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    QUITO (Sputnik) — Golpeado por los efectos de la pandemia del COVID-19 y por el derrumbe de los precios del petróleo, su principal producto de exportación, Ecuador probablemente cerró 2020 con una caída de la economía superior a 9%, una de las más pronunciadas de la región luego de Venezuela, Perú y Argentina.

    Mientras las proyecciones del Banco Central del Ecuador hablan de una caída de 8,9% del Producto Interno Bruto (PIB) el año pasado, las del Fondo Monetario Internacional sitúan la contracción económica en 9,5%.

    Los últimos datos oficiales dan cuenta ya de una caída interanual del PIB de alrededor de 9% en el tercer trimestre del año pasado, lo cual da una idea de cómo cerró el 2020.

    El año pasado se caracterizó por la suspensión temporal de actividades productivas, a partir de marzo, debido a la pandemia del COVID-19, pero la caída de los precios del petróleo y la rotura de los dos oleoductos que tiene el país para transportar crudo complicaron aún más la situación.

    El 2021 no pinta bien

    Y si 2020 fue un mal año, 2021 no pinta mucho mejor, con elecciones de por medio y las secuelas del COVID-19, que sigue golpeando fuertemente a Ecuador.

    Las proyecciones tanto del Fondo Monetario Internacional (FMI) como del Banco Mundial hablan de un crecimiento de 3,5%, cifra austera tomando en cuenta que es el efecto rebote tras la pronunciada caída de la economía el año pasado.

    El desempeño esperado para la economía ecuatoriana en el 2021 es de los más bajos en Sudamérica, después de Uruguay (3,4%) y Brasil (3%).

    "La economía será el principal reto para el próximo Gobierno pues de la economía depende el empleo y del empleo dependen los ingresos y de los ingresos las condiciones de vida de los ecuatorianos", dice a Sputnik el director del Foro de Economía Alternativa y Heterodoxa de Ecuador y exviceministro de Finanzas, Pablo Dávalos, partidario de que la próxima administración cancele el acuerdo que Ecuador mantiene con el FMI, que en el último trimestre le ha proporcionó al país recursos por 4.000 millones de dólares.

    Si bien esos recursos constituyeron para el país un salvavidas que le permitió cancelar varias deudas que arrastraba con diversos sectores, existe la preocupación de que los compromisos asumidos con el organismo profundicen aun más la pobreza que afecta a buena parte de los ecuatorianos.

    Pobreza elevada

    Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), en septiembre pasado la pobreza se ubicó en 29,3% y la pobreza extrema en 11,8%, superando los registros de diciembre de 2019.

    Estimaciones del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) dan cuenta de que por los efectos del COVID-19 habrá 1,8 millones de personas más en situación de pobreza por falta de ingresos y se reducirá la clase media en alrededor de 1,1 millones de personas, retrocediendo a niveles registrados hace 20 años.

    El mayor impacto de la pandemia se verá en alrededor de 715.000 familias con niños y adolescentes que pasarán a vivir en condición de pobreza multidimensional, como resultado de la reducción del empleo, la drástica disminución de los ingresos de los hogares, el aumento del trabajo infantil y la salida del sistema educativo.

    Desempleo que acecha

    De acuerdo con las últimas estadísticas oficiales, a septiembre la tasa de desempleo se ubicó en 6,6% a nivel nacional y la de subempleo en 20,8%.

    Natalia Sierra, catedrática de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Católica del Ecuador, dice a Sputnik que el incremento de las desigualdades sociales en América Latina y Ecuador hace pensar en un replanteo del sistema económico y productivo.

    "América Latina en general y Ecuador en particular van a vivir una situación muy complicada, se va a acrecentar el desempleo y la crisis económica generara una crisis social que demandará respuestas", dice Sierra.

    El reto en las respuestas

    Dar esas respuestas, que deben verse en acciones concretas, es el reto más grande que tendrá el Gobierno que reemplazará a Lenín Moreno, desde el 24 de mayo.

    A la maltrecha economía se une, sin duda, el descontento social cada vez más creciente y que puede generar, en cualquier momento, graves estallidos como los de octubre de 2019, cuando Moreno agobiado por la crisis económica, intentó retirar el subsidio a los combustibles que el país ha mantenido por décadas, pese a sus cada vez más escuálidas finanzas.

    Hasta el momento, el panorama electoral para las elecciones del 7 de febrero no está claro: en la contienda, en la que participan 15 binomios, apenas tres parecen tener chance de llegar a la Presidencia: Andrés Arauz, un economista de izquierda, pupilo del ex presidente Rafael Correa (2007-2017), Yaku Pérez, representante del movimiento indígena también de izquierda, y el exbanquero de derecha Guillermo Lasso.

    A cualquiera de ellos que gane las elecciones le tocará bailar con la más fea: una economía deteriorada y con pocas opciones de conseguir financiamiento para las crecientes necesidades de este país de un poco más de 17 millones de habitantes.

    Etiquetas:
    crisis económica, pandemia de coronavirus, economía, Ecuador
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