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    Alambre de púas en un paisaje de Jerusalén (archivo)

    "Aisha pasó sus últimos momentos consciente con una desconocida en Jerusalén"

    CC0 / Pixabay
    Oriente Medio
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    GAZA (Sputnik) — La niña gazatí Aisha Lulu, de 5 años, murió la semana pasada en Gaza después de que la operaran en Jerusalén de un tumor cerebral.

    La pequeña, del campo de refugiados de Al Burej, en la Franja, estuvo inconsciente varios días antes de morir. Sus últimos momentos consciente, en Jerusalén, los pasó con una señora casi desconocida porque sus padres no obtuvieron el permiso de Israel para salir de la Franja.

    Hace unos meses empezó a quejarse de dolor de cabeza y a vomitar. Sus padres la llevaron a un hospital de la localidad de Deir al Balah, desde donde la enviaron al Hospital al Shifa, de Gaza ciudad. Allí le hicieron un TAC y descubrieron que tenía un tumor en la parte baja del cerebro, y líquido que le drenaron.

    En Gaza no disponían de los medios para operarla y se iniciaron los trámites para derivarla al Hospital Al Makased, un centro palestino de Jerusalén este.

    "Mi hermano Wisam, el padre de Aisha, solicitó permiso a Israel para salir de Gaza con su hija y acompañarla a Jerusalén, pero se lo denegaron. La madre, Muna, ni siquiera puede optar a un permiso porque llegó hace unos años de Libia y no obtuvo autorización de Israel para tener carné de identidad palestino. Entró en Gaza desde Egipto", explicó a Sputnik una de las tías paternas de Aisha, a la que todo el mundo llama madame Fadwa.

    "Diversos familiares, yo incluida, pedimos permiso para ir con mi sobrina a Jerusalén, pero nos lo denegaron", aseguró la tía de Aisha.

    Ante la imposibilidad de que la pequeña fuera acompañada por un familiar, la señora que limpia la casa de madame Fadwa, Um Mohamad al Adas, se ofreció para intentar obtener la autorización israelí y viajar con Aisha.

    "Me dieron el permiso enseguida. Salí de Gaza con la niña el 17 de abril. No me había visto nunca y lloraba mucho, solo quería estar con sus padres", contó a Sputnik Um Mohamad en su humilde hogar, en Gaza.

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    En el hospital Al Makased LE hicieron pruebas a Aisha y la operaron. Los cirujanos informaron a la familia de que la intervención había ido bien.

    "Al principio afirmaron que le habían podido quitar todo el tumor, pero luego dijeron que no", comentó la tía en su domicilio de Gaza ciudad.

    Aisha se recuperó de la intervención y "hablaba, comía, estaba bien, pero al cabo de tres o cuatro días empezó a tener problemas", dijo Um Mohamad. La niña fue trasladada al Hospital Augusta Victoria, de Jerusalén.

    "No veía, no podía hablar, ni beber, ni comer. Cada día estaba peor hasta que se quedó como muerta. Respiraba, pero no se movía", contó Um Mohamad.

    Los médicos aseguraron que no podían hacer nada por Aisha y la mandaron de vuelta a Gaza. La ambulancia para trasladarla hasta la frontera con la franja (una hora y cuatro de camino) costaba 1.500 NIS (unos 375 euros), demasiado dinero para Um Mohamad. "Tuvimos que coger un taxi. Envolvieron a Aisha en unas sábanas y me la llevé en brazos", señaló Um Mohamad.

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    Ella y la pequeña, totalmente inconsciente, recorrieron el túnel de dos kilómetros al aire libre que comunica la terminal con Gaza en un tuc-tuc, como llaman en la franja a los vehículos como los carritos de golf.

    Al otro lado las esperaba el padre de Aisha. La llevaron al Hospital Al Shifa. Era 8 de mayo. Siete días después, la niña dejó de respirar.

    "Lo más duro es pensar que pasó sus últimos momentos consciente sintiéndose sola, con alguien a quien apenas conocía, lejos de sus padres, lejos de toda su familia porque nos denegaron los permisos. Y no nos pudimos despedir de ella", lamentó madame Fadwa.

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    El coordinador de las actividades del gobierno israelí en los territorios palestinos (COGAT), aseguró en un comunicado que aprobó la entrada de Aisha en Israel después de que sus padres firmaran "un documento conforme no querían salir de Gaza con ella. En cambio, solicitaron que saliera acompañada de una amiga de la familia".

    Según el COGAT, el organismo que implementa la política civil del Gobierno israelí respecto a Gaza (Coordinación y Administración de Enlace) "requiere que los padres acompañen a sus hijos menores para tratamientos médicos (...) Sin embargo, en este caso, los padres de Aisha no quisieron acompañarla".

    La tía de la pequeña aseguró que la versión del COGAT "es falsa". "Claro que quisieron acompañarla, y yo y otros tíos también, pero no nos concedieron los permisos", sentenció.

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