Widgets Magazine
En directo
    Mujer sirio

    La justicia libanesa imputa a 23 personas por una red de esclavas sexuales sirias

    © AFP 2019 / Louisa Gouliamaki
    Oriente Medio
    URL corto
    0 32

    JERUSALÉN (Sputnik) — La investigación sobre la red de esclavas sexuales desmantelada en el Líbano sigue abierta, pero la justicia libanesa ha imputado a 23 personas por establecer una red de tráfico humano, torturar a mujeres de forma física y psíquica, recluirlas y forzarlas a prostituirse, según medios libaneses.

    Entre los imputados están los dos principales responsables de la red, Imad al Rijawi y Ali al Hasan, que se encuentran en paradero desconocido.

    Estos dos hombres y sus compinches tenían esclavizadas a 75 mujeres de entre 20 y 28 años, mayoritariamente sirias, entre ellas algunas refugiadas de la guerra.

    "Al menos 40 de las 75 mujeres reciben apoyo de oenegés y se encuentran en refugios donde reciben asistencia psicológica y legal", explicó a Sputnik-Nóvosti Maya Ammar, coordinadora de Comunicación de la ONG libanesa Kafa, que lucha contra la violencia de género y la explotación de las mujeres.

    Ammar agregó que "el resto están con sus familias o con amigos". "Algunas ya han vuelto a Siria y otras tienen intención de hacerlo", indicó.

    "Una parte de las mujeres decidió denunciar a los traficantes, que son libaneses y sirios, y solicitar una compensación por los delitos que cometieron contra ellas", señaló la portavoz de Kafa.

    Muchas de estas mujeres —suníes, chiíes y drusas- llegaron a territorio libanés huyendo de la guerra, otras son sirias que se trasladaron al Líbano con promesas de trabajo antes de que estallase el conflicto, y también hay libanesas. Cuando empezaron a ser explotadas, una tenía 16 años.

    El Líbano acoge a más de un millón de refugiados sirios. Diversas oenegés denuncian que cada vez más mujeres sirias son víctimas de explotación sexual en este país y en Jordania.

    "Decidí irme al Líbano después de perder a mi familia en la guerra. Conocí a A. una tarde en Beirut. Pensé que se trataba de una historia de amor y matrimonio y que era un compatriota sirio que quería ayudarme", relató Sally (nombre falso para proteger su identidad) a la ONG libanesa "The Legal Agenda".

    Sally es una mujer siria de 27 años que en los últimos dos años y medio ha sufrido la peor de las pesadillas como esclava sexual de la red desmantelada.

    Un día, A. llevó a Sally un local llamado "Chez Maurice" "con el fin de buscar trabajo. Una vez allí, la informó de que trabajaría como prostituta. Cuando se negó, la golpeó, la ató a una silla y la pegó con un látigo hasta que ella accedió a quedarse.

    Más tarde intentó escaparse pero no lo logró, las puertas del local eran de hierro y las ventanas de las habitaciones tenían rejas gruesas y los cristales pintados de negro.

    La policía libanesa entró a principios de abril en los clubes nocturnos "Chez Maurice" y "Silver", situados en el distrito de Maameltein, en Junieh, al norte de Beirut, y desmanteló la red de tráfico sexual más grande descubierta en el Líbano en los últimos años.

    Los agentes arrestaron a tres proxenetas y trece guardias. A los miembros de la red pueden condenarlos a penas de entre 5 y 15 años de cárcel.

    Según fuentes de seguridad libanesas, el gerente de los dos locales y principal responsable de la red de esclavas sexuales era Imad al Rijawi, antiguo interrogador de los servicios de inteligencia de las fuerzas aéreas sirias al que apodaban "el torturador".

    La policía conoció los detalles de los horrores que las chicas sufrían porque cinco de ellas consiguieron huir, aunque según medios libaneses, ya efectuó una redada en "Chez Maurice" seis meses antes sin arrestar a nadie.

    "Chez Maurice" tenía una puerta trasera cerrada que no solía tener vigilancia. Conseguimos averiguar dónde guardaban la llave y la robamos. Nos escapamos ocho chicas, pero a tres nos cogieron", detalló Sally.

    "Las que huyeron acudieron a Hizbulá (movimiento chií libanés). Creíamos que nos protegería porque apoyamos al régimen sirio y pensábamos que si íbamos a los servicios de Seguridad General acabaríamos otra vez en manos de A", dijo Sally.

    Los agentes de la Seguridad General encontraron en "Chez Maurice" y el "Silver" a chicas que no habían visto la luz del sol durante tres años, otras no habían salido a la calle en cinco años, excepto cuando se las llevó Rijawi a su casa para "probarlas" o cuando fueron a la clínica del doctor Riad Alam para abortar.

    El médico confesó haber practicado decenas de abortos a esclavas sexuales —más de 200, según fuentes policiales-. También están implicados en el caso una enfermera y un anestesista.

    Entre las chicas que abortaron se encuentra Rana (nombre falso), de 24 años. "Uno de los clientes me dejó embarazada, pero como había muchos que pedían estar conmigo retrasaron mi aborto hasta que estaba de cuatro meses. Me dieron un medicamento para matar al feto", confesó Rana, que estuvo a punto de morir por una hemorragia.

    Según los testimonios de algunas chicas de la red, los embarazos eran numerosos porque las obligaban a practicar sexo sin preservativo con los clientes que lo deseaban.

    Las mujeres recibían entre 15 y 20 hombres al día. Si se negaban a ser sodomizadas, a realizar una felación, a mantener una relación sin preservativo o si un cliente decía que no estaba satisfecho o simplemente no dejaba propina, las pegaban con un látigo o un tubo de plástico. Y si alguna intentaba escaparse, le daban una paliza.

    Las esclavas recibían clientes entre las 3 de la tarde y las 5 de la mañana los siete días de la semana. A algunas las alquilaban a clientes por días, un mes o un tiempo más largo por tarifas de entre mil y 20.000 dólares.

    "A la mayoría de mujeres les hicieron promesas falsas de trabajo o matrimonio o se aprovecharon de su vulnerabilidad. A muchas las violaron el primer día para someterlas", recalcó Ammar.

    "Cuando llegan al Líbano, las chicas son recluidas y les confiscan sus documentos. Los proxenetas escogen a huérfanas o a hijas de familias vulnerables", contó el portavoz de la policía libanesa Joseph Moussallem.

    Algunas ONGs libanesas denuncian que la existencia de redes como la desmantelada era "un secreto a voces". El líder del Partido Socialista Progresista, Walid Jumblatt, apuntó directamente a "altos responsables de la policía" en un país plagado de casos de tráfico de influencia.

    Etiquetas:
    explotación sexual, Hizbulá, Ali al Hasan, Imad al Rijawi, Líbano
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía FacebookComentar vía Sputnik