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    La posible victoria de Joe Biden, el candidato demócrata a la Presidencia de EEUU, en las elecciones, podría ser una mala noticia para países que le 'caían mal' en el pasado. Un lugar especial en este sentido lo ocupa Serbia, que a finales de los 90 sufrió una campaña de bombardeos por parte de la OTAN liderada por EEUU y respaldada por Biden.

    Biden, que ha sido proclamado como presidente electo por algunos medios estadounidenses, tiene un largo historial con los países de Europa del Este y los Balcanes. Ya cubrimos el tema de cómo se desarrollarían las relaciones entre Rusia y Estados Unidos en caso de que se confirme la victoria de Biden. Esta vez, abordaremos la relación entre Belgrado y Washington.

    Desde hace mucho tiempo el candidato demócrata hace declaraciones antirrusas: solo de vez en cuando hace declaraciones racionales respecto a la política norteamericana hacia Moscú. Llegamos a la conclusión de que si Biden gana las relaciones con Rusia no serán tan pragmáticas, aunque al mismo tiempo es poco probable que de pasos bruscos en sus relaciones con Moscú. 

    Pero en este caso hablamos de las relaciones entre dos potencias. La pregunta que surge es ¿cómo serán los lazos entre EEUU y los países pequeños? Una de las regiones donde EEUU solía —e incluso a veces suele— meter sus narices en los países de la antigua Yugoslavia.

    Serbia ha estado en el foco de atención de la política exterior de Estados Unidos en los Balcanes. Durante la presidencia de Donald Trump, Washington ha hecho numerosos esfuerzos para lograr una solución a los conflictos que azotan a los países de la región. Uno de ellos fue el conflicto entre Serbia y Kosovo —la antigua región serbia poblada mayormente por los albaneses que proclamó su independencia de manera unilateral en 2008—.

    El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, y su homólogo de EEUU, Donald Trump, en la Casa Blanca
    © AP Photo / Evan Vucci
    El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, y su homólogo de EEUU, Donald Trump, en la Casa Blanca

    Trump hizo posible la reunión entre el presidente serbio, Aleksandar Vucic, y el primer ministro kosovar en la Casa Blanca y las partes hasta firmaron un acuerdo. Aunque durante el mandato de Trump EEUU continuó apoyando a la provincia separatista de Serbia, al mismo tiempo tuvo una relación bastante imparcial hacia Serbia. 

    Pero Joe Biden es muy diferente a Trump. Si analizamos sus declaraciones sobre Serbia cuando era senador, veremos que entonces tenía una relación muy sesgada hacia Yugoslavia y los serbios en particular.

    Largo historial de odio hacia los serbios

    Desde hace años Biden ha sido uno de los principales partidarios y promotores de la injerencia estadounidense en los Balcanes. El político se mostraba a favor del reconocimiento de la independencia de Kosovo y del ingreso de Bosnia en la OTAN, pese a la voluntad de los serbios que viven en la República Srpska —una de las entidades federativas de Bosnia—.

    Joe Biden, candidato presidencial demócrata de EEUU
    © REUTERS / Kevin Lamarque
    En los 90 el senador Biden hacía caso omiso a la brutalidad y los crímenes cometidos por los combatientes croatas y bosnios, pero al mismo tiempo prestaba una atención especial al presunto 'genocidio' que cometieron los serbios. 

    A los serbios se les acusaba de haber creado campos de la muerte donde supuestamente mantenían presos e incluso exterminaban a los civiles no serbios. Aunque estas acusaciones resultaron ser en gran medida falsas, sirvieron como pretexto para endurecer la política hacia Belgrado y también hacia los serbios de Bosnia y Croacia.

    A muchos se les olvida que los croatas y los bosnios también tuvieron sus campos de concentración durante las guerras yugoslavas. Pero estos eran considerados prisiones, aunque los presos no habían cometido ningún delito y fueron víctimas de asesinatos, palizas, violaciones y otros crímenes. Por alguna razón estos no son llamados campos de la muerte. Biden prefirió no hacer caso a la existencia de dichas 'prisiones' y se enfocó exclusivamente en los crímenes serbios. 

    Esto confirma otra vez el sesgo del entonces senador hacia la población serbia de la antigua Yugoslavia. Durante el conflicto en torno a Kosovo, Biden propuso aplicar medidas radicales contra Belgrado. En 1998 declaró que a principios de los 90 había planteado la idea de bombardear Yugoslavia. 

    "En aquel entonces proponía bombardear Belgrado. Proponía enviar pilotos estadounidenses y hacer explotar los puentes sobre el río Drina. Proponía privarlos de sus reservas de petróleo. Sugería una acción muy concreta", declaró. Y así fue: en marzo de 1999 la OTAN lanzó una campaña aérea contra Yugoslavia que se cobró las vidas de hasta 5.700 civiles, según las estimaciones yugoslavas. La Alianza Atlántica sí destruyó infraestructura crítica del país y, en particular, muchos puentes.

    Sin embargo, en 2016, durante su viaje a Serbia y Kosovo el entonces vicepresidente Joe Biden expresó sus condolencias a las familias de las víctimas de las guerras de los 90, incluidas las personas que murieron a causa de los bombardeos de la OTAN. Fue nada más que un gesto de buena voluntad durante una visita oficial. En realidad, Biden había dicho muchas veces que estaba orgulloso de su trabajo encaminado a 'poner fin' a las guerras yugoslavas.

    Enfoque más pragmático

    El factor balcánico tuvo sus repercusiones en el proceso electoral en Estados Unidos. Durante su campaña presidencial, Joe Biden publicó cartas de apoyo a algunas de las comunidades balcánicas que viven en Estados Unidos. De esta manera el candidato demócrata tenía previsto atraer los votos de las diásporas de Albania, la república autoproclamada de Kosovo y Bosnia. La popularidad de Joe Biden en las personas provenientes de estos países es bastante alta.

    En su carta de nuevo habló de la presunta "campaña de genocidio" perpetrada por Slobodan Milosevic. En esta epístola no acusa abiertamente a los serbios como solía hacerlo antes, sino que se refiere solo al entonces líder de Serbia. Sin embargo, en cualquier caso la popularidad del candidato demócrata en los estadounidenses de ascendencia serbia es minúscula. 

    Pero la virtual victoria de Joe Biden en las presidenciales no significa que sus relaciones con Serbia serán malas. Al contrario, esta vez el político puede tratar de establecer relaciones más sostenibles con las autoridades actuales de Belgrado. No tiene nada que ver con la buena voluntad de la nueva administración estadounidense, sino de un enfoque muy pragmático: Serbia es un país hermano de Rusia y uno de sus socios principales.

    A EEUU le convendría mantener a Serbia alejada de la órbita geopolítica de Rusia. Los lazos muy estrechos entre Moscú y Belgrado son una mala noticia para Washington. Por eso es posible que, en caso de que Biden asuma la Presidencia de Estados Unidos, trate de convencer a las autoridades serbias de optar por vía euroatlántica. La Administración de Vucic en Serbia si busca ingresar en la UE, aunque nunca aceptaría la propuesta de ingresar en el bloque militar atlántico.

    La bandera de Serbia
    © AP Photo / Bela Szandelszky
    La bandera de Serbia

    Hoy Serbia está efectivamente 'rodeada' por los países de la OTAN y la UE, por lo cual le quedan dos opciones lógicas: desde el punto de vista político convendría ingresar en la UE y desde el militar, seguir siendo un país neutral. 

    Si Serbia se acerca más a Occidente durante la Administración Biden esto sería una victoria para su política antirrusa. Y esto es precisamente lo que busca el candidato demócrata. Pero Washington no es un amigo de Belgrado. Por ahora no queda claro si esto lo entienden bien en Serbia.

    Entretanto, el presidente serbio, Aleksandar Vucic, felicitó a Joe Biden por la victoria en las presidenciales y expresó su esperanza de seguir cooperando con él de la misma manera como lo hizo con Donald Trump. Pero solo cuando el candidato demócrata salga como el ganador de los comicios, veremos si el deseo es recíproco.

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