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    CIUDA DE MÉXICO (Sputnik) — La decisión del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, de no felicitar a Joe Biden como ganador de las elecciones presidenciales en EEUU hasta el desenlace legal se suma a otros ámbitos en los que la confianza entre ambos países ha sufrido fracturas, dijeron analistas a Sputnik.

    "La confianza está rota en seguridad, hay que reconstruir la relación, considerando que a cualquier intento de regular el mercado de drogas hay resistencia del Gobierno federal de EEUU; recordemos que Biden se ha manifestado abiertamente por la descriminalización de las drogas", dijo a Sputnik Carlos Heredia Zubieta, profesor de estudios internacionales del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

    En Washington existe preocupación porque la violencia del crimen organizado que trafica drogas a EEUU se desborde más allá de la frontera estadounidense, explica el autor.

    Para un líder del opositor Partido Demócrata como Biden, que se manifiesta abiertamente por descriminalizar la marihuana, "el poder que adquiera en estos temas al llegar a la Casa Blanca dependerá del control del Senado que alcance en enero de 2021", advierte Heredia.

    El otro tema en el que la relación ha sido tirante es el migratorio, con las abiertas amenazas del presidente republicano Donald Trump de imponen sanciones comerciales a México si este país se negaba en 2019 a contener con la Guardia Nacional a las caravanas migrantes.

    Espinoso tema migratorio

    Para Heredia, cofundador del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi), foro plural sobre el papel de México en el mundo con dos décadas de vida, en migratoria habrá pocos cambios en el ámbito legislativo, donde la correlación de fuerzas no parece favorable a los demócratas.

    Más bien cambiará el discurso: "Biden promete establecer un trato digno y respetuoso a los migrantes, que contrastaría con la separación de familias, la recriminalización de migrantes en EEUU", aplicada en los cuatros años de la era Trump, indica.

    También hay temor en Washington de que el nuevo presidente envíe un mensaje equívoco, de un improbable control fronterizo más laxo.

    "Es muy difícil que Biden cambie la premisa bipartidista sobre control fronterizo: una persona que entra sin papeles se convierte en un infractor criminal, es un delito y no una falta administrativa", advierte el autor de libros sobre Norteamérica.

    Lo que quizás cambie en la Casa Blanca y el Capitolio es que "llegarán personas que, al menos en el discurso, han hecho suya la narrativa de derechos humanos".

    Desde el 7 de julio de 2019, la política migratoria de México quedó atrapada en la política punitiva de Trump.

    "Habrá ajustes graduales, ojalá se logre la ratificación del DACA (Acción Diferida para Llegados en la Infancia) introducido por Barack Obama (2009-2017) a nivel federal", que ya existe en algunos estados, como California (oeste) e Illinois (centro-este) expone Heredia, quien ha coordinado el diplomado en Migración y Gobernanza del CIDE.

    Biden ha dicho que no seguirá la política llamada Quédate en México, mediante la cual unas 80.000 personas indocumentadas esperan que territorio mexicano la resolución de sus solitudes de asilo en tribunales de EEUU.

    El resultado es "una tragedia humanitaria en las fronteras, contrario a lo que México prometió: no hizo ninguna gestión para dotar de techo, alimento, salud y empleo a migrantes que recibió, y toman a este país como antesala de espera" al sus trámites por lograr el "sueño americano", indica el experto.

    Solo ocho de cada 1.000 han recibido asilo en EEUU.

    La realidad ha sido "una condición de vulnerabilidad de miles de personas, extorsionadas, secuestradas en la frontera, objeto de tráfico del crimen organizado", puntualiza Heredia.

    Preocupación sobre democracia y DDHH

    Por su parte, José Antonio Crespo, doctor en historia, profesor del CIDE y autor de una docena de libros, entre ellos dos perfiles biográficos sobre López Obrador, dijo a Sputnik que el malestar del candidato del Partido Demócrata no será grande.

    "Al final López Obrador y Trump se llevaron bien, aceptando México todo lo que pedía la Casa Blanca, el pragmatismo se impone en estas relaciones, y el malestar de Biden no será excesivo", opina Crespo.

    El autor de AMLO en la balanza, un análisis de sus primeros meses en la presidencia, estima que del próximo Gobierno de EEUU "habrá preocupación sobre derechos humanos y Estado de derecho, separación de poderes, y democracia"

    Sin esperar manifestaciones de "intervencionismo", lo que en México se prevé son "declaraciones más fuertes en temas de democracia, transparencia, contrapesos y centralización del poder".

    Al autor considera el peso que López Obrador otorga a la relación asimétrica con EEUU "casi como único contrapeso" de la administración mexicana, "por eso nunca quiere confrontarse ni discursivamente con Trump".

    Crespo señala que la molestia por la detención en EEUU del general Salvador Cienfuegos, quien fue secretario de la Defensa (2012-2018) sin avisar a López Obrador "es muestra de la desconfianza en temas de seguridad".

    "Allí puede haber mayor presión, pero no muy distinta que la había con Trump, que alimentaría con argumentos a los críticos y opositores que observan un retroceso político en la centralización" del presidencialismo.

    Ese sería el escenario si el desenlace es el que predomina entre todos los líderes del continente americano, excepto López Obrador y el brasileño Jair Bolsonaro, que aguardan al dictamen jurídico final de los comicios.

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