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    Omran Daqneesh, que se convirtió en símbolo del sufrimiento de los civiles sirios en Alepo

    Tres casos en los que se usó a niños para instigar la guerra en Siria

    © REUTERS / Mahmoud Rslan
    Oriente Medio
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    Los recientes testimonios del niño sirio Hasán Diab, que apareció en el vídeo del supuesto ataque químico en la localidad de Duma filmado por la ONG Cascos Blancos han planteado nuevos interrogantes sobre los verdaderos objetivos de la organización.

    No obstante, esta no es la primera vez que los pequeños se convierten en instrumentos de la propaganda.

    Hasán

    El vídeo grabado por la organización no gubernamental Cascos Blancos sirvió de pretexto para un ataque con misiles sobre Damasco y Hama por parte de EEUU, el Reino Unido y Francia que tuvo lugar en la madrugada del 14 de abril. No obstante, Rusia presentó pruebas de que en realidad la grabación se trataba de un montaje creado con fines propagandísticos.

    Según reveló el propio pequeño, los autores del vídeo engañaron a los niños de la zona para que fueran al hospital y luego les ofrecieron arroz, dátiles y galletas. 

    © Sputnik .
    El niño sirio Hasán Diab, que participó en el montaje del ataque químico en Duma

    Los médicos que salen en la grabación también afirmaron que todo fue montaje. Así lo recordó uno de los periodistas de One America News Network, que trabaja en Siria. 

    "Dijo [un médico del hospital, el único en la ciudad] que era un día normal, pero había mucho polvo, mucha gente venía tosiendo y con las vías respiratorias irritadas, pero no tenían otro tipo de lesiones. […] De repente, en la sala entró un grupo de personas desconocidas que gritaban que se había producido un ataque químico. Trajeron a unas personas que, dijeron, eran víctimas, y comenzaron a echarles agua con unas mangueras […]. Los médicos empezaron a ayudar a la gente, y los desconocidos, que habían traído a las víctimas, se pusieron a filmarlo todo", explicó un periodista de One America News Network sobre el relato de los sanitarios.

    Omrán

    En verano de 2016, una foto de otro niño sirio, Omrán Daqneesh, se convirtió en 'símbolo del sufrimiento de los civiles sirios en Alepo'. En la imagen, el pequeño, rescatado de entre las ruinas, aparece cubierto de sangre y polvo. Pese a que los medios occidentales culparon a Moscú y Damasco del ataque contra la casa donde vivía la familia del niño, Rusia y Siria rechazaron todas las acusaciones.

    Por su parte, el padre del menor, Muhamad Heir Daqneesh, declaró en una entrevista a Ruptly que en realidad fueron "acosados por los rebeldes y por los problemas provocados por su propaganda". 

    "Mi hijo se encuentra bien. Solo fueron un par de heridas", dijo. También explicó que "los rebeldes grababan cómo sus familiares salían de la casa para usar estas imágenes como propaganda". 

    Asimismo, en una entrevista al diario británico The Telegraph afirmó que su familia apoya a Bashar Asad y acusó a los medios de "comerciar con el sufrimiento" de su hijo con el fin de atacar a Damasco.

    Posteriormente, el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Ígor Konashénkov, explicó que la naturaleza de los daños grabados en el lugar de la explosión indica que se usaron minas o bombonas de gas. Los grupos terroristas emplearon estas armas contra militares y civiles.

    Bana

    La 'niña bloguera' siria Bana Alabed también es un caso flagrante de propaganda política. En su cuenta de Twitter, la niña, de 8 años, solía describir en inglés su vida en medio de los combates en Alepo. La familia de Bana se trasladó a Turquía a principios de 2017.

    El supuesto perfil de la pequeña tiene más de 350.000 seguidores. No obstante, muchos han cuestionado la autenticidad de sus relatos, ya que los mensajes estaban escritos en un buen inglés y teóricamente desde barrios sin acceso a electricidad o internet.

    Asimismo, el activista progubernamental Maytham Ashkar se puso en contacto con la 'bloguera' en noviembre de 2016 y quedó sorprendido por el hecho de que la persona detrás de la cuenta prefiriera el inglés como lengua de comunicación. Por su parte, los periodistas turcos descubrieron que la propia Bana no habla inglés, algo que implica que también fue utilizada como medio de propaganda.

    Además, algunos usuarios descubrieron que la cuenta de la pequeña había sido registrada en el Reino Unido. No obstante, fueron bloqueados al poco de contactar con la niña.

    En 2017, una editorial estadounidense publicó un libro de memorias escrito por la 'Ana Frank de Alepo', denominado 'Dear World' —'Querido mundo', en español—.

    Ese mismo año, una periodista de investigación llamada Vanessa Beeley viajó al barrio donde en teoría vivía Bana y descubrió que el padre de la niña tenía vínculos con los grupos terroristas Frente al Nusra y Daesh —proscritos en Rusia—.

    Según afirmó Beeley, se trata de un caso de "explotación infantil por parte de nuestros Gobiernos".

    En abril de 2017, Bana expresó su satisfacción por el ataque con misiles de EEUU contra la base aérea siria de Shairat e instó a que los presidentes de Siria y Rusia fueran castigados, además de tacharlos de "asesinos". Asimismo, dio la bienvenida a la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de lanzar un ataque contra Siria. 

    Damasco y Rusia, así como los medios independientes, responden con inteligencia a las falsas informaciones sensacionalistas difundidas por los Cascos Blancos y otros grupos similares, cuyos 'informes' son reproducidos acríticamente por los medios 'mainstream'. Aprendieron a neutralizar la eficacia de sus intentos de usar niños sirios como instrumentos de propaganda desmintiendo paso a paso sus montajes. También los medios opuestos a esta propaganda trabajan para sacar a la luz la verdad.

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    La cuestión es cuándo las investigaciones de los medios independientes se convertirán en una prueba suficiente para hacer frente a los Gobiernos occidentales, que utilizan casos fabricados con el fin de promover sus intereses políticos en Siria y, en algunos casos, llevar a cabo ataques militares contra el país árabe.

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    Etiquetas:
    propaganda, niños, Siria