarios a título personal.

    Las autoridades palestinas boicotearon la conferencia porque la consideraron un chantaje para hacerles tragar un plan de paz favorable a Israel.

    Para Kushner, el conflicto "es un problema que se puede solucionar económicamente". Él y su suegro creen que con su iniciativa económica, que aspira a recaudar 50.000 millones de dólares para impulsar la economía palestina, pero también las de Israel, Líbano, Jordania y Egipto, se llegará al camino de la paz.

    ​Según Kushner, la ocupación israelí —600.000 colonos en territorio palestino, decenas de controles militares, un muro que se come tierra palestina en Cisjordania, el robo de recursos como el agua, la confiscación de tierras, la retención arbitraria por parte de Israel del dinero de impuestos que corresponde a los palestinos pero recaudan y distribuyen los israelíes— no tiene nada que ver con el mal estado de la economía palestina, del que solo responsabilizó a los líderes palestinos.

    El yerno de Trump acusó, sin nombrarlo, al movimiento palestino islámico Hamás, que controla la Franja de Gaza, de todos los problemas de sus habitantes. El bloqueo que Israel mantiene sobre Gaza por tierra, mar y aire, desde 2007, con la ayuda de Egipto, no lo mencionó.

    La Franja de Gaza ha sido también en 2019 el foco más negro de los territorios palestinos.

    Decenas de personas han muerto a manos del Ejército israelí en protestas en la frontera con Israel o en ataques israelíes, muchos en respuesta por el lanzamiento de cohetes desde Gaza contra territorio israelí.

    En las últimas semanas del año se ha negociado una tregua duradera entre Hamás e Israel, pero de momento, el diálogo no ha llegado a buen puerto.

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    Jared Kushner, Donald Trump, Cisjordania, embajadas, disputa territorial, conflicto, Palestina, Israel
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