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    LA PAZ (Sputnik) — Evo Morales, líder y hasta sinónimo del Movimiento Al Socialismo (MAS) desde que este partido irrumpió en la política boliviana hace poco más de tres décadas, se alista para retornar a Bolivia tras un año de exilio.

    El MAS, por primera vez sin Morales como candidato principal, ganó cómodamente las recientes elecciones generales y se apresta también a retomar el poder que detentó casi ininterrumpidamente desde 2006 hasta que fue echado por el golpe de Estado que instaló un Gobierno transitorio en noviembre de 2019.

    La Paz, después de las elecciones
    © Sputnik / Sebastián Ochoa
    Superada la incertidumbre que cundió en Bolivia durante la pandemia y la transición dirigida por la presidenta Jeanine Áñez, hay una duda que no parece fácil de responder: ¿gobernará el nuevo presidente masista Luis Arce con pleno poder, o se cobijará bajo el manto del líder histórico Morales? En otras palabras: ¿será masista o evista el nuevo Gobierno del "proceso de cambio"?

    Arce ha prometido cumplir sus deberes como presidente y Morales ha dicho enfáticamente que, aun sin dejar de ser el líder partidario, no participará directamente en el Gobierno y se recluirá en la región cocalera de Chapare, su cuna sindical y política, para hacer labores agrícolas y dedicarse a formar nuevos dirigentes.

    Esas declaraciones podrían despejar la incógnita sobre quién gobernará realmente a partir del 8 de noviembre, cuando Arce será juramentado; pero algunas dudas siguen siendo tema de analistas y hasta de los rivales políticos del MAS.

    "Parece que el aparente debate está más instalado en los medios que en el mismo MAS, mostrando quizá un afán de desestabilizar prematuramente al nuevo Gobierno", dijo a Sputnik el politólogo y docente universitario Gonzalo Balcázar.

    El académico anotó que la diferenciación entre masismo y evismo se planteó varias veces durante los gobiernos de Morales (2006-2019), y "nunca llegó a ser conflicto sino una tensión que se resolvió con la suma de ambos criterios en vez de la anulación de alguno".

    "Ahora podría pensarse que el MAS ha ganado una elección sin Evo, pero ésa es una verdad a medias, porque si bien el partido ha tratado de mostrarse ajeno a las cosas negativas que se achacan a su líder, nunca ha desconocido su importancia como factor de cohesión partidaria y nacional", agregó Balcázar.

    Diferencias

    Sin embargo, según el politólogo Franklin Pareja, el manto común del "proceso de cambio" no oculta las diferencias entre Morales, líder surgido de las luchas sindicales, y Arce, tecnócrata de prestigio internacional, que llegó al poder de la mano del expresidente, primero como su Ministro de Economía y luego como candidato designado.

    "Arce definitivamente no es el señor Morales y tiene la gran oportunidad de hacer prevalecer su autoridad moral por la victoria resonante que ha logrado", dijo Pareja a radio Panamericana.

    El analista más citado por los medios bolivianos sostuvo que es válido preguntarse quién va a gobernar el país en los próximos cinco años, porque las elecciones recientes han girado en gran medida en torno a la disyuntiva de si vuelven o no vuelven el MAS y Morales, lo que daría pie a interpretar que el voto por Arce fue en parte también un voto por el exmandatario.

    "La victoria de Arce tras lo ocurrido con la caída de Morales y la cadena de denuncias de delitos políticos y de conducta personal puede ser el inicio de una era de dominio del masismo en vez del evismo, que se ha caracterizado por ser autocrático", dijo Pareja.

    El analista explicó que el bloque popular representado por el MAS "tiene ahora a la cabeza a una persona que no es un caudillo, sino que viene de la academia, y [su vicepresidente] David Choquehuanca es un genuino representante de la base aymara popular, desde la cual ha mostrado predisposición de renovación interna".

    Según Pareja, Arce se apartaría de la sombra de Morales en la medida en que logre relanzar la organización política oficialista, que aglutina a sindicatos y otras organizaciones sociales, junto con sectores académicos y de clase media.

    "Ésta es otra gran oportunidad para Arce: relanzar el instrumento para sentar las bases de una unidad nacional para enfrentar una crisis que requiere de muchos actores, porque a diferencia de sus años como ministro de Economía, ahora no hay bonanza que administrar, sino una crisis sobre la que lloverán demandas sociales desde todos los sectores", advirtió el politólogo.

    El especialista agregó que el fortalecimiento del MAS como instrumento político resulta clave para Arce, porque este partido es la única fuerza nacional consolidada, con organización, tradición y actores definidos, es decir, una suerte de patrimonio que le conviene preservar.

    "Uno de los grandes déficits de Bolivia es que no existe un sistema de particos políticos, sino solo conformaciones electorales que únicamente se reúnen y articulan en procesos electorales, con excepción del MAS, que no es una aventura política, sino una fuerza consolidada en más de tres décadas", recalcó.

    Del espectro político centroderechista boliviano, el partido Demócratas, el único con presencia nacional y que había logrado apenas 4% de votos en las elecciones anuladas de 2019, no participó en los recientes comicios, como consecuencia del retiro de la candidatura de la presidenta Áñez.

    Por su parte, la alianza electoral Comunidad Ciudadana, que apoyó la candidatura del expresidente Carlos Mesa, segundo en la última votación, anunció esta semana que iniciará el próximo año el proceso de organizarse como partido nacional.

    Varias interrogantes comenzarán a despejarse en los primeros días de noviembre, cuando Arce asuma la presidencia, el día 8, y Morales regrese a Bolivia, que se estima será al día siguiente de la asunción de su correligionario.

    Etiquetas:
    Movimiento Al Socialismo (MAS), Bolivia, Evo Morales
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