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    El Movimiento de Regeneración Nacional, partido gobernante, definió al diputado Mario Delgado como su nuevo líder de cara a las elecciones de medio mandato presidencial sexenal en 2021, mientras que la oposición fragmentada aún no encuentra una figura con carisma y capacidades políticas para liderar una alternativa electoral, opinan analistas.

    Delgado, un economista de 48 años que ejercía como portavoz oficial de Morena en el Congreso, resultó electo mediante un sistema de encuestas avalado por el Instituto Nacional Electoral, en una disputa en la que venció al veterano Porfirio Muñoz Ledo, un congresista de 87 años, quien afirma que su rival utilizó recursos ilícitos.

    Considerado como un hombre con una línea política cercana al actual canciller Marcelo Ebrard, Delgado asumió el cargo con un tono de reconciliación, dando vuelta a una campaña que estuvo plagada de mutuas acusaciones entre los aspirantes.

    Misión 'cicatriz'

    La primera tarea que Delgado deberá emprender es la de definir las listas de candidatos y las posibles alianzas en las regiones de cara a los comicios.

    Además, tendrá que trabajar para cicatrizar las heridas de la amarga disputa interna, que transcurrió entre graves acusaciones de los contendientes, que se acusaron desde uso de dinero sucio, como fue señalado Delgado, hasta acoso sexual, como le ocurrió a Muñoz Ledo.

    En las elecciones de 2021 se disputarán 15 de las 32 gobernaciones, se renovarán 500 asientos de diputados del Congreso federal, los legislativos estatales en 27 estados y los municipales en 28 estados.

    "Lo más importante es que con Mario Delgado al frente, asumamos la tarea primero de organizarnos entre nosotros" señaló a Sputnik la congresista de Morena, Guillermina Alvarado.

    En total se elegirán 21.368 cargos de elección popular, en lo que ha sido considerado como "el mayor evento electoral en la historia" de México.

    "A muchos integrantes de Morena se les olvida que no vamos a tener al presidente Andrés Manuel (López Obrador) en las boletas electorales", añadió la congresista, quien manifestó la posibilidad de buscar la gobernación de Nuevo León, un estado industrializado fronterizo con Estados Unidos, considerado uno de los más ricos del país.

    Si la tarea de Delgado al frente del partido oficialista no se anuncia nada fácil, mucho menos parece serlo para los dirigentes de las formaciones de la oposición, como el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

    "La oposición partidista está desarticulada, no tienen una estrategia, no tienen liderazgos fuertes que puedan vencer a los candidatos oficiales", dijo Rafael López Zepeda, director de la firma de consultoría Enfoque Político, durante una conferencia transmitida a través de la plataforma Zoom.

    El analista señaló que "ninguno de los grupos opositores demuestra un liderazgo capaz de disputarle la agenda al presidente".

    Hasta ahora, todas las encuestas coinciden en señalar que Morena mantendrá una holgada mayoría relativa, pero lejos de la mayoría absoluta (la mitad mas uno de los votos), que consiguió en 2018.

    Primeras encuestas

    La más reciente encuesta, realizada en septiembre por la firma Información y Análisis, apunta a que Morena obtendría un 36,44% de los votos, seguido por el Partido Acción Nacional (PAN, centroderecha), con 21,12%, y por el Partido Revolucionario Institucional, con 11,18%.

    En otras palabras, los tres partidos tradicionales tendrían, sumados, menos del 69% de los votos frente al 92% que en julio de 2018 obtuvieron los dos principales de la oposición y el partido ganador fundado en 2013 por el líder de la izquierda nacionalista, López Obrador.

    Para el PRI, que gobernó en forma hegemónica desde el triunfo de la revolución de 1910 hasta el año 2000, el principal reto será conservar las ocho gobernaciones que actualmente están a su cargo.

    Mientras los tres partidos tradicionales bajan en sus proyecciones electorales frente a los resultados de los comicios anteriores, las perspectivas para 2021 apuntan a una consolidación de nuevos y pequeños movimientos, algunos de inspiración protestante y otros, pequeños feudos de liderazgos personalistas.

    Esas "chiquilladas", como se las conoce en el lenguaje político local, podrían inclinar la balanza hacia López Obrador, como el partido Redes Sociales Progresistas, de la exdirigente del sindicato de maestros de 75 años Elba Esther Gordillo, quien estuvo en la cárcel 2013 a 2017, o el nuevo Fuerza Social creado por Pedro Haces Barba, un exsenador de Morena, cuya existencia fue avalada el pasado 14 de octubre por el Tribunal Electoral.

    Esa misma instancia decidió no autorizar el registro de otro partido, México Libre, encabezado por el expresidente Felipe Calderón (2006-2012) y su esposa Margarita Zavala, ambos exintengrantes del PAN.

    Mientras tanto, desde la sociedad civil surgió una plataforma de organizaciones ciudadanas que lanzó un "reto" a los partidos políticos: asumir una agenda social bautizada Sí por México.

    Hasta la fecha, el llamamiento solo ha sido atendido por partidos opositores cuya articulación principal está en torno a una decena de gobernadores surgidos de sus filas, que exigen al poder Ejecutivo un nuevo "pacto federal" que implique el reparto de recursos sin criterios partidistas.

    Etiquetas:
    elecciones, México, Morena
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