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    Un militar español denuncia diez años después de abandonar Irak que lo que era una misión humanitaria se convirtió en una guerra de ocupación para la que los mandos —algunos de los cuales "se escondían debajo la mesa" durante los ataques—, no les habían preparado.

    El Ejército español ha regresado a Irak, diez años después de su marcha, para participar en la coalición liderada por Estados Unidos para combatir el Estado islámico y el yihadismo. Los primeros 30 militares viajaron a mediados de enero.

    Fernando Tello, veterano de la primera misión en Irak, espera, en unas declaraciones al diario Público, que los militares que ahora están de nuevo sobre el terreno "no pasen por lo mismo" que él vivió.

    "Íbamos supuestamente, en misión humanitaria, pero yo no regalé ni un bolígrafo, ni una pegatina, ni un cachito de pan a un niño, nada", explica Tello, que se dio cuenta muy pronto de lo que sería su día a día: "A los diez días ya nos recibieron con fuego de mortero".

    "No nos prepararon para lo que nos íbamos a encontrar. Antes de ir nos mandaron un vídeo donde nos mostraban una situación de pobreza y tal, pero no ese extremo de violencia", continúa el exmilitar, que también se sorprendió por la rutina a la que sometieron a los soldados: "Dimos más viajes de escolta de gasolina que para dar ayuda a los niños".

    Preguntado por el diario al respecto, el exmilitar reitera sin dudar: "A escoltar camiones de petróleo, a eso nos dedicábamos en Irak ¡Que se atrevan a decirme que es mentira! Íbamos cinco o seis BMR [Blindado Medio sobre Ruedas] intercalados entre cada 20 o 30 camiones de gasolina. Imagínate los camiones que podían irse. Eso era un interés político y económico total. Así nos jugábamos la vida. Pero claro, como la vida de la gente importa poco mientras que otros se lleven los intereses como se los llevó Aznar…", en referencia al presidente conservador español José María Aznar.

    "Allí pasaba todo de noche", relata Tello, que confiesa a Publico que aún debe medicarse para evitar "ataques de ansiedad".

    "Cada noche te hostigaban, no te dejaban dormir. Por la mañana salías cansado, había emboscadas… Los primeros ataques nos cogieron por sorpresa y casi en la cama", relata.

    Tello perdió 14 kilos en los cinco meses que permaneció en Irak. Al regresar, "nos lo agradecieron poniendo en la calle a todos los que tuvimos problemas". El Ejército consideró Tello "incapacitado para el servicio" tras sufrir estrés postraumático.

    Etiquetas:
    Ejército de España, Fernando Tello, Irak, España
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