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    Un palestino durante enfrentamientos con soldados israelíes

    Ola de violencia en Palestina e Israel: el resultado de la ocupación

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    Oriente Medio
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    La ola de violencia que sacude a Palestina e Israel desde principios de octubre es la más fuerte que se produce desde la segunda intifada (levantamiento palestino contra la ocupación israelí del 2000 al 2005).

    En un mes han perdido la vida al menos 61 palestinos (un tercio de ellos autores de ataques o presuntos ataques), diez israelíes y un eritreo.

    Algunos palestinos afirman que se encuentran ante el inicio de una tercera intifada, pero otros apuntan que se trata solo de otra espiral de violencia cíclica causada por la ocupación. Desde que se creó el Estado de Israel hace 67 años ha habido conflicto, violencia y represión.

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    La ola de protestas, ataques y brutalidad policial y militar —que es permanente- podría ser "un ensayo" o un embrión de la tercera intifada, pero que acabe siendo así o no dependerá de la voluntad popular, según indicó a Sputnik Nóvosti Mohammed Khatib, miembro del Comité de Coordinación de la Lucha Popular contra la ocupación israelí.

    "El efecto psicológico que pesaba en la generación del (presidente palestino) Mahmud Abás, ha desaparecido. Los jóvenes han perdido el miedo, no tienen esperanza y quieren un cambio. Ven que hay otra vida en el mundo y quieren vivirla, pero los israelíes se lo impiden ", explica Khatib.

    La nueva generación de palestinos, la de los más jóvenes, parece estar dispuesta a lanzarse nuevamente a la lucha.

    De momento, las acciones palestinas —que empezaron con mucha fuerza en Jerusalén y ahora se concentran en la zona de Hebrón (territorio palestino ocupado de Cisjordania)- no están organizadas ni articuladas por ninguna facción.

    Aunque algún grupo palestino haya alentado a una tercera intifada, los ataques que se han producido durante las últimas cuatro semanas son obra de "lobos solitarios", según la nomenclatura de la Policía y los servicios de seguridad. Son personas que actúan por decisión propia y de manera más o menos espontánea.

    Los brazos armados de algunas formaciones palestina —muy activos durante la segunda intifada- quedaron prácticamente desmantelados y algunos de los que pertenecieron a fuerzas afines a Al Fatá, el movimiento liderado por Abás, acabaron integrándose en los servicios de seguridad palestinos.

    El analista palestino independiente Omar Barghouti manifestó a Sputnik Nóvosti que la ola de violencia es fruto de la continuidad "del régimen de ocupación colonización y apartheid de Israel". Según este analista, "la represión y la violación de los derechos humanos en Israel han alcanzado nuevos niveles".

    La violencia de los colonos israelíes que viven en asentamientos en territorio palestino ha existido desde que comenzó la ocupación, pero en los últimos años se ha disparado.

    Los colonos siguen quemando y robando cosechas y agrediendo a campesinos palestinos. El tipo y el nivel de ataques han ido agravándose y en los últimos dos años se ha disparado. Incendian propiedades palestinas, incluidas casas, y han cometido asesinatos que, por ahora, han quedado impunes.

    También ha aumentado la violencia de israelíes judíos extremistas que no son colonos contra palestinos. En muy pocos casos se ha castigado. Y el nuevo Gobierno del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, con un gran número de miembros de la ultraderecha, no parece muy proclive a contener a los extremistas sino más bien a dejarlos hacer.

    Además, se han disparado las visitas de extremistas en la Explanada de las Mezquitas, en la Ciudad Vieja de Jerusalén —donde se encuentra la mezquita de Al Aqsa, tercer lugar más sagrado para el islam- y las irrupciones de la Policía "para proteger" a los visitantes judíos.

    A la Explanada de las Mezquitas, los judíos la llaman Monte del Templo porque allí estaban sus templos destruidos en el pasado, y los musulmanes, Noble Santuario.

    A este recinto puede acceder todo el mundo, pero la oración está reservada a los musulmanes. La Explanada se encuentra en la parte este de Jerusalén, ocupada por Israel desde 1967 y anexionada en 1980.

    La tensión en este complejo, que concentra el conflicto entre israelíes y palestinos y entre musulmanes y judíos, determina muy a menudo el aumento de la violencia en general, en Jerusalén y en el resto de Palestina e Israel.

    La violencia suele ser periódica, principalmente a causa de una ocupación que ya parece eterna. Pero no obstante, nunca se sabe si la chispa que prende la llama acabará causando un gran y largo incendio o se quedará en un fuego intenso pero corto.

    Para que la situación que se vive ahora pueda convertirse en una tercera intifada sería indispensable el apoyo de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) a esta última ola de protestas, disturbios y ataques. Pero la ANP no parece dispuesta a implicarse.

    Abás advirtió, en el discurso que pronunció el pasado 30 de septiembre en la Asamblea General de la ONU, que los palestinos no podían seguir comprometiéndose más a respetar los acuerdos de paz de Oslo —firmados en 1993-, si los israelíes seguían violándolos. Pero este anuncio no significa que esté dispuesto a apoyar una nueva intifada.

    Es cierto, sin embargo, que las fuerzas palestinas no impiden ahora las protestas en las zonas de Cisjordania que controlan. "Las protestas populares son demasiado fuertes para que las reprima la ANP, que fue diseñada, según Oslo, como subcontratante de la ocupación", recalca Barghouti.

    La ANP y Abás tienen poca credibilidad entre los palestinos. Las últimas encuestas muestran que el 65 por ciento de los palestinos querría que su presidente dimitiera.

    Pero a pesar de que están hartos de sus líderes y del statu quo impuesto por Oslo, y tal vez querrían sublevarse contra la ANP, muchos palestinos no ven una alternativa clara ni mejor o no se sienten suficientemente fuertes para hacer la revolución interna. Tampoco se ven capaces de afrontar otra intifada que les supondría un precio muy alto en vidas.

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    intifada, conflicto, Asamblea General de la ONU, Comité de Coordinación de la Lucha Popular contra la ocupación israelí, Al-Fatá, Autoridad Nacional Palestina (ANP), Omar Barghouti, Mohammed Khatib, Mahmud Abás, Benjamín Netanyahu, Explanada de las Mezquitas, Israel, Palestina, Cisjordania
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