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    LA PAZ (Sputnik) — El sueño neoliberal duró poco para los empresarios más conservadores de Bolivia, que apoyaron entusiastas al Gobierno transitorio instalado tras el golpe de noviembre de 2019 y ahora asisten a la reinstalación del modelo socialista-comunitario del "proceso de cambio".

    La presidenta transitoria Jeanine Áñez, que llegó al mando con el abierto propósito de borrar toda huella del "proceso" impulsado por el Movimiento Al Socialismo (MAS), intentó cambiar aceleradamente el modelo económico, limitando el papel del Estado y favoreciendo a los empresarios.

    Se sucedieron así, con el trasfondo de la pandemia de COVID-19, medidas como la liberación total de las agroexportaciones, suspensiones o diferimientos de impuestos y aranceles, apertura casi irrestricta a los cultivos transgénicos, drástico recorte de las inversiones públicas y semiparalización de importantes empresas estatales.

    Empresarios y ejecutivos de firmas privadas ocuparon cargos ministeriales y gerencias de varias empresas públicas, durante los más de 11 meses de transición.

    Contramarcha

    Pero el MAS no solo se salvó de ser aniquilado por Áñez, sino que retornó triunfante al poder en noviembre pasado, con Luis Arce convertido en nuevo presidente tras una rotunda victoria electoral el mes anterior, con la promesa de restituir el proceso impulsado en los 14 años precedentes por los gobiernos de Evo Morales.

    "Las tres leyes que promulgamos tienen el objetivo de consolidar nuestro Modelo Económico Social Comunitario Productivo, desmontar el modelo neoliberal que se implementó once meses en el país por el gobierno de facto, y tener una estrategia de crecimiento para la gestión 2021", proclamó Arce la semana pasada al promulgar las leyes de presupuesto nacional, impuesto a las fortunas y devolución parcial de impuestos a personas con bajos salarios.

    Esas tres leyes quedaron anotadas como parte de una veintena de diversas normas con las cuales el nuevo Gobierno comenzó a desarmar el aparato neoliberal que Áñez había comenzado a montar en el país.

    Lo que Áñez intentó y los empresarios aplaudieron va quedando en el pasado, a medida que Arce aprovecha la coyuntura, que demanda una urgente reactivación de la economía, para reimplantar el modelo de inversiones públicas y redistribución de ingresos que el ahora Presidente ejecutó como Ministro de Economía de Morales.

    Medidas contra medidas

    Las siguientes son medidas tomadas por Arce, en sus dos primeros meses de gestión, para "desmontar" el modelo neoliberal y reimplantar en Bolivia el llamado socialismo comunitario:

    • Agro: anulada la liberación total de exportaciones agroindustriales, en especial de soja y derivados, azúcar y carne vacuna, dictada por Áñez, reponiéndose la obligación de abastecer primero el mercado interno.
    • Diferimiento de créditos: la banca deberá posponer hasta después de la última cuota programada los pagos no hechos por los deudores durante los nueve meses de emergencia, sin cobros adicionales de intereses.
    • Créditos de fomento: se repone la obligación —suspendida por el Gobierno de Áñez— de que al menos el 60% de los créditos de la banca se destinen a proyectos productivos y de vivienda.
    • Sin dividendos: ningún banco boliviano repartirá dividendos de 2020, que se calculan en más de 200 millones de dólares, debiendo en cambio capitalizar todas sus ganancias.
    • Inversiones: tras el freno a las inversiones públicas durante la gestión de Áñez, que las redujo a 1.000 millones de dólares en 2020 con objeto de ampliar el espacio para el sector privado, el Estado retoma su papel de principal capitalista y generador de empleos en 2021, con inversiones públicas de más de 4.000 millones de dólares programadas en el Presupuesto Nacional.
    • Impuesto a Grandes Fortunas: los dueños de fortunas de al menos 4,3 millones de dólares (incluidos bienes, valores y efectivo) pagarán a partir de este año un impuesto de hasta 2,5%
    • Pandemia: clínicas y hospitales privados, obligados a atender enfermos de COVID-19, cobrando tarifas reguladas por el Gobierno.
    • Turismo: plan oficial de reactivación del sector turístico se concentra en pequeños propietarios y asociaciones comunitarias de hoteles y servicios.
    • Impuestos: anulados los diferimientos de pagos de impuestos y aranceles decretados por Áñez.
    • IVA: se dispone la devolución parcial del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a las personas que ganan salarios mensuales máximos equivalentes a 1.300 dólares.
    • Planes anulados: cancelados un plan de reactivación de empresas y otro de generación de empleos, decretados por Áñez y que según el nuevo Gobierno no tenían financiamiento asegurado.
    • PYMES: se crean dos fideicomisos, de casi 140 millones de dólares, para potenciar empresas pequeñas y medianas cuyos productos puedan sustituir importaciones.
    • Biodiésel: relanzamiento del programa nacional de biodiésel, con la próxima construcción de una fábrica estatal del combustible. Los empresarios solo proveerán materia prima —principalmente soja— y no participarán en la fase industrial como estaba previsto en el proyecto original acordado en 2019.
    • BoA: se otorga capital adicional de 5,4 millones de dólares a la aerolínea estatal BoA, para potenciar sus servicios que fueron paralizados casi totalmente por la pandemia. El nuevo Gobierno acusó a Áñez de bloquear a BoA y favorecer en cambio a una empresa aérea privada.
    • Tierras: apertura de proceso para eventual anulación de la concesión de hasta 30.000 hectáreas de tierras tropicales productivas en favor de familia de Branko Marinkovic, exministro de Economía de Áñez y destacado exlíder cívico de Santa Cruz (este).
    Etiquetas:
    Luis Arce, neoliberalismo, socialismo, economía, Bolivia
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