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    BOGOTÁ (Sputnik) — Los colombianos se preparan para pasar este último día de 2020 y recibir el Año Nuevo confinados en sus casas o aislados en fincas de descanso como consecuencia del aumento de contagios de COVID-19 en las principales ciudades del país, lo que se refleja en un atípico y pobre ambiente festivo como nunca antes había ocurrido.

    Bogotá, con 464.910 casos en la actualidad, permanece como la ciudad con la mayor cantidad de contagios desde que se conoció del primer caso de COVID-19 en el país, el pasado 6 de marzo, y para rematar, atraviesa este diciembre su segundo pico de la enfermedad.

    Esta semana la curva ha venido creciendo en Bogotá "y en la primera semana de enero va a empezar a estabilizarse y a bajar", dijo en días pasados la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, en declaraciones al distrital Canal Capital.

    Bogotá, en alerta

    Según la Secretaría de Salud de Bogotá, en los últimos días la capital de Colombia pasó de registrar 900 a 2.500 pacientes positivos para COVID-19 por jornada, por lo que la ocupación en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) destinadas a esos pacientes llegó al 71,2%.

    Pese a ello, el secretario de Salud de la ciudad, Alejandro Gómez, afirmó que aún están disponibles 420 camas de UCI, por lo que se mantiene la alerta naranja.

    Para mitigar la situación, López decretó la ley seca desde del 31 de diciembre al 1 de enero, pero antes de que entrara a regir la medida fueron varios los consumidores que hicieron filas en estancos y almacenes por departamentos de Bogotá para hacerse con algo de licor y así ahogar las penas de un 2020 atravesado por la pandemia.

    "Este fin de año no se puede pasar a palo seco, toca bajarlo con ron, porque si no nos mató el covid en 2020, que no nos vaya a matar el encierro con el que nos quieren poner a comenzar el año", dice a Sputnik un comprador de licor en el populoso sector de San Andresito San José, en el centro de Bogotá.

    Allí las ventas que se habían enfriado como consecuencia de las restricciones por la pandemia a mitad de año se calentaron en las últimas horas tras el anuncio de ley seca de la alcaldesa.

    "Lo que no se venda ahora, antes de que entre a regir la ley seca, no se vende nunca. Vea la cola de compradores. Nos ha tocado sacar más trago (licor) de la bodega porque no dimos a basto con lo que teníamos en la vitrina", dijo a Sputnik uno de los dependientes de un estanco del sector.

    Vacunas = relajamiento

    La situación en Bogotá no es muy diferente a la de otras ciudades de Colombia, y pese a los llamados de los gobiernos central y locales a mantener el distanciamiento social y el uso del tapabocas, entre el 24 y el 25 de diciembre el país registró cifras récords en el reporte de casos diarios de coronavirus, con un total de 14.940 y 14.941 casos nuevos respectivamente, lo que se prevé pueda repetirse entre esta jornada y mañana, 1 de ener.

    El Gobierno anunció el pasado 18 de diciembre que cuenta con 40 millones de dosis de la vacuna contra el COVID-19 para aplicarla a 20 millones de ciudadanos desde febrero próximo, lo que al parecer provocó el relajamiento de buena parte de la población, que cansada de las restricciones se lanzó a las calles con las consecuencias de picos de contagios que se observan en la actualidad.

    "La gente ya no respeta nada, ni distanciamiento ni uso de tapabocas. Les dijeron que llegaba la vacuna y se creyeron inmunes por anticipado. Ahora vamos a sufrir las consecuencias de esa indisciplina", dice Natalia Vivas, una joven publicista de Medellín (noroeste) que se alista para recibir el Año Nuevo junto con sus padres y un hermano en una casa campestre que rentaron en el vecino municipio de El Peñol, lejos de la algarabía.

    Como ella, hoy se cuentan por miles los colombianos que permanecerán reunidos en sus casas y fincas de recreo, algunos sin mucho por agradecerle al 2020, que les arrebató la salud y a sus seres queridos, y otros que festejan con prudencia por haber burlado al COVID-19.

    Cambio de tradiciones

    La pandemia ha afectado de tal modo la animosidad en el país, que canciones tan populares como 'El año viejo', del cantante mexicano Tony Camargo (1926-2020), en la que una de sus estrofas agradece al año que se va porque "ha dejado cosas muy buenas", hoy en día son satanizadas en las redes sociales.

    "Va el madrazo (grosería) para quien el 31 cante 'Yo no olvido el año viejo'", se lee en un meme viralizado por estos días, mientras otros más piden no colocar el tema 'Faltan cinco pa las doce', del cantautor venezolano Néstor Zavarce (1936-2010), ya que no se puede ir corriendo a la casa a abrazar a la mamá —como reza la canción— por cuestiones de bioseguridad.

    Correr con maletas alrededor de la cuadra como agüero para atraer los viajes en el año nuevo es otra de las prácticas censuradas, así como recibir el 2021 en la playa o en los ríos —en las ciudades calurosas—, por lo que las tradiciones más alegres y folclóricas de los colombianos deberán ser reemplazadas esta vez por las aburridas prácticas a las que ha obligado la pandemia en 2020: el aislamiento selectivo y las reuniones en streaming.

    Etiquetas:
    Fin de Año, Colombia
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